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Policía le cambia la vida al bebé de una drogadicta al adoptarlo

El policía adoptó al bebé (AP).

Lo que comenzó como una inspección de rutina, acabó con la adopción del bebé de una mujer adicta a la heroína.

En septiembre pasado, el oficial de Policía Ryan Holets y su compañero Jonathan Kreamer atendieron una llamada de auxilio por parte del dueño de una tienda de Albuquerque, Nuevo México.

Tras llegar a la escena, Holer se encontró con Crystal Champ, de 35 años y a su pareja inyectándose heroína con una jeringa en un terreno baldío cercano a la tienda.

Cuando los agentes de la ley se acercaron a la pareja, comenzaron a interrogarla para saber qué estaban haciendo allí y cuándo se proponían irse, pues interrumpían la paz de los vecinos.

Cuando Holets se acercó a Crystal notó que ella estaba en el octavo mes de embarazo, lo que lo conmovió.

“¿Por qué haces esto si estás embarazada?”, preguntó Holer a la mujer que estaba en un estado tan inconveniente que apenas podía ponerse de pie. “Vas a matar a tu bebé,” dijo preocupado.

Champ se justificó diciendo que la adicción a los opiáceos controlaba su vida y que entre sus planes estaba dar al bebé en adopción.

Holets, preocupado por la seguridad del bebé que estaba por nacer, le preguntó a su madre si alguien querría adoptar al hijo de una drogadicta, pero ella no respondió.

Acto seguido, Holets le propuso a Champ adoptar a su hija en cuanto naciera.

Preocupados por cómo pasaría la noche Crystal y su pareja, los policías les pagaron una noche en un hotel cercano para que pudieran dormir.

Esa misma noche Holets consultó a su esposa sobre su decisión de adoptar al niño. La familia del oficial ya estaba conformada por cuatro hijos: una niña de cinco años, dos mellizos de cuatro y una bebita que acababa de nacer, pero la pareja ya había discutido la opción de adoptar a un quinto niño.

Cuando el oficial fue entrevistado por los medios locales, dijo que cuando le contó a su esposa de la inesperada adopción, esta quedó “conmocionada”.

De acuerdo a medios locales de la ciudad de Nuevo México, Champ accedió a entregar al bebé luego de reunirse con los Holets en un restaurante.

De hecho, cuando Champ dio a luz, Holets estuvo en el parto para recibir a su bebé. Una cadena de televisión de Albuquerque reportó que el oficial incluso pagó los gastos de su abogado para facilitar la adopción.

Sin embargo, la bebé sí nació con algunos problemas derivados de la dependencia a las drogas de su madre, por lo que los médicos lo trataron con metadona para combatir la adicción con que nació.

Hoy en día la bebé se encuentra sana, tiene más de seis semanas de vida y se encuentra en proceso de recuperación.

Según el oficial, tanto él como su esposa continúan pensando en un buen nombre para la bebé. Todavía no se deciden si llamarla Hope (Esperanza en inglés).

Jim Edison, el sargento de Holets, dice que su gesto lo hizo sentirse orgulloso de la nobleza de algunos de los agentes de su departamento de Policía.

Cuando se le preguntó a Holets si le contaría a Hope lo que fue de su madre biológica una vez que tuviera suficiente edad, este dijo que “le revelaría todo sobre ella”.