¿Puedo beber alcohol si tomo antibióticos?

El legislador propone que el impuesto a la cerveza se reduzca del 26.5% al 25%. (Getty Images, archivo)

¿Puedo beber alcohol si estoy tomando antibióticos? Esta es la explicación científica de lo que le pasaría al organismo si lo haces.

Una de las recomendaciones más comunes para las personas que se encuentran consumiendo antibióticos es evitar consumir bebidas alcohólicas, sin importar cuánto porcentaje de alcohol tengan.

Sin embargo, ¿cuáles son los peligros de combinar este tipo de medicamentos con cerveza o licor?

El uso de antibióticos aumenta a partir del otoño y continúa hasta bien entrada la primavera debido a que las temperaturas bajan y los vientos gélidos del norte provocan infecciones de garganta o incluso cistitis.

Mucha gente, con tal de estar con su familia en óptimas condiciones, consume antibióticos pero cuando de participar en una cena de navidad o año nuevo se trata, las bebidas alcohólicas suelen estar presentes.

El origen del mito

Lo cierto es que la idea de prohibir el alcohol cuando se toman antibióticos nació en los tiempos de la Segunda Guerra Mundial, cuando la penicilina era reutilizada de la orina de los soldados que la habían consumido para combatir infecciones.

Los médicos del campo de batalla comenzaron a pedirle a los soldados que no combinaran alcohol con antibióticos por los supuestos daños que provocarían a sus hígados, por lo que la idea de que consumir ambos era malo para la salud, se fue imprimiendo en el subconsciente colectivo.

Al consumir alcohol, la orina se diluye, por lo que era más difícil para los científicos extraer nuevamente la penicilina de esta.

Hospital de campo de la Segunda Guerra Mundial (Wikimedia Commons).

La realidad de beber alcohol y consumir antibióticos

Las recomendaciones de los médicos de la Segunda Guerra Mundial no eran del todo infundadas, ya que si se reúnen ciertos factores, beber alcohol mientras se toman antibióticos sí puede ser perjudicial para la salud.

Depende de cuál sea el antibiótico que actúa en nuestro organismo, la frecuencia del consumo de alcohol y, por supuesto, la cantidad que se bebe.

Se sabe que si se combinan grandes cantidades de alcohol con, por ejemplo, metronidazol, tinidazol, eritromicina o linezolida, se pueden presentar efectos secundarios como sudoración excesiva, taquicardia, dolores de cabeza, vómitos, náuseas o hipotensión arterial.

Sobra decir que incluso la resaca suele ser más potente si se combinan ambos elementos.

A veces, beber un poco de alcohol puede favorecer la absorción de un medicamento, pero depende mucho de la cantidad y el porcentaje de alcohol de la bebida, así como del antibiótico que se toma.

En otras ocasiones, combinar licor disminuye la biodisponibilidad de un fármaco e incluso llega provocar irritación o inflamación del estómago.

Los médicos recomiendan no consumir licor o bebidas fermentadas cuando se toman medicamentos pues hay más factores que pueden afectar su efectividad o al organismo, que los que ayudan a mejorar su absorción.

No obstante, recuerda que el consumo moderado de alcohol siempre será recomendable, aún cuando de fiestas de navidad o Año Nuevo se trate.

Recomendamos beber con moderación, pero si las dudas persisten, consulta a un médico, ya que cada caso es especial y no deben tomarse nunca libertades cuando de salud se trata.