Condenan a muerte a mexicano en China por narcotráfico

Autoridades_Chinas

Miembros de la Policía China se forman para una inspección de rutina (Wikimedia_Commons).

Jesús Carlos Ortega Urrea es un ciudadano mexicano que en 2012 fue capturado por las autoridades chinas en una redada en la que se decomisaron más de una tonelada de metanfetamina y cafeína en una granja en Chenzhou, provincia de Hunan.

El pasado 2 de diciembre, Ortega Urrea fue sentenciado a muerte por producir drogas sintéticas en el laboratorio clandestino en el que lo capturaron.

Las autoridades Chinas han impuesto la pena de muerte a quienes participen en el tráfico de drogas a gran escala. Entre los métodos que usa el gobierno destacan la ejecución con un tiro único de rifle de asalto y la inyección letal.

Según fuentes locales, las drogas que el mexicano ayudó a producir tenían como destino el mercado de narcóticos en Japón, Australia, Indonesia y algunas regiones de China.

Cuando se capturó a Ortega Urrea, la Policía China calificó la incautación como el mayor golpe al narcotráfico en China en los últimos 70 años.

Desde que el mexicano fue detenido ha mantenido contacto con el gobierno mexicano que, a través de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), que ha sido un puente entre el acusado y sus familiares.

Diversas fuentes indican que Ortega Urrea llegó a China cuatro meses antes de su detención, luego de que decidiera quedarse en el país asiático para montar, junto a otro hombre, un laboratorio de drogas sintéticas.

El 2 de diciembre de 2017, Ortega Urrea se convirtió en el primer mexicano en ser condenado a muerte por las autoridades chinas. Ese día, otro implicado de nombre Lei Minghua también recibió la pena capital.

De acuerdo a fuentes oficiales, la SRE ha atendido 543 casos de pena de muerte para mexicanos en diversos países del mundo. A través de sus esfuerzos, la vida de 186 ha logrado ser salvada.

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