Nuevo brote de sarampión en EE.UU. afecta a niños cuyos padres no quisieron vacunarlos

Una trabajadora del sector salud prepara una vacuna. (Foto: AP/archivo)

Las autoridades de salud del estado de Washington emitieron una alerta sanitaria a causa de un nuevo brote de sarampión. Los casos registrados en enero ya suman 37. De este número, 35 pacientes son menores de edad, y al menos 32 de éstos nunca recibieron la vacuna triple viral.

¿A qué se debe este reciente brote de una enfermedad que en el año 2000 había sido prácticamente erradicada en Estados Unidos?

Los especialistas ven una tendencia similar al de otros estados en los que se han registrado brotes en años recientes, como Nueva York, Nueva Jersey y California. Estos estados tienen (o tenían) leyes que permitían a los padres no vacunar a sus hijos por motivos religiosos o personales.

En 2018 se registraron 349 casos de sarampión, colocando a Estados Unidos por debajo de Venezuela (6,395 casos y 76 muertes) y Brasil (10,274 casos y 12 muertes) en las estadísticas del continente americano. Fue el segundo peor año de casos de sarampión desde el 2000. Según los especialistas, el presente año va en camino a ser todavía peor (en México, donde la vacuna es obligatoria, solo se vieron cinco casos).

Si la vacuna contra el sarampión es tan efectiva y tan segura, ¿cómo es que esta enfermedad vuelve a emerger en un país desarrollado?

Parte de la responsabilidad recae sobre la creciente influencia del llamado movimiento antivacunas. Aunque los programas de vacunación siempre han sido acompañados por cierto nivel escepticismo, en tiempos recientes, varias personalidades del espectáculo y medios de comunicación propagaron la creencia de que la vacuna triple viral (entre otras) estaba vinculada al desarrollo de autismo en niños.

A pesar de que estas creencias han sido desacreditadas por diversos organismos académicos e institutos de salud, la semilla de la duda fue plantada en algunos sectores de la población estadounidense. Para poner la situación actual en perspectiva, en el condado de Clark, Washington, donde se da el brote más reciente, 8% de los niños que ingresaron a kinder en 2017 no habían sido vacunados.

Aunque los padres que optaron por no vacunar a sus hijos menosprecian el peligro del sarampión, las paperas o la rubéola, la realidad es que estas enfermedades son sumamente contagiosas, y los niños son los que corren el mayor riesgo, incluyendo aquellos menores de 12 meses para los que todavía es muy pronto inocularse. En casos extremos, un enfermo de sarampión puede caer con neumonía, daño cerebral o hasta la muerte.

Esta semana, la legislatura estatal de Washington introdujo una iniciativa de ley para revertir los permisos otorgados a padres que no quieran vacunar a sus hijos por motivos personales. Desafortunadamente, tuvieron que enfermarse decenas de menores para que la clase política reaccionara contra la amenaza de una tendencia popular.

Con información de Verge.