Sexo por la puerta de atrás: Guía para que te guste y no te duela

Si vas a practicar sexo por la retaguardia o también conocido como anal por primera vez sigue estos consejos

Sexo por la puerta de atrás: Guía para que te guste y no te duela

FOTO: Con el sexo anal en particular, hazlo porque te da la gana, por nada más. (Getty Images)

El sexo por la puerta de atrás, por la retaguardia o mejor conocido como sexo anal ¿te genera inquietud? ¿Eres primeriza y estás decidida a probarlo dejando atrás los tabúes? ¿No sabes por dónde empezar porque quieres que sea placentero y no doloroso?

Hoy te tenemos una guía extensa de lo que debes y lo que no debes hacer para entrar en materia.

¿POR QUÉ HAY QUE PREPARARSE?

A pesar de tratarse de un “mecanismo” que conocemos, intentar tener sexo anal por primera vez “a las bravas”, sin preparación, puede llevarnos a sentir dolor… y que por ello descartemos esta opción que quizá de otra forma nos hubiera gustado.

La penetración es penetración, sí, pero vagina y ano tienen características diferentes que debemos tener en cuenta si queremos disfrutar de la experiencia. Las fundamentales:

El ano no está preparado para dilatar de la misma manera que lo hace la vagina, por lo que hay que “hacer las cosas de un modo distinto”.

A diferencia de la vagina, el ano no produce tanta lubricación, por lo que el riesgo de dolor y heriditas es mayor.

Si vas a practicar sexo por la retaguardia o también conocido como anal por primera vez…

Ten claros tus motivos

Algunos estudios, como el realizado en la California State University, recogen que muchas mujeres muestran emociones negativas tras practicar sexo anal, como vergüenza o tristeza. Gran parte de este malestar se debe a que lo hacemos por los motivos erróneos (también se producen por cosas que haya hecho o dicho la pareja durante el encuentro, claro).

Como todo en el sexo, por favor, ha de hacerse desde la libertad y la apetencia, desde el querer disfrutar de nuestro cuerpo y explorar nuestras posibilidades y vías de placer… no porque nuestra pareja lleve insistiendo años y queramos hacerle un regalo de cumpleaños.

El sexo, sea anal, vaginal o sobacal -gustos hay para todo- no es algo “por lo que pasar”, es algo para ti, es placer y, sobre todo, es amor… propio.

Así que en general, y con el sexo anal en particular, hazlo porque te da la gana, por nada más. Si no vas convencida, si estás nerviosa, tus músculos estarán tensos, y entonces este tipo de penetración (aunque ante tensión en la vaginal te pasaría lo mismo) será, seguro, molesta y dolorosa. ¿Qué sentido tiene? Ninguno.

Poquito a poquito, suave, suavecito…

Quizá no era la intención de Luis Fonsi, pero el título de su canción es el mantra a seguir en estos casos.

Como decía antes, el ano no dilata como la vagina, de manera que tenemos que “ayudarle” e ir haciéndolo poco a poco.

Lo ideal es empezar con un dedito. ¿Qué todo va bien? Pues vamos con dos… Así el momento de la penetración con el pene no será tan molesta como si lo intentásemos “de cero”.

El lubricante es nuestro aliado

A diferencia de la vagina, que se lubrica de manera natural (aunque no siempre es suficiente), el ano no tiene esta “función”, de manera que tenemos que ser nosotros quienes aportemos “el extra”.

El uso de lubricante en el sexo anal es importante, ya que de lo contrario corremos el riesgo de que se rompa el preservativo (y esto no lo queremos bajo ningún concepto), de hacernos daño (una herida sangrante en esa zona no es el mejor recuerdo de un encuentro sexual, ¿verdad?) y de pasar realmente un mal rato sin necesidad.

Usa preservativo

Muchos ven el sexo anal como una vía para tener sexo sin necesidad de usar preservativo: “Total, es por la puerta de atrás… y por ahí no se fabrican bebés”. El problema es que este planteamiento hace aguas por todos lados:

Siento decirte que sí, practicando penetración anal hay posibilidad de embarazo. El semen puede ser arrastrado sin darnos cuenta hasta la vagina, nos podemos despistar y pasar de ano a vagina (no lo hagas, luego te doy más motivos), etc. y encontrarnos con una desagradable sorpresa. Además, más allá de preocuparte por un embarazo, deberías tener presente que, practicando cualquier tipo de sexo, hay altas posibilidades de contraer una infección de transmisión sexual.

Vagina-ano sí, ano-vagina NO

Si vas a pasar de penetración anal a vaginal, cambia de preservativo (esta es otra de las ventajas de usarlo, que es más rápido que ir a limpiarse).

El ano, además de para dar placer, tiene otra función, su labor principal, de hecho. Sabes a qué me refiero, ¿verdad? Sí, hablamos de heces.

Si pasamos de ano a vagina con un mismo preservativo (o sin él), estaremos arrastrando restos y las posibilidades de contraer una infección vaginal son altas.

Limpieza, higiene y “eso” que te preocupa

A muchas personas les preocupa, y bastante, la idea de que puedan mancharse, o manchar a su compañero de juegos, con aquello que fabrica el ano.

La idea de que tus heces hagan aparición en mitad de la diversión puede que te quiten las ganas, pero, una persona que siga unas medidas de higiene correctas tendrá su ano tan limpio como cualquier otra parte del cuerpo.

Con información de Soy Carmín.

LLH

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