Trabajar horas extra nos hace menos productivos, revela estudio

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(AP Photo/M. Spencer Green, File)

Seguro has leído en años recientes que en países europeos del llamado “Primer Mundo”, las jornadas semanales de trabajo se reducen a 35 horas, mientras que en México, los trabajadores asalariados están atorados en jornadas de 48 horas (en el mejor de los casos).

Es decir, aunque tengamos horarios de 9 a 5, no es raro que el empleado promedio salga de su oficina hasta las 7 o las 8 de la noche, supuestamente para cumplir con varios pendientes, juntas que se alargan, o compensar por el tiempo perdido platicando con los compañeros.

Ya puedes demandar si te corren por llegar tarde al trabajo

La realidad es que pasar horas extra en el trabajo nos hace menos productivos, y este dato ha sido confirmado una y otra vez por estudios científicos. No obstante, México se sigue colocando en el primer lugar de mayor número de horas trabajadas por año, entre los países que conforman la OCDE (al otro extremo de la tabla figuran países “flojos” como Alemania, Dinamarca, Noruega y Países Bajos).

Mucho esfuerzo pero magros resultados. Tal parece que ésta es la sentencia del trabajador mexicano. Pero no tiene porque ser así para siempre. Para Josh Davis, autor de Dos horas asombrosas, debemos dejar de percibir el cerebro humano como si fuera una computadora, y más bien, como lo que es en realidad:

El cerebro en ese sentido es como un músculo. Ejercítalo constantemente sin descanso y los resultados serán magros. En cambio, si le damos espacio y establecemos las condiciones adecuadas, es poco lo que no podamos hacer.

Por ejemplo, si nos ponemos la meta de hacer 10 mil flexiones en una semana, lo más eficiente -en teoría- es hacer una tras otra sin parar. Por supuesto, esto es físicamente imposible. Por tal motivo, diseñamos rutinas cortas de ejercicio, dando tiempo para descansar entre cada rutina. Tu cerebro funciona de la misma manera.

Para el investigador Andrew Smart, es peligroso no atender las señales que indican que tu cabeza necesita un tiempo de reposo.

La idea de que puedes de manera indefinida alargar tu tiempo de concentración y productividad a esos límites arbitrarios está mal. Es autodestructivo.

En Japón, por ejemplo, le dicen ‘karoshi’ al síndrome de trabajar horas extra. En casos extremos, esto puede resultar en una muerte prematura. De acuerdo a otro estudio, trabajar en exceso por muchos años incrementa en un 40% el riesgo de adquirir enfermedades coronarias.

No debe ser sorpresa que los trabajadores que toman más tiempo de vacaciones (10 días o más por año) son más felices, y por ende, más productivos en su trabajo. De acuerdo a una encuesta de 50 mil trabajadores en EE.UU., los que toman menos de 10 días de vacaciones tienen 30% de probabilidades de recibir un aumento, en contrasta el 70% de probabilidades de los que tomaron más de 10 días de descanso laboral.

Desde los primeros años de la Revolución Industrial, los horarios laborales oscilaban entre las 10 y las 16 horas de trabajo al día, pero gracias a la lucha de los sindicatos, el esfuerzo de activistas de derechos humanos y las mismas necesidades del capital, fue posible reducir la jornada diaria a 8 horas.

Fue en las fábricas automotrices de Henry Ford, a inicios del siglo XX, cuando la iniciativa privada se dio cuenta que los trabajadores eran más eficientes y productivos en jornadas de 8 horas, lo que devenía en mayores ganancias para la empresa. La economía en general salía ganando porque un enorme sector de la población ya tenía más tiempo para consumir productos y servicios en actividades recreativas con sus familias. En poco tiempo, las 8 horas por día se volvió la norma en todas las industrias.

A pesar de los resultados, siempre hay resistencia a reducir aún más la jornada de trabajo. ¿A qué se debe? Según una encuesta de 2 mil personas en el Reino Unido mostró, los empleados de varias empresas eran productivos por 2 horas y 53 minutos de las ocho que duraba la jornada. El resto del tiempo lo pasaban en redes sociales, charlando con los compañeros o buscando otras oportunidades laborales.

Pero los tiempos de descanso tampoco deben percibirse como una pérdida de tiempo. Al contrario, las distracciones despiertan una parte de tu cerebro que anima la creatividad. La red neuronal por defecto (RND), es la parte del cerebro que se activa al permanecer en reposo y juega un papel crucial en la memoria y la visión de futuro.

Te ayuda a reconocer la profunda importancia de las situaciones. A darle sentido a las cosas. Cuando no le das sentido a lo que estás haciendo o al lugar en el que estás, solo estás reaccionando a lo que pasa en el momento y eso tiene como consecuencia una mala adaptación emocional y cognitiva sobre los comportamientos y las creencias.

Palabras de Mary Helen Immordino, neurocientífica de la Universidad del Sur de California, quien rescata los tiempos de descanso como tiempo de reflexión y creatividad. Si alguna vez se te ha ocurrido una idea brillante en la regadera, o cuando estás acostado, esperando el sueño, ahora ya sabes que tu RND está trabajando “tiempo extra”.

Con información de BBC World.

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