Los búlgaros: ¿Qué son, cómo deben cuidarse y qué puede prepararse con ellos?

Los búlgaros aportan grandes beneficios a la salud, principalmente al sistema digestivo.
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Mucha gente suele desechar los búlgaros de la leche, sin saber que su consumo es muy saludable y que con ellos puede prepararse un alimento llamado kefir.

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¿Qué son los búlgaros de leche?

Los búlgaros son colonias de bacterias y levaduras que convierten la lactosa en ácido láctico; cuando estos se alimentan con la azúcar de la leche, formando un fermento.

Al igual que otros probióticos, los búlgaros aportan grandes beneficios a la salud, principalmente al sistema digestivo; también son ricos en calcio, magnesio, proteína y vitaminas D y B12.

Como resultado de su fermentación, su sabor tiene una acidez semejante a la del yogurt negro, aunque con una consistencia más líquida. Físicamente, los búlgaros son unas bolitas blancas (similares a los granos de arroz glutinoso), que son húmedas y tienen una textura gelatinosa.

Cuidados de los búlgaros

Aunque pueden usarse varias veces, hay varias reglas sobre que debemos considerar sobre el manejo de los búlgaros:

1. Procura que no entren en contacto con el metal, pues este material los contamina.

2. Guárdalos en un frasco de plástico o vidrio tapado con una malla para que libere el gas que produce la fermentación. Vacía leche fresca en el frasco y deja que repose a temperatura ambiente en un sitio donde no reciba luz directamente. Aunque este proceso de fermentación lleva alrededor de 24 horas, en lugares calurosos suele acelerarse.

3. Cambia la leche en periodos de tiempo máximos de 36 horas; luego de 24 horas ponlos en un refrigerador para que desaceleres la fermentación.

4. Usa el kéfir como yogurt líquido o leche; suele combinar perfecto con granola, fruta y avena.

5. Una vez a la semana lava los búlgaros con agua potable; si usas agua de la llave, hiérvela 10 minutos y después deja enfriar. Colócalos en un colador de plástico y vierte sobre ellos el agua. Deja secar durante otros 10 minutos y ponlos en un recipiente de plástico o cristal; repite el proceso.

¿También hay kéfir de agua?

Sí, se produce mediante hongos tíbicos, que son una especie de búlgaros de agua. Para conseguir su fermentación al agua se le debe agregar azúcar y dejarla a temperatura ambiente de 24 a 48 horas.

Como resultado se obtiene una bebida con notas ácidas similar a la kombucha. Para obtener más sabor puede mezclarse con fruta (los microbios usarán esta glucosa para alimentarse).

Su aspecto es semejante al de los búlgaros de leche, aunque en lugar de ser blancos son transparentes con algunos tonos amarillentos.

 

Con información de Food & Wine