Qué es Hezbolá y por qué es la organización más temida del Líbano

Hezbolá ha sido una fuerza en el tablero del Medio Oriente a lo largo de 4 décadas
Soldados de Hezbolá (REUTERS/Ali Hashisho)

Hezbolá (también escrito como Hizbulá y cuya traducción significa ‘Partido de Dios’) es un grupo paramilitar yihadista de origen chiita con representación política en el gobierno de Líbano, un país que comparte frontera con Israel. La Liga Árabe, la Unión Europea y Estados Unidos, entre otros países, tienen designado a Hezbolá como una organización terrorista.

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En la actualidad, Hezbolá es uno de los grupos más influyentes en las decisiones políticas del Líbano y mantiene un papel importante en el tablero de poder del Medio Oriente. Sus conflictos directos con Israel han posicionado a Hezbolá como una de las piezas más hostiles hacia Occidente, a menudo vinculado al régimen iraní de los ayatolas.

El origen de Hezbolá

Líbano es un país diverso, donde más de la mitad de la población practica la fe musulmana, una tercera parte son cristianos y el resto son fieles de otras religiones. Entre los musulmanes hay más divisiones. El chiismo es una de las dos principales corrientes del islam junto con el sunismo, y Hezbolá se asumió como la organización que le daría voz y voto a este grupo históricamente marginado.

Hezbolá surgió a raíz de la Guerra del Líbano de 1982, cuando grupos chiitas emprendieron una guerra de guerrillas contra las fuerzas invasoras de Israel, mismas que ocupaban el sur del país. Inspirados en la Revolución iraní del ayatolá Jomeiní, cléricos musulmanes en el Líbano obtuvieron el respaldo económico y militar de Irán y Siria para consolidar a las fuerzas chiitas y vencer a los aliados de Israel en los territorios disputados.

Los líderes del grupo

Hezbolá fue fundada a inicios de los 80 por un grupo de clérigos, y el primero en tomar las riendas como secretario general fue Subhi al-Tufayli. Su mandato fue efímero y en 1984 Abbas al-Musawi asumió el puesto como jefe del brazo militar del grupo a lo largo de la guerra civil que arrasó con el país durante toda la década. Abbas al-Musawi dio luz verde a tácticas de guerrilla, terrorismo y secuestro, hasta que en 1992, una vez concluida la guerra civil, fue asesinado junto con su familia por un ataque de las Fuerzas de Defensa de Israel.

Tras la muerte de al-Musawi, el puesto de secretario general de Hezbolá fue ocupado por Hassan Nasrallah, quien hasta la fecha mantiene el cargo. Bajo su mandato, Hezbolá celebró la retirada de las fuerzas israelís del sur de Líbano en el año 2000, se ganó la designación como grupo terrorista por Estados Unidos, libró una guerra con Israel en 2006 y se involucró en la guerra civil de Siria, luchando a favor del régimen de Bashar al-Assad. Aunque el conflicto en Siria le restó popularidad a Hezbolá entre sus seguidores, Nasrallah promovió la apertura de Hezbolá en el ámbito político, conquistando curules en el parlamento nacional desde 1992 y formando parte del gobierno desde 2005 en alianza con otros partidos.

Hassan Nasrallah en 1998 (Khaled Al Hariri/Reuters)

Momento histórico más importante

El año en que Hezbolá pasó de ser uno de tantos grupos yihadistas en Medio Oriente a ser el movimiento más influyente del Líbano tiene que ser 2006, cuando Hezbolá midió sus fuerzas en un conflicto directo contra las Fuerzas de Defensa de Israel. La llamada Segunda Guerra de Líbano fue un conflicto militar de 34 días que detonó el 12 de julio de aquel año, cuando elementos de Hezbolá lanzaron un ataque contra la frontera norte de Israel, matando a dos soldados y secuestrando a otros dos.

Israel respondió con un bombardeo del Líbano, sin discriminar a las fuerzas de Hezbolá de blancos civiles, llegando incluso a golpear al aeropuerto internacional de Beirut. También emprendió un embargo de las vías terrestres y marítimas, desconectando al país del resto del mundo. En represalia, Hezbolá lanzó misiles contra pueblos de Israel cercanos a la frontera norte con Líbano. Las Naciones Unidos tuvieron que intervenir para poner fin a las hostilidades de manera formal el 14 de agosto. El saldo fue de 121 solados israelíes muertos, así como 44 civiles. Del otro lado fueron entre 250 y 600 elementos de Hezbolá, y casi 2 mil civiles. Tras el conflicto, Hezbolá se declaró vencedor y ganó todavía más popularidad entre los chiitas.

Situación actual

En la actualidad, Hezbolá cuenta con 60 mil elementos que integran su brazo militar, goza del respaldo económico de Irán y representa un obstáculo cercano para Israel en su tensa relación con el régimen iraní. Hezbolá cuenta con armamento de origen ruso en su arsenal, está equipado con más de 70 mil misiles y es considerado por analistas internacionales como un estado paralelo al estado de Líbano.

En el decenio pasado, Hezbolá se enfocó en apoyar militarmente a su aliado histórico, Bashar al-Assad en Siria, contra las fuerzas rebeldes, sobre todo por la presencia en aquel país de una nueva amenaza, el Estado Islámico (Daesh). Hassan Nasrallah declaró a Daesh como un enemigo de la fe musulmana, cuyas fuerzas han intentado cruzar la frontera entre Siria y Líbano.