La felicidad es una construcción social, ¡deja de buscarla!

La ciencia dice que aunque nuestras metas y objetivos estén cubiertos, la sensación de insatisfacción no desaparecerá por mucho.

Imagen de archivo. (Pixabay)

Imagen de archivo. (Pixabay)

La felicidad es una construcción social que con el pasar del tiempo se ha convertido en un objetivo claro en la mente de los seres humanos.

Como especie, esta idea nos ha hecho mantenernos en constante movimiento al llevarnos a reinventar la forma en que  podemos encontrarla, o bien, alcanzarla, pero ¿qué sucedería si la felicidad no fuera para nosotros?

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Según Rafael Euba, uno de los psiquiatras más prestigiosos de Reino Unido, los seres humanos no estamos diseñados para ser felices debido a que este concepto es uno de los creados por una gigantesca industria norteamericana valuada en once millones de dólares.

Perseguir el sueño de la felicidad es un concepto muy estadounidense, exportado al resto del mundo mediante la cultura popular.” – Rafael Euba, BBC.

Se trata de una idea abstracta que no tiene equivalencia con ninguna experiencia humana, y a nivel cerebral, no tiene ninguna base o fundamentación biológica para su explicación.

Va contra nuestra naturaleza porque nosotros estamos diseñados para sobrevivir y reproducirnos, partiendo de la base de lo que dice Euba, porque lo demás viene por añadidura.

El hecho de que la evolución haya priorizado el desarrollo de un lóbulo frontal grande en nuestro cerebro (lo cual nos da capacidades analíticas y ejecutivas excelentes) por sobre la capacidad natural de ser felices, nos dice mucho sobre las prioridades de la naturaleza.” – Rafael Euba, BBC.

La felicidad no tiene relación alguna con nuestro comportamiento natural ni con la forma en que procesamos los estímulos del exterior, y la necesidad por denominarnos “personas felices” surge de las entrañas de una educación recibida a lo largo de nuestras vidas.

El dinero y la felicidad

En ella surge un conjunto de más construcciones que abarcan términos como los valores, la moralidad y los códigos de conducta, donde la renuncia, el desapego y el control del deseo obtienen diferentes interpretaciones.

Tenemos una habilidad innata para no disfrutar de lo que nos rodea, haciendo esto de una forma tan consistente que al final del día podemos decir que si no somos felices no es nuestra culpa.

Las sustancias químicas alteran la mente (lo cual a veces puede ser bueno), pero como la felicidad no está vinculada a un patrón de función cerebral en particular, no podemos replicarlo químicamente.” – Rafael Euba, BBC.

La conceptualización de emociones buenas y malas también parte de un factor ajeno a nosotros y que es materializado a través de los términos y condiciones de una sociedad “razonable”, porque en este terreno no tenemos control. Como seres vivos podemos experimentar sensaciones mixtas, desordenadas y enredadas que expliquen nuestros sentir.

Para Euba, no se trata tampoco de caer en una crisis, sino de dejar la obsesiva necesidad de “ser felices”, porque al hacerlo reconectaremos con nuestra parte más pura, esa que tiende al error y nos sacará del sistema de competencia planteado por la coexistencia del placer.

Si a veces eres infeliz, esto no es una falta que exige una reparación urgente, como pregonan los gurúes de la felicidad. Lejos de ser así. Esta fluctuación es, de hecho, lo que te hace humano.”- Rafael Euba, BBC.

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Con información de la BBC.
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