¿La juventud termina a los 34 años?: Estudio

Ciertos componentes de la sangre sirven como indicadores de la 'edad biológica', de acuerdo con médicos expertos
¿Se es joven a los 30 años?, ¿y a los 40? (Foto: Pixabay)

La juventud termina a los 34 años, de acuerdo con científicos que desarrollaron un “reloj biológico” a partir del estudio de las proteínas en la sangre.

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Algunas proteínas en el torrente sanguíneo podrían servir como un preciso indicador de la edad biológica de acuerdo con una investigación de expertos de la Universidad Stanford.

Un dato llama particularmente la atención: si bien el nivel de proteínas en sangre fluctúa con la edad, hay tres momentos en la vida en los que acontecen los mayores cambios: a los 34 años, a los 60 y a los 78.

Los investigadores concluyeron que “el envejecimiento no es lineal”, parece ser que “la vejes llega por olas”.

Para el estudio, el equipo de científicos observó 2,925 proteínas en sangre de más de 4,200 adultos de edades entre 18 y 95 años. Mientras que, para desarrollar su reloj, identificaron 373 proteínas que servían como indicador de la edad.

De acuerdo con las proteínas en sangre, algunas personas parecían más jóvenes o más viejas que su edad cronológica, es decir, los años que han vivido. Sin embargo sí servían para medir la edad biológica, que se refiere a características como la cognición y la fuerza física, explicó Tony Wyss-Coray, neurólogo participante en el estudio.

La investigación reportada tiene por antecedente el hecho de que la composición del plasma (la porción líquida de la sangre) cambia con la edad. Además, previamente, se demostró que al inyectar sangre de ratones jóvenes en ratones viejos, algunos órganos “rejuvenecían”.

Aún hace falta hacer más pruebas para delimitar los alcances del hallazgo, sin embargo de momento se afirma que, con la edad, la cantidad de ciertas proteínas aumentan y otras disminuye.

Dicho resultado también servirá para medir con mayor precisión la efectividad de determinados tratamientos y saber qué sustancias pueden mejorar la salud o tener un efecto de “rejuvenecimiento”.

Por lo que en un futuro podría ser posible que los científicos conozcan lo suficiente los mecanismos del envejecimiento como para poder frenarlo en buena medida.