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SALUD

Posiciones TOP para excitar el punto G

Los orgasmos pueden reducir el estrés, mejorar la apariencia de la piel y hacerte sentir genial, en general. Sin embargo, para muchas mujeres, los orgasmos mediante el sexo vaginal no son fáciles de alcanzar y así muchas buscan estimular de otras formas con posiciones para el punto G.

Aunque pocas mujeres logran orgasmos vaginales, es decir, sin usar manos, boca o juguetes. Sin embargo, los orgasmos  durante en sexo vaginal son posibles y muchas personas que el punto G puede ser la clave para que las mujeres logren el orgasmo durante la penetración. 

Sexo vaginal, posiciones para el punto G

El punto G es parte de la red del clítoris, esto significa que cuando lo estás estimulando, en realidad estás estimulando parte del clítoris, que es mucho más grande de lo que pensábamos.

Cuando intentes ubicarlo, recuerda que no se trata de presionar un botón específico, sino de encontrar lo que se siente bien para ti en esa región general. El detalle está en que esta región puede variar de una mujer a otra, por lo que puede ser difícil de localizar. Intenta con estas posiciones y tal vez incluso puedas lograr eyacular.

Algunos investigadores creen que los orgasmos vaginales no existen, pero con estas posiciones para tocar este punto, podrás intentarlo por cuenta propia.

Vaquera

Con tu pareja acostada de espaldas, súbete encima y a horcajadas para tener sexo vaginal. Esta posición te permite un control total sobre el ritmo, la profundidad y el ángulo de penetración, para que puedas concentrarte en encontrar tu punto G.

En lugar de moverte de arriba hacia abajo, intenta moverte hacia adelante y hacia atrás para estimular dicha región contra la pared vaginal interna.

De perrito

Ya que de perrito logras una penetración más profunda durante el sexo vaginal, es perfecta esta posición, pues es fácil variar el ángulo para alcanzarlo. Durante la penetración, intenta inclinarte poniéndote sobre los antebrazos o empujar la cadera hacia atrás para cambiar el ángulo. 

También puedes probar una variación acostándote boca abajo, con las piernas colgando del borde de la cama, permitiendo así que tu pareja se pare detrás de ti y penetre desde allí.

Misionera cerrada

Una variación del clásico misionero que permite una mayor estimulación sin la profundidad de la penetración. Tú debes estar de espaldas y con las piernas juntas. Luego, tu pareja se pone a horcajadas sobre ti, lo cual provoca un apretón más fuerte. Si bien esta penetración superficial puede no ser tan profunda, sí crea una sensación más apretada y una mayor fricción contra tu punto G, lo cual podría ser la manera perfecta de ayudarte a alcanzar el orgasmo.