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La historia de Luka Modrić: cómo un refugiado de guerra llegó a la final de una Copa del Mundo

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(AP Photo/Daniel Ochoa de Olza)

No son pocos los deportistas profesionales que cargan sobre sus hombros una historia de miseria humana transformada en éxito. Pero es el tipo de historia que a los medios de comunicación les fascina.

¿Cómo pudo este don nadie marginado por trágicas circunstancias transformarse en un millonario campeón del mundo? La industria del cine también le abre sus puertas a estos relatos, la narrativa del underdog que derrota todos los obstáculos para triunfar al final y levantar una copa sobre el terreno de juego, símbolo de la redención.

Dicho sea esto, Luka Modrić es precisamente el tipo de personaje que Hollywood busca, porque el capitán de la Selección de Croacia es algo así como el arquetipo en el que se puede reflejar un pueblo entero.

Modrić nació el el 9 de septiembre de 1985 en una región cercana a la ciudad croata de Zadar, cerca del mar Adriático. Solo que en aquel entonces, Croacia formaba parte de una federación de repúblicas socialistas conocida como Yugoslavia. Por muchos años, esta nación integrada por varios pueblos de culturas diferentes, lenguas diferentes, religiones diferentes, incluso alfabetos diferentes, pudo mantenerse unida gracias al liderazgo de un dictador, el mariscal Tito.

Con la muerte de Tito en 1980 y el colapso de la Unión Soviética diez años después, la Yugoslavia perdió su razón de ser. A partir de 1991 se produjo la disolución de la federación balcánica, solo que ésta fue mucho más violenta y prolongada que la disolución soviética. Croacia declaró su independencia el 25 de junio de 1991, dando inicio a las guerras étnicas de Yugoslavia, mismas que arrasaron con el territorio de los Balcanes a lo largo de los 90.

En su infancia, Modrić fue testigo de primera mano de la crisis provocada por un conflicto armado. En diciembre de 1991, su abuelo Luka y otros ancianos de su pueblo natal fueron ejecutados por policías serbios y su casa fue prendida en llamas. El padre del futuro jugador se integró al ejército croata mientras que el resto de la familia Modrić se dio a la fuga.

Los Modrić se refugiaron en diversos hoteles de Zadar que albergaban a otras familias croatas afectadas por la situación bélica. Fueron tiempos difíciles para el pequeño Luka, acompañado por los sonidos de explosiones de granada y disparos de bala. Afortunadamente, la mente de Luka se mantuvo distraída de la guerra gracias al futbol y a otras actividades deportivas, jugando en el estacionamiento del hotel que servía de albergue.

La guerra me hizo más fuerte, fue un momento muy difícil para mí y mi familia. No quiero arrastrar eso conmigo para siempre, pero tampoco quiero olvidarlo.

Aunque la familia Modrić vivió en albergues por siete años, ya desde 1992, Luka acudía a una academia de deportes después de la escuela. Los padres y tíos de Luka apenas podían pagar las colegiaturas, pero se las arreglaron para que el niño pudiera seguir jugando fútbol. Incluso circula la historia de que la familia de Luka era tan pobre que sus espinilleras estaban hechas de madera.

A causa de su baja estatura y su peso tan ligero, Luka tuvo algunos problemas para integrarse a los clubs más populares de la región, pero luego de su éxito en algunos torneos juveniles en el extranjero, el joven pudo integrarse a la cantera del equipo de casa, el GNK Dinamo Zagreb. Su primer fichaje ocurrió en 2001, Luka tenía 16 años y la Guerra de Independencia de Croacia ya tenía mucho de haber concluido. Fue un conflicto largo y cruel, que le había costado a la región poco más de 20 mil muertos, pero gracias a los sacrificios de la familia Modrić, el joven Luka escapó de la guerra jugando fútbol.

¿Y qué decir sobre la trayectoria futbolística del jugador croata?

Los libros de records han hablado suficiente sobre los logros del aclamado mediocampista, hoy el número 10 del Real Madrid. Múltiple campeón de la Champions League, de la Super Cup, de la Supercopa de España y la Copa del Rey, entre otros torneos. Reconocido por la prensa deportiva por su talento para armar jugadas, su liderazgo en la cancha y a menudo distinguido por ser Jugador del Partido.

Y aunque las hazañas son numerosas a nivel de club, Luka Modrić le ha quedado a deber a la selección de su país. Las participaciones de este jugador con el equipo croata en torneos internacionales han sido decepcionantes o han estado plagadas de lesiones.

Pero este año el capitán del equipo por fin ha callado a los críticos de su desempeño bajo la camiseta de cuadros rojiblancos. Hoy lidera a la llamada “segunda generación de oro” de la Selección de Croacia en una final de la Copa del Mundo. No se le puede pedir más a este ex-refugiado, fuera de alzar el trofeo más cotizado del deporte.

Con información de The Sun.

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