¿Por qué las calabazas son símbolo del Halloween?

Su origen data de las fiestas paganas de la cultura celta
Tradicional calabaza de Halloween (Rob Stothard/Getty Images)

El Halloween es una de las fiestas más populares en todo el mundo, aunque mucho se ha criticado en México por su rivalidad con el Día de Muertos. Celebrada el 31 de octubre, el Halloween es una fiesta importada, mientras que el Día de Muertos, 1 y 2 de noviembre, tiene su origen en las tradiciones culturales de nuestro país. Sin embargo, hay un elemento importante que comparten estas dos fiestas rivales y se trata de la calabaza. En seguida te explicamos a qué se debe su origen como símbolo, sobre todo del Halloween.

Origen de la calabaza: de herramienta a alimento

La calabaza es un fruto que pertenece a la familia de las cucurbitáceas de tipo pepónide. Los pepónides son bayas que se caracterizan por tener una corteza dura y muchas semillas en su interior, como el melón o la sandía. Entre las calabazas hay una amplia variedad de tamaños, formas, texturas, sabores y colores, y por la dureza de su exocarpio, a estas se les puede dar otros usos, aparte del alimenticio. Por ejemplo, desde tiempos antediluvianos, muchas culturas han aprovechado las cortezas de las calabazas para crear instrumentos musicales y herramientas.

Es muy probable que las calabazas del continente americano sean producto del gran desplazamiento migratorio que ocurrió hace diez mil años, cuando el ser humano se desplazó de Asia hacia el nuevo continente por el Estrecho de Bering. De ser así, entonces su forma original habría sido la del acocote, empleado más bien como un contenedor en lugar de comida. A partir del acocote, las primeras civilizaciones de América se encargaron de cultivar la calabaza, dando lugar a las variedades que se conocen en la actualidad.

Las calabazas y los muertos

En México existen las primeras evidencias del cultivo de calabaza, las cuales datan de los siglos VI a VIII antes de Cristo. Estas nuevas variedades de la calabaza llegarían a formar parte de los rituales atribuidos a culturas prehispánicas como la mexica. Lo que hoy se conoce como Día de los Muertos tiene su origen en los aztecas, quienes le dedicaban diversas ofrendas a sus difuntos, incluyendo platillos preparados con calabaza y adornos hechos con la cáscara seca del fruto.

Pero el origen más popular de las calabazas como símbolo de estas fiestas macabras se debe a la cultura celta. Los orígenes pueden rastrearse a la Edad de Hierro, entre los siglos VI y IV antes de Cristo. Para los celtas de Irlanda, Escocia y otras partes de Europa Occidental, el 31 de octubre era muy importante porque esta fecha marcaba el final de la cosecha; así que para celebrar, organizaban una enorme fiesta conocida como Samhain (pronunciado sa-WIN).

Samhain también celebraba el inicio del invierno, la “oscura” segunda mitad del año, por lo que era una fiesta pagana para reflexionar sobre la muerte y compartir cuentos para asustar a los niños. La ocasión también se prestaba para hacer duelo por los fallecidos, quienes supuestamente se unían a las festividades por la noche. Según escritos antiguos, los sacerdotes de los celtas, los druidas, encabezarían rituales que tendrían como acto principal el sacrificio de animales y seres humanos en grandes hogueras.

Pero en su esencia, Samhain era una fiesta de fraternidad en las aldeas; además de los rituales para ahuyentar a los espíritus tras los festines, la gente se disfrazaba con máscaras que fabricaban con las verduras y los frutos de la cosecha, incluyendo nabos, papas y dulces. Aquellas verduras que quedaban huecas, los aldeanos adornaban con una vela en su interior y les daban el nombre de Jack o’ Lantern.

Tradicional cabeza de nabo (Rannpháirtí anaithnid at English Wikipedia, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=7788068)

La conquista mundial de Jack

El Jack o’ Lantern está inspirado en un cuento de la cultura céltica el cual narra la historia de Jack, un joven vándalo que hace un pacto con el Diablo para evitar que su alma termine en el inframundo. Sin embargo, la conducta de Jack en vida evita que su alma pueda ingresar al Paraíso, por lo que su espíritu se ve condenado a vagar por el mundo. Al final, el Diablo encapsula el alma de Jack dentro de una brasa, la cual coloca en el interior de un dulce abandonado, como si fuera una lámpara antigua.

Ya en esta forma, la luz de Jack serviría de advertencia a las personas que no quieren aceptar su destino en la otra vida.

Con la rápida divulgación del cristianismo por toda Europa, la Iglesia Católica optó por adoptar algunas fiestas paganas en lugar de prohibirlas todas, introduciendo elementos cristianos a la celebración. Con el tiempo, Samhain se transformó en All Hallows’ Eve (o la Víspera de todos los fieles difuntos) seguido al otro día por All Saints’ Day (o Día de todos los santos).

Con las expediciones del siglo XV y XVI que derivaron en la conquista de América, los españoles mezclaron sus tradiciones religiosas con los rituales indígenas, lo que dio lugar en nuestro país al Día de los Muertos, entre otras fiestas populares mexicanas. Al norte, los colonizadores británicos se mantuvieron fieles a sus celebraciones del Viejo Mundo, y además crearon sus propias fiestas, como el Día de Acción de Gracias. Pero los responsables del Halloween moderno fueron los irlandeses católicos, quienes migraron en masa a raíz de la gran hambruna de la patata del siglo XIX, trayendo consigo fiestas como All Hallow’s Eve y All Saints’ Day.

Fiestas del 31 de octubre en Irlanda (Daniel Maclise – 1833 Via http://en.wikipedia.org/wiki/File:Maclise.snap.apple.night.jpg, Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=8310634)

Jack se muda de la patata a la calabaza

Al inicio, muchos protestantes cristianos pensaban que estas fiestas eran una aberración de herejes, pero con el paso de las décadas, se fueron acostumbrando a las festividades, con sus peculiares disfraces y sus personajes vistosos, como el Jack O’ Lantern. Fue en Estados Unidos cuando este símbolo pasó de ser una papa o un nabo con una vela a la calabaza naranja y redonda que conocemos hoy.

Esta calabaza se conoce como Cucurbita pepo, o Connecticut field pumpkin, una alteración genética que tomó varias décadas en perfeccionar y que a mediados del siglo XX fue reconocida como el estándar en esta industria. Su creador, por así decirlo, tiene nombre y apellido: John Howden. En 1940, este agricultor seleccionó las mejores semillas de su granja de Connecticut para cultivar la calabaza que más tarde jugaría parte fundamental de la estética del Halloween.

Ya por estas fechas, Halloween era una fiesta típica de la familia cristiana, y que gracias a actividades como salir a pedir dulces, llegó a convertirse en una de las celebraciones favoritas de chicos y grandes. En lo que respecta a la adopción de las calabazas de Connecticut, estas resultaron ser más fáciles de rebanar que las tradicionales patatas y los nabos, y su forma de cabeza humana se prestaba a la creación de rostros de todo tipo. Punto adicional: la corteza naranja le brindaba un efecto más macabro a la iluminación de los Jack o’ lanterns.

Ya después, la cultura pop y la industria de la publicidad se encargaron de exportar este fenómeno al resto del mundo, con un enorme éxito.