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Jóvenes de Puebla inventan popotes 100 por ciento biodegradables

Los popotes además pueden reutilizarse hasta 5 veces
Noticieros Televisa FUENTE: noticieros televisa DESDE: CDMX, México
Via Facebook / Malinalli

Al mismo tiempo que aumentan los estados donde se ha prohibido el uso de popotes y otros objetos plásticos de un solo uso, varios emprendedores han buscado alternativas “verdes” que puedan sustituir estos productos en el mercado.

Tal es el caso de Brandon Tentle y Jacob Cruz, dos jóvenes de 18 años de edad, originarios de Puebla, que han diseñado un popote natural, 100 por ciento biodegradable, a base de carrizo criollo.

Su proyecto lleva el nombre de Malinalli, en referencia al número 12 en el calendario azteca. A través de su página de Facebook, explican cómo se relaciona el nombre de la marca -representada en el calendario por una mandíbula inferior de la que emergen hojas torcidas- con sus popotes de carrizo:

Se cree que esas hojas son de maguey o agave, que una vez secas siguen siendo muy útiles pues se confeccionan resistentes capazos y mochilas. Esto va al dedillo para mi idea de Malinalli, ya que empecé a crear trajes y complementos con retales que reciclaba, pues me gusta aprovechar todo lo que me rodea para darle una nueva vida.

¿Cómo son elaborados estos popotes ecológicos? Brandon y Jacob se encargan de recolectar las matas de carrizo directo del campo, siempre con el apoyo de los agricultores poblanos; luego limpian los tallos en su taller de San Andrés Cholula, quitando hojas y demás con un cuchillo.

Pero no se queda ahí. Las varas pasan por todo un proceso de fabricación artesanal que consiste de una perforación con brocas higiénicas, para luego lijarse y esterilizarse a 180 grados. Así se eliminan las bacterias y se vuelven aptas para el consumo.

A diferencia de los popotes de plástico que tardan 500 años en degradarse, a estos popotes de carrizo solo les basta con 12 meses de vida útil para luego convertirse en composta para el campo. “Nace de la tierra y regresa a la tierra”, señala Brandon Tentle.

Esta pequeño empresa, a pesar de no obtener ningún apoyo de las autoridades públicas, ha logrado levantarse por medios propios, empezando con la comercialización de su producto en fondas y restaurantes, para luego encontrar interés en otras ciudades, como Querétaro, Cancún y Mérida.