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Mujer desarrolla una app que le lleva sobras de comida a los más necesitados

Goodr ha estado operando en Atlanta, Estados Unidos desde inicios del año pasado (Facebook).

En enero de 2016 un vídeo de una mujer llamada Jasmine Crowe que repartía sobras de comida a personas sin hogar en Atlanta, Estados Unidos, se hizo viral. Los esfuerzos llevados a cabo por Crowe persistieron por alrededor de dos años y medio hasta el momento en que su video se hizo viral. 

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La pregunta recurrente era: “¿Qué restaurantes donaron la comida?” Pero Crowe rara vez recibía donaciones y en muchas ocasiones tenía que poner de su dinero para completar los eventos en los cuales distribuía comida a los más necesitados.

Por eso, Crowe decidió cambiar su estrategia y empezar a hacer frente al problema de inseguridad alimentaria que afecta a miles de personas en el mundo. Para lograrlo, lanzó en enero de 2017 la app Goodr, mediante la cual, gestiona residuos de alimentos y los envía a organizaciones sin fines de lucro que pueden compartirlos con las personas que más padecen de la inseguridad alimentaria. 

“El hambre no es un problema de escasez. Hay comida más que suficiente. En realidad es un problema de logística”, explica Crowe.

A nivel mundial, muchos restaurantes, empresas de catering y eventos terminan con un montón de sobras, pero no asumen el costo o la responsabilidad de averiguar cómo donar y entregarlo a los más necesitados.

Al mismo tiempo, la gente más necesitada, puede no tener el tiempo el transporte para conectarse con los servicios de comida gratis o bancos de alimentos en el área en la que residen. Este problema, no solo aqueja a las personas sin hogar, sino también a las familias de bajos ingresos y a personas de la tercera edad. 

Goodr, la empresa creada por Crowe, resuelve el problema mediante una app que permite a sus clientes señalar que hay un excedente de comida listo para ser recolectado. La compañía proporciona su propio empaque cuando es necesario y el transporte para cada artículo y registra la transacción en un servidor con lo que crea una base de datos inalterable que muestra a los proveedores de alimentos que han recibido los excedentes y quién los consumió.

Entre los clientes de Goodr se encuentran algunas empresas de entretenimiento ubicadas en Atlanta, así como el Aeropuerto Internacional Hartsfield-Jackson en la ciudad. Además, la empresa trabaja con una asociación local para descubrir cuáles son las áreas de la ciudad que necesitan más comida y qué grupos pueden atender mejor dicha necesidad.

Siendo así, los principales destinatarios de la comida incluyen a Atlanta Mission y Gateway Center, asociaciones que luchan contra la falta de vivienda, y residencias de la “Iglesia Nacional”, una organización sin fines de lucro que administra viviendas para personas de la tercera edad de bajos recursos. 

 

Hasta el momento la compañía ha entregado unas 850 mil comidas completas que equivalen a unos 400 mil 200 kilos de alimentos. En muchos casos se trata de sándwiches preparados previamente, pero también incluyen ingredientes a granel que tienen un uso en los grupos comunitarios.

La empresa además, realiza un seguimiento del peso de la cantidad de casa entrega para así estimar el impacto ambiental de cada uno de los participantes en la cadena logística, y también, la bonificación financiera que representa una ventaja para los proveedores: desde la eliminación de basura hasta lo que podría considerarse como una donación. La empresa le cobra a sus clientes por deshacerse de la comida que en otro caso iría directamente a la basura.

Este año, la empresa planea una expansión hacia ciudades como Washington D. C., Las Vegas, Orlando y Chicago. Además, trabajan en la implementación de sistemas de etiquetado que permitan saber de fluctuaciones en la temperatura de los alimentos y conocer a qué velocidad se mueve la comida hasta su destinatario final.

De acuerdo con el último informe del Banco Mundial “Pérdidas y desperdicios de alimentos en México”, lo que se pierde o desperdicia anualmente en comida en México es el 34% de la producción nacional de alimentos. Son 170 kilos per cápita.

El Banco Mundial asegura que si esos alimentos desaprovechados se recuperaran, se podría alimentar a más de 7 millones de mexicanos que viven en extrema pobreza.

Con información de Fast Company.