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Día Mundial de la Bicicleta: ¿por qué se celebra y cuáles son los beneficios de su uso?

La bicicleta es uno de los medios de transporte más amigables del planeta

La bicicleta es uno de los transportes nobles más importantes para el medio ambiente y, conforme pasan los años, la importancia que recae sobre él es cada vez más grande por parte de países o instituciones mundiales, como el caso de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), que incluso ha declarado un día especial para su reconocimiento. 

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Si se busca la fecha de su celebración en internet, se puede encontrar que el Día Mundial de la Bicicleta se celebra el 19 de abril; sin embargo, en realidad su conmemoración oficial es el 3 de junio, de acuerdo a la ONU y su calendario de Días Internacionales, mismos que son fechas en las que se busca sensibilizar a la población sobre un tema de interés. 

El 3 de junio de cada año, con el Día Mundial de la Bicicleta, se reconoce la singularidad, la longevidad y la versatilidad de este medio de transporte, el cual ha sido utilizado desde hace dos siglos. 

Cuando la Asamblea General oficializó la celebración del día de la bicicleta, lo hizo con la intención de alentar a los interesados a promover el uso de este transporte como medio para fomentar el desarrollo sostenible, reforzar la educación de niños y jóvenes y promover la salud y la educación física, con lo cual se puede prevenir enfermedades, fomentar la tolerancia, el entendimiento y respeto, elementos que ayudan a la inclusión social y la cultura de la paz. 

¿Cuáles son los beneficios de usar la bicicleta?

Naturalmente, los principales beneficios del uso de este medio de transporte recaen en el tema físico ya que que reduce el riesgo de: 

  • Contraer enfermedades cardíacas
  • Accidentes cerebrovasculares
  • Padecer ciertos tipos de cáncer y diabetes

Sin embargo, la relevancia del uso de la bicicleta también se encuentra en el aspecto social, ya que puede ser el medio de transporte más efectivo para personas que viven en los sectores urbanos más pobres, con lo cual se podría encontrar una mayor equidad para que otros servicios sociales sean más accesibles para sectores vulnerables. 

Por supuesto, el uso de la bicicleta también tiene un impacto ambiental al ser un medio simple, asequible, limpio y sostenible. Con estas características, la bicicleta ayuda a tener un aire más limpio y menos contaminante. 

Para dimensionar la relevancia del uso de la bicicleta solo es necesario mirar cómo ha influido en el mundo durante la pandemia del COVID-19, al menos en Europa. 

Provocado por el coronavirus, el uso del transporte público disminuyó de manera significativa y el caminar o andar en bicicleta tomó mayor relevancia, esto con el objetivo de evitar las aglomeraciones en espacios cerrados y priorizar el distanciamiento físico. Al ver estas tendencias, ciudades como Milán, Ginebra, Bruselas y Londres decidieron invertir en carriles “bici flexibles”. 

Por su parte, los países europeos miembros de la ONU, recientemente crearon un equipo de trabajo para debatir formas de hacer que la movilidad post COVID-19 sea más ecológica, saludable y sostenible, para lo cual la bicicleta podría ser parte de la solución a los retos planteados. 

De acuerdo a la ONU, “un sistema de transporte sostenible, que promueva el crecimiento económico, reduzca las desigualdades y refuerce la lucha contra el cambio climático es fundamental para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible” y el uso de la bicicleta parece ser uno de los caminos para conseguirlo.