Fue víctima de violación y quedó embarazada; busca ayudar con “servicio de abortos” vía Whatsapp

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Cuatro mujeres coordinan un grupo clandestino de Whatsapp para distribuir pastillas abortivas. (Fuente: Pixabay)

Bajo el pseudónimo de ‘Abigail’, una joven de 23 años dirige un servicio clandestino de abortos a través de Whatsapp en Brasil.

En dicho país las leyes de aborto son de las más estrictas de todo el mundo. Es en este contexto que Abigail vende ilegalmente pastillas abortivas como las que utilizan de manera legal en hospitales.

La mujer y otras tres jóvenes sin preparación médica saben que están cometiendo un delito, sin embargo, lo ven como una alternativa más segura a las clínicas clandestinas de aborto.

De acuerdo con estadísticas del ministerio de Salud brasileño, mueren cuatro mujeres diariamente por practicarse abortos en sitios ilegales. Incluso se calcula que se practican medio millón de abortos al año.

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Según una periodista de la BBC que se infiltró al grupo de Whatsapp de Abigail, hay 80 integrantes y 20 se unen cada mes. Algunas dejan el grupo en cuanto se practican el aborto.

Abigail, madre de una niña de cuatro años, dice tener dudas de continuar prestando el servicio clandestino, sin embargo, le agrada ver que las mujeres puedan seguir adelante con sus vidas.

“Algunas veces pienso en dejar de hacerlo, pero cuando veo que una mujer tiene la oportunidad que yo no tuve, me siento mejor”, confesó Abigail a la BBC.

Víctima de violación

Cuando tenía 19 años, Abigail fue secuestrada y violada por un policía. Pasó dos semanas en cama hasta que reunió fuerzas para reportar el crimen a las autoridades.

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Sin embargo, en una estación especializada en crímenes contra mujeres la convencieron de no denunciar el crimen.

“Cuando le dije a la jefa de policía el nombre del hombre que me violó, ella me dijo que no había nada que pudiera hacer por mi”, dice Abigail.

Tres meses después descubrió que estaba embarazada.

“Después de que me violaron, caí en una depresión. Me quise suicidar varias veces. Pero entonces pensé, bueno, al menos estoy viva. Perseguiré mis sueños y todo estará bien. Entonces descubrí que estaba embarazada, y fue como si vida terminara”, confesó a la BBC la mujer.

Sin opción

Las leyes brasileñas permiten el aborto en caso de violación, de anencefalia fetal o de riesgo a la vida de la madre. Sin embargo, en algunos hospitales requieren un informe policial para realizar el procedimiento.

“Me pidieron un informe de la policía y yo no tenía uno”, lamenta Abigail.

Ahora tiene un hijo de cuatro años y sufre discriminación por ser madre soltera.

“Amo a mi hijo. Pero yo no deseaba un embarazo. Ser madre es algo que yo no quería. Esto cambió mi vida por completo”.

Abigail sabe que si ella o sus amigas son descubiertas por las autoridades, podrían pasar hasta cuatro años por inducir un aborto con el consentimiento de la mujer.

“Quizás un día ellos (la policía) vendrán por mi. Espero que eso tome mucho tiempo. Espero que nunca ocurra. Desafortunadamente si ocurre, probablemente yo no podré enfrentar muy bien la prisión”.

Para ella el grupo representa una alternativa a las clínicas clandestinas sin escrúpulos a las que asisten mujeres desesperadas.

“No creo que sea justo que las mujeres se vean forzadas a hacer esto, cualquiera que sea la razón por la que no quieren al bebé”.

Vía BBC

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