Nina Simone, la artista que convirtió en música un movimiento

La legendaria cantante es una diva del jazz, un ícono y una artista comprometida con una causa
(Foto: Flickr)

Nina Simone es una leyenda de la música. Una diva del jazz con una poderosa voz con un tono barítono casi andrógino que sigue sonando hasta nuestros días. Tocaba el piano con maestría y su capacidad interpretativa era poderosa. Más allá de su increíble talento como intérprete, Simone fue una mujer que usó su arte como algo más. Fue una mujer que usó su música para convertirla en un movimiento. 

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Nina Simome y el racismo

Eunice Kathleen Waymon es el nombre real de Nina Simone, quien nació el 21 de febrero de 1933. Después de comenzar a tocar el piano a la edad de tres años, tomó clases de música clásica y tocó en la iglesia a la que iba su madre. Amaba a los compositores de piano clásico: Bach, Chopin, Beethoven y Schubert. Cuando se graduó como la  mejor estudiante de su clase de secundaria, comenzó a estudiar en la Julliard School de Nueva York, con el objetivo de convertirse en la primera pianista clásica afroamericana del mundo.

Sin embargo, vio frustrada su ambición, después de que se le negó una beca para el Curtis Institute of Music en Filadelfia, otro de los mejores conservatorios de música. En una entrevista de 1991, dice: “No me dieron la oportunidad de comenzar como pianista clásica negra. Me negaron una beca porque era negra.” (Vía: New York Times)

(Imagen: Wikicommons)

Después de este decepcionante final de su entrenamiento musical formal, comenzó a actuar en clubes nocturnos de Atlantic City, tomando el nombre artístico de Nina Simone en honor a la actriz francesa Simone Signoret. Su carrera comenzó a despegar a los veinticuatro años, cuando firmó con King Records y grabó su canción “I Loves You, Porgy” de la ópera Porgy and Bess de George Gershwin.

A pesar del éxito que alcanzó con su música, a la que nadie podía encasillar en un género, Nina estaba frustrada. Tal vez porque durante toda su carrera hubiera preferido interpretar a Bach. Décadas después, Simone dijo: “Creo que habría sido más feliz. No soy feliz ahora.” 

Y todo porque nunca pudo realizar su sueño por el color de su piel. Esto es algo que impactó en su carrera y su vida. Nina Simone se hizo activista del Movimiento de los Derechos Civiles, participando en las marchas de Selma a Montgomery y grabando varias canciones que pronto se convirtieron en himnos de los derechos civiles, como Mississippi Goddam, para manifestarse en contra de la violencia que se ejercía hacia los negros en Estados Unidos en la década de los 60s y 70s.  La canción fue prohibida en la radio en todo el Sur de Estados Unidos, por su franca discusión sobre el racismo. También hizo un cover de Strange Fruit de Billie Holliday y escribió To Be Young, Gifted and Black, influenciada por el evangelio.

“Nina nunca ha dejado de ser relevante porque su activismo fue tan acertado, único, fuerte, dicho con tanta pasión y franqueza,” expresó Liz Garbus, quien dirigió el documental What happened, Miss Simone?  (Vía: New York Times)

El exilio

Pero su activismo tendría un precio, tanto en su vida personal como profesional. Nina era bisexual, sin embargo, su romance más largo fue su turbulento matrimonio de 11 años con Andy Stroud, un ex policía que manejó su carrera durante la mayor parte de los años 60. Stroud uso el abuso físico y sexual para limitar el activismo y las amistades de Simone, así como para controlar sus arrebatos emocionales impredecibles, debido a su bipolaridad que tardaría en ser diagnosticada.

Después de cansarse de la injusticia racial y la política dividida que experimentó en Estados Unidos, Simone se mudó a Liberia a fines de la década de 1960. Su carrera había sufrido por su firme postura sobre cuestiones de derechos civiles, y pasó la mayor parte de la década de 1970 en un período de dificultades creativas, luchando tanto financieramente como con su salud mental. Después de vivir en varios países europeos, finalmente se estableció en el sur de Francia, cerca de Aix-en-Provence.

(Imagen: Flickr)

Simone experimentó un resurgimiento profesional en la década de 1980, gracias en parte a un anuncio de perfume de Chanel que presentó su versión de My Baby Just Cares For Me. La canción alcanzó el número 5 en las listas del Reino Unido y generó un renovado interés en el trabajo de Simone. Continuó de gira hasta finales de la década de 1990, llenando las salas de conciertos en los últimos años de su carrera. Murió a la edad de 70 años, en 2003.

En su autobiografía de 1991, Nina Simone recordaba lo que había sido su vida y su lucha:

“Los años de protesta terminaron no sólo para mí, sino para toda una generación y en la música, al igual que en política, muchos de los mejores talentos estaban muertos o en el exilio y su lugar estaba ocupado por imitadores de tercera categoría.” (Vía: New York Times)

El impacto de Nina Simone lo podemos percibir hasta nuestros días. A pesar del desencanto de la artista, su lucha ha servido de inspiración para artistas como John Legend, Kanye West, Tracy Chapman entre muchos otros, que han entendido que la música de Nina era más que sólo canciones. Son una expresión de libertad racial, sexual y de género. Son piezas que forman parte de un movimiento. Son parte de un legado que aspiraba a que un día el mundo fuera un lugar más justo y mejor para todos.