Por morderse las uñas, a esta estudiante le detectaron cáncer y tuvieron que amputarle el pulgar

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Courtney Whithorn (Foto: Facebook)

¿Qué tan común es morderse las uñas? Sin duda es un hábito molesto que afecta a millones de personas por todo el mundo, pero la gran mayoría de la gente que padece este ‘tic’ nervioso no lo lleva al extremo de Courtney Whithorn.

Esta estudiante australiana de 20 años no solo se arrancó la uña con sus dientes y se quedó con un pulgar deforme, también le detectaron un tipo inusual de cáncer de la piel. Los doctores no tuvieron otro remedio que amputarle el dedo.

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Para Courtney, esta tragedia comenzó hace cuatro años, a causa de las amenazas de bullying en la preparatoria. A los 16 años de edad, la adolescente era víctima constante de acoso escolar, y para lidiar con la ansiedad de su situación, se mordía las uñas, principalmente la del pulgar.

Ni siquiera me percataba que me estaba mordiendo las uñas, simplemente sucedía. En cierto modo, perdí la sensación porque lo hacía con frecuencia. Ni siquiera me di cuenta de que me había comido la uña del pulgar hasta que vi cuánta sangre tenía en la mano.

Courtney no dejaba que la uña se pudiera regenerar de manera natural y llegó un punto en el que la parte inferior de la uña se había tornado negra y de aspecto asqueroso.

Me comí la uña entera y obviamente me volví autoconsciente de lo negro que era. Mi mano estaba constantemente hecha un puño porque no quería que nadie la viera, ni siquiera mis padres.

Y así estuvo por cuatro años, escondiendo su dedo deforme, usando guantes y uñas postizas.

No fue sino hasta este año que Courtney se armó de valor para decirle a sus padres. No había otra opción, la mitad superior del pulgar lucía poco saludable. Inmediatamente después fueron al doctor para ver si había alguna forma de corregir el desastre que se había formado.

Al principio consultó a dos cirujanos plásticos, por lo que primero se hicieron unos análisis para determinar la mejor forma de implantar un injerto de piel. Pero los análisis arrojaron un resultado peculiar, así que mandaron a hacer una biopsia del tejido negro.

Hicieron más pruebas y cuando esos resultados regresaron, me dijeron que era un melanoma maligno, que era muy raro que se manifestara allí, especialmente para alguien de mi edad y de ese tamaño.

Courtney y su familia quedaron impactados. Un diagnosis de cáncer era lo último que esperaban. De cualquier forma, le hicieron tres cirugías para eliminar los residuos de la uña por completo.

Aunque un análisis de las células en el pulgar indicaban que las operaciones habían sido un éxito, los especialistas temían lo peor. Por protocolo, había que amputarle el dedo.

Tuve un ataque de pánico en el trabajo, leí la palabra “amputación” y salí corriendo, no podía respirar. Me asusté, nunca habíamos hablado de amputación. Fuimos y vimos a un especialista en melanoma que también estuvo de acuerdo en que la amputación era cuestión de protocolo porque era un cáncer tan raro.

De no amputar, Courtney corría el riesgo de que el cáncer se esparciera aún más por el cuerpo. La semana pasada fue la operación para quitarle el pulgar, y aún así, no ha recibido el visto bueno.

Todavía estoy esperando ese conjunto de resultados de la cirugía de la semana pasada y, si los resultados son buenos, el cirujano me observará durante los próximos cinco años para hacerme pruebas regulares.

Al final de este capítulo, Courtney reflexiona sobre su pasado y se lamenta por no haber tenido más confianza en sí misma cuando era una adolescente. De haber sido así, nunca se hubiera puesto el pulgar entre los dientes.

Hoy trata de inspirar a otros jóvenes con su historia para que no caigan en las trampas del bullying y sus terribles consecuencias.

Para ver las imágenes de la uña carcomida, consulta este enlace al Daily Mail, aunque se le advierte al lector de la naturaleza gráfica del contenido.

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