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HISTORIA

¿Cuántas horas estudiaban los genios y las grandes mentes de la historia?

Los grandes personajes de la historia tenían rutinas de estudio tan específicas que incluso olvidaban comer o dormir

A lo largo de la historia de la humanidad, grandes mentes han dejado huella con sus descubrimientos científicos, teorías sociales y/o científicas, así como con sus grandiosas composiciones artísticas. ¿Cuánto tiempo dedicaban al estudio los y las grandes genios? A continuación una recopilación de sus rutinas diarias.

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Pablo Picasso

Pablo Picasso cursó dos años en la Escuela de Bellas Artes de Barcelona. A lo largo de sus facetas artísticas logró convertirse en un genio entre los artistas de vanguardia y nunca dejó de reinventar su propio estilo. Aunque su reputación se vio favorecida por mecenas como Gertrude y Leo Stein, el pintor dedicaba a la exploración de la pintura y artes plásticas largas horas del día.

Su jornada se dividía en la exploración creativa y culminaba con la puesta en práctica de lo aprendido a través de la observación y lectura de distintas disciplinas. El poco tiempo restante en su jornada lo aplicaba a alimentarse o salir, por lo que sus horas de sueño solían ser por las mañanas.

Maya Angelou

La escritora y activista Maya Angelou solía dedicar la mayor parte de su tiempo a escribir, cumpliendo con una jornada de ocho horas seguidas en esta actividad para luego tomar una siesta, despertar y tomar café.

Las historias entorno a Maya cuentan que una vez que terminaba un manuscrito pasaba a preparar la cena, hacer algunas actividades en el hogar, bañarse y más tarde regresaba a releer lo que había escrito para perfeccionar todos los detalles posibles.

Wolfgang Amadeus Mozart

Mozart es quizá el músico y compositor más grande de todos los tiempos. Dedicaba cerca de cinco horas a dormir y, pese a lo que se cree, tan solo dedicaba cuatro horas al día a sus composiciones personales. Para los trabajos que le eran solicitados para grandes conciertos solía dejar entre cuatro y cinco horas, las cuales por lo general comenzaban después de las seis de la tarde y terminaban a la media noche.

En total Mozart dedicaba ocho horas al estudio y composición, actividad que comenzó a desarrollar cuando tenía cinco años de edad.

Marie Curie

Marie Curie daba gran prioridad al estudio y a sus actividades profesionales. Se cuenta que incluso llegó a planificar la forma de ahorrarse horas de viaje para poder dedicarlas a estudiar. En la escuela se cuenta que “llamaba la atención por su austera forma de vestir, por sentarse siempre en primera fila y por su nombre impronunciable“, razón por la que se volcó a los libros y a la academia, donde encontró la forma, quizá sin quererlo, de pasar a la historia.

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Sigmund Freud

Sigmund Freud, popularmente conocido como el padre del psicoanálisis, dedicaba al estudio cerca de doce horas y media, entre las que repartía actividades como los análisis de sus pacientes y consultas.

Al finalizar su día escribía en sus diarios y empleaba las últimas horas de su jornada para leer.

Albert Einstein

Las excéntricas rutinas y hábitos de Albert Einstein son bien conocidos, pues este grandioso científico solía dormir 10 horas y tomar siestas de un segundo, así como dedicar a su trabajo de entre tres o dos horas en las que lograba cubrir todos los pendientes de la jornada.

Con su tiempo libre desarrollaba ideas propias y teorías, logrando alcanzar una gran concentración que comenzó a desarrollar a la edad de 26 años, aproximadamente, cuando trabajaba como funcionario en la oficina de patentes de Suiza.

Virginia Woolf

Virginia Woolf es, sin lugar a dudas, una de las escritoras más influyentes en la era contemporánea. Su obra literaria y biografía han servido de inspiración a movimientos sociales y cientos de artistas que retoman su trabajo en composiciones creativas o nuevas teorías literarias, sociológicas y hasta políticas.

Las rutinas diarias de Woolf se volcaban a la escritura y lectura de diversos temas, y pese a que más tarde manifestara algunos problemas de salud como trastornos bipolares y depresiones, estos no afectaron la producción de su obra.

El amor por la lectura nació en ella a muy temprana edad y cabe señalar que estudió en la Universidad de Cambridge y la Universidad de Londres. En la editorial que fundó junto a su pareja publicó algunos trabajos de Sigmund Freud.

 

Honoré de Balzac

Este escritor dividía su tiempo en dormir y escribir, en la mayor parte. Sus jornadas dedicadas a su trabajo, así como a tomar café alcanzaban las trece horas y media, en las que según se cuenta bebía hasta 50 tazas de café.

Entre esta jornada tomaba un descanso de hora y media y a partir de las seis de la tarde se dedicaba a dormir luego de recibir a sus visitas, tomar un baño y realizar ejercicio.

 

 

 

Con información de Podio/Info We Trust