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Smartphones y redes sociales podrían dañar la salud mental de adolescentes y niños

En la última década el aumento de padecimientos mentales en niños y adolescentes creció a la par que el uso de teléfonos celulares y las redes sociales
Imagen de archivo. (Pixabay)

Un nuevo estudio publicado por la Asociación Médica de Canadá asegura que los smartphones y las redes sociales pueden dañar la salud mental de adolescentes y niños.

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De acuerdo con la investigación, en la última década el aumento de padecimientos mentales en niños y adolescentes creció a la par que el uso de teléfonos celulares y las redes sociales se volvieron populares, por lo que los expertos pusieron manos a la obra para confirmar si existía una relación entre estos factores.

La depresión, ansiedad y hasta el suicidio fueron algunos de los problemas que niños de entre 10 y 18 años presentaron a lo largo del estudio.

El suicidio en la actualidad es la segunda causa de muerte joven en Canadá, lo que alarma a los científicos y especialistas pues desde hace veinte años las cifras de problemas mentales no habían registrado un incremento tan preocupante.

Ante esto, los investigadores aseguran que “aunque la mayoría de los datos existentes son observacionales, dificultando el establecimiento de la causalidad, hallazgos de algunos estudios longitudinales, aleatorizados y controlados sugieren que las redes sociales y el uso de teléfonos inteligentes pueden estar contribuyendo a la creciente carga de angustia mental entre los jóvenes”.

En una colaboración entre universidades americanas y alemanas se halló que aquellos adolescentes que pasaban más tiempo de lo recomendado en Facebook, mostraban con mayor facilidad envidia y rencor hacia sus compañeros, quienes llevaban rutinas de vida más sanas.

Además, estos jóvenes presentaron un miedo irracional a “sentirse perdidos” en algo que los analistas explicaron como “una aprensión generalizada a que otros pudieran tener experiencias gratificantes de las cuales ellos no formaran parte”.

Aunado a ello, el ciberacoso representó otro riesgo para los adolescentes y niños, quienes al tener una carga emocional ya de por sí pesada, ahora veían la violencia como un factor común y confuso.

La noción de la imagen corporal también se vio afectada tras el uso intensivo de las redes sociales, pues sobre todo las adolescentes desearon cambiar algo de su apariencia física tras varias horas conectadas a la red.

La necesidad de alcanzar estándares sociales cada vez más altos provoca que muchos jóvenes se frustren y caigan en una depresión, la cual que al no ser bien trata ni atendida detona en actos como la disociación de la realidad, la fobia social y el suicidio.

Ante la problemática, la recomendación de los científicos es que los padres incentiven a sus hijos a pasar menos tiempo conectados al mundo digital y que establezcan fuertes lazos de comunicación que permitan que ambos establezcan diálogos constructivos.