Con legos, niño autista construye el Titanic más grande del mundo

Titanic-Lego

Joven de 15 años y el Titanic hecho de legos que construyó (Inside Edition/YouTube).

Se construyó la réplica más grande hasta ahora del legendario Titanic. El barco mide 8 metros de largo y 1.5 de ancho. Aun más sorprendente es que el artífice de este record sea un niño que padece un tipo de autismo.

Tiene quince años y su nombre es Brynjar Karl Birgisson, padece un trastorno del espectro del autismo (TEA). Este adolescente ha construido la maqueta del Titanic más grande del mundo.

La tarea no fue fácil ni la logró de la noche a la mañana. De hecho, el niño originario de Reykjavik, Iceland construyó el “mini” Titanic en 11 meses. Un reto así requiere de una enorme paciencia y concentración, es por ello que resulta muy sorprendente que Brynjar tenía en aquel entonces tan solo 10 años cuando concluyó la réplica.

Tal es la fascinación por su logro que ha conseguido que su construcción sea expuesta en el Titanic Museum Attraction en Pigeon Forge, Tennessee.

Brynjar tiene la afición por jugar con los bloques de construcción desde los 5 años. Ya sea seguir instrucciones o llevar a cabo sus propias ideas, a él le resulta igual de interesante.

Según narra el propio adolescente, todo comenzó cuando su mamá lo llevaba a la tienda de juguetes y veía los grandes modelos de aviones, lugares famosos, casas y, por supuesto, barcos.

En un principio, el niño islandés estaba obsesionado con los trenes, pero su fascinación fue sustituida cuando su abuelo, Ludvik Ogmundsson, lo llevó a pescar. Estos cortos viajes acercaron al joven constructor al que sería su nuevo interés: los barcos. Desde entonces, Brynjar ha aprendido todo lo que está a su alcance sobre embarcaciones.

Este Titanic no es la labor de un solo hombre, sino el resultado de un proyecto familiar: el niño con autismo recibió la ayuda tanto de su abuelo como de su madre, Bjarney Ludviksdottir.

Gracias a sus conocimientos en ingeniería, Ogmundsson, el abuelo, hizo el plano del modelo a escala. Mientras que Ludviksdottir fue más un apoyo moral.

Si ella no hubiera respaldado mi proyecto de ensueño, nunca se hubiera hecho realidad, confiesa Brynjar.

Ni Brynjar como fan empedernido de Lego contaba con las suficientes piezas para la construcción del Titanic a escala; hizo falta la cooperación de la demás familia y amigos para adquirir el “material” faltante.

Además de descubrir situaciones en las que su autismo resulta útil, Brynjar pudo mejorar sus habilidades para comunicarse. Antes le resultaba difícil expresarse y se aislaba; hoy tiene la confianza para dar entrevista y hablar de su admirable logro.

Cuando comencé el proceso de construcción, alguien de la escuela me ayudaba en cada paso de la construcción, pero ahora estudio sin necesidad de ayuda. Mis calificaciones han mejorado, y mis compañeros de clase me consideran uno de ellos. He tenido la oportunidad de explorar, viajar y conocer gente maravillosa, dice el aficionado constructor.

En un inicio, su madre no sabía cómo debía criar a su hijo con autismo ni sabía cuáles serían sus límites; pero ahora se muestra orgullosa y con mucha confianza:

Cuando tu hijo llega con un sueño, misión u objetivo enorme y loco, él o ella espera recibir ayuda. Escucha cuidadosamente y haz el intento por encontrar formas en las que puedes apoyar a tu niño a lograr su objetivo. Puede ser la mejor inversión que hagas en tu hijo”, recomienda Ludviksdottir.

Vía CNN

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