¿Cuál es la posibilidad de un fraude electoral en el próximo proceso de Estados Unidos?

Donald Trump asegura que podría haber un fraude electoral, ¿es posible?

El actual presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, busca su reelección, y asegura que el voto por correo puede facilitar el fraude electoral masivo. ¿Qué tan ciertas son las afirmaciones de Trump?, ¿existe realmente el riesgo de un fraude electoral en su contra o se trata de otra estrategia política para asustar a los votantes?

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No es una medida reciente el voto por correo, existe en Estados Unidos desde la Guerra Civil, que tuvo lugar entre 1861 y 1865. En la elección de 2016, casi una cuarta parte de los votos fue emitida vía postal.

Este año, el uso del voto por correo aumentará significativamente con el objetivo de proteger a los votantes de la pandemia de COVID-19.

En 34 estados, el total de los ciudadanos recibirá una boleta electoral en su domicilio con un sello postal que caduca el mismo día de la elección; en otras entidades, el voto por correo es una elección libre de los votantes, quienes deberán solicitar la boleta en caso de desearlo. En otros estados, este tipo de voto será posible solo si el ciudadano justifica servicio militar, discapacidad o enfermedad.

El mismo Trump ha votado por correo en el pasado. Sin embargo, ahora, el actual presidente ha cuestionado la legitimidad del voto emitido por vía postal.

“¡No hay ninguna forma de que los votos por correo sean menos que sustancialmente fraudulentos!”, tuiteó Trump.

Y añadió que “el correo será robado, los votos serán falsificados e, incluso, ilegalmente impresos y firmados fraudulentamente”.

La jefa de la Comisión de Elecciones Federales, Ellen Weintraub respondió los señalamientos de Trump.

“No existe ninguna base que sostenga la teoría conspiratoria de que votar por correo ocasione fraudes electorales”.

Pero Trump no hace caso y sigue apuntalando la percepción entre sus seguidores de que podría haber un fraude. En Carolina del Norte recomendó a sus simpatizantes votar dos veces, un acto ilegal.

La insistencia de Trump en querer reventar el próximo proceso electoral bien podría deberse a que, hasta el momento, las encuestas favorecen a su competidor, el candidato demócrata Joe Biden, por lo que la posibilidad de Trump pueda reelegirse es cada vez más lejana.

A su campaña de desprestigio en contra del voto postal se suma el hecho de que Trump hizo un recorte presupuestal al servicio de correos pese a que previamente el servicio postal de Estados Unidos solicitó al gobierno 75 mil millones de dólares para resolver sus deudas.

La reacción del Partido Demócrata no se hizo esperar. Bernie Sanders, quien compitió por la candidatura de su partido, dijo que la Cámara de Representantes debía asegurarse de que el servicio postal estuviera completamente financiado. La senadora demócrata Kamala Harris, que ahora se postula a la vicepresidencia junto con el candidato Joe Biden, se opuso, en Twitter, a que Donald Trump impida el funcionamiento del servicio de correo de Estados Unidos.

De modo que hay temor en ambos bandos de la contienda. Si Donald Trump teme un supuesto fraude electoral, el Partido Demócrata tiene miedo de las declaraciones del presidente por el efecto que puedan causar en los votantes. El riesgo que temen, por supuesto, es que Trump desaliente el voto. La situación es una bola de nieve que ocasiona un daño severo en la confianza en el sistema electoral de Estados Unidos.

No obstante, estudios realizados en los últimos años a lo largo de aquel país, indican que la posibilidad de un fraude es prácticamente nula. Un trabajo de investigación del Centro de Justicia Brennan realizado en 2017 reveló que el porcentaje de posibilidad de fraude electoral en todo Estados Unidos oscila entre el 0.00004% y el 0.00009%. Por otra parte, la Universidad Estatal de Arizona recopiló una base de datos que indica que, entre el año 2000 y el 2012, hubo solamente 491 casos de votos por correo fraudulentos entre millones de votos totales.

Sin embargo es necesario señalar que sí han habido intentos de fraude en elecciones estadounidenses. Apenas en 2018, cuando Trump ya era presidente en funciones, el republicano Mark Harris obtuvo una ventaja sobre su rival demócrata en las elecciones para el Congreso de Carolina del Norte. Sin embargo, la junta electoral se negó a aceptar su triunfo y llamó a nuevas elecciones. La razón fue que un empleado de la campaña de Harris manipuló las papeletas. Harris no conocía la situación. Cuando se enteró, estuvo de acuerdo en convocar a una nueva votación.

Empero, existen medidas de seguridad para garantizar una elección legítima con votaciones por correo. Los funcionarios electorales de los estados verifican la identidad de cada ciudadano en el registro de electores. Con esto, se aseguran de que quien envía el voto en realidad existe y que no haya duplicaciones en los registros o en las boletas.

En algunos estados, además, los votantes reciben un paquete que incluye un código de barras personal. Cuando el elector decide su voto, devuelve el sobre con todos los documentos, que se pueden rastrear siempre, como lo hacen las grandes empresas de paquetería.

El voto por vía postal es, según las cifras, una medida confiable para llevar a cabo la elección de este año. La pandemia de COVID-19 exige garantizar la protección de los votantes. Las declaraciones de Trump, sin embargo, han ocasionado un miedo generalizado hacia la sistema electoral estadounidense. Los electores parecen cada vez más desconfiados de la legitimidad de su voto aunque no haya evidencias de un posible fraude electoral. Y ese es el poder de los discursos y la manipulación política.

 

¿Habrá un fraude en las elecciones de EUA? (Imagen: Noticieros Televisa)