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¿Cómo afecta una dieta vegana al cerebro e inteligencia?

Hay 40 y tantos nutrientes esenciales para el cerebro humano y algunos de esos son escasos o no existentes en una dieta vegana típica
Noticieros Televisa FUENTE: agencia
Cómo afecta una dieta vegana al cerebro e inteligencia. (Getty Images)

Una dieta vegana podría afectar al cerebro e inteligencia debido a la falta de varios nutrientes importantes.

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Una razón es que la inteligencia es costosa: el cerebro devora alrededor del 20% de nuestras calorías diarias, aunque solo representa el 2% de nuestro peso corporal.

Y qué mejor manera de encontrar la enorme variedad de grasas, aminoácidos, vitaminas y minerales que estos órganos exigentes requieren que comiendo animales, que ya los han recolectado o creado minuciosamente.

Según las últimas estadísticas, hay alrededor de 375 millones de vegetarianos en el planeta.

En Occidente, el veganismo ha abandonado el estigma hippie para convertirse en una de las tendencias milenarias de más rápido crecimiento.

En Estados Unidos creció un 600% entre 2014 y 2017. Mientras tanto, en India, las dietas sin carne han dominado desde el siglo VI a.C.

Por un lado, la reciente preocupación por las brechas nutricionales en las dietas basadas en plantas ha dado lugar a una serie de titulares alarmantes, incluida una advertencia de que pueden retrasar el desarrollo del cerebro y causar daños irreversibles al sistema nervioso.

Cómo afecta una dieta vegana al cerebro e inteligencia. (Getty Images)

En 2016, la Sociedad Alemana de Nutrición llegó a afirmar categóricamente que, para niños, mujeres embarazadas o lactantes y adolescentes, no se recomiendan las dietas veganas, lo que ha sido respaldado por una revisión de la investigación realizada en 2018.

En Bélgica, forzar a tus hijos a comer una dieta vegana puede llevarte a pasar tiempo en prisión.

Una investigación publicada en el British Medical Journal, demostró que los veganos y vegetarianos tuvieron 10 casos menos de enfermedades coronarias cada mil personas, en comparación con personas que consumían carne, pero tres casos más de accidentes cerebrovasculares.

Los expertos en nutrición involucrados señalaron que, más allá de la dieta que cada uno elija, comer una gran variedad de alimentos es lo mejor para estar saludables.

En otra investigación, 555 escolares en Kenia, que fueron alimentados con uno de tres tipos diferentes de sopa -con carne, con leche o con aceite- o no recibieron sopa, durante siete períodos escolares.

Fueron examinados antes y después, para ver cómo se comparaba su inteligencia.

Debido a sus circunstancias económicas, la mayoría de los niños eran vegetarianos de facto al comienzo del estudio.

Sorprendentemente, los niños que recibieron la sopa que contenía carne cada día parecían tener una ventaja significativa.

Al final del estudio, superaron a todos los demás niños en una prueba de razonamiento no verbal.

Junto con los niños que recibieron sopa con aceite, también fueron los mejores en una prueba de habilidad aritmética.

¿Qué nutrientes necesarios para el cerebro son escasos en plantas?

De hecho, hay varios nutrientes cerebrales importantes que simplemente no existen en plantas u hongos.

La creatina, carnosina, taurina, EPA y DHA omega-3 (el tercer tipo se puede encontrar en las plantas), el hierro hemo y las vitaminas B12 y D3 generalmente solo se encuentran naturalmente en alimentos derivados de productos animales, aunque pueden sintetizarse en el laboratorio o ser extraídos de fuentes no animales como algas, bacterias o líquenes, y agregado a suplementos.

Otros se encuentran en alimentos veganos, pero solo en pequeñas cantidades.

Para obtener la cantidad mínima de vitamina B6 requerida cada día (1,3 mg) de una de las fuentes vegetales más ricas, la papa, debe comer aproximadamente cinco tazas.

Y aunque el cuerpo puede producir algunos de estos compuestos cerebrales vitales a partir de otros ingredientes en nuestras dietas, esta capacidad generalmente no es suficiente para compensar estas grietas en la dieta.

Para todos los nutrientes enumerados anteriormente, se ha demostrado que los vegetarianos y veganos tienen cantidades más bajas en sus cuerpos.

En algunos casos, la deficiencia no es la excepción, es completamente normal.

Por ahora, el impacto que estas deficiencias están teniendo en la vida de los veganos es en gran medida un misterio. Pero una pequeña cantidad de estudios recientes han proporcionado algunas pistas, y lo que dicen es inquietante.

Uno de los desafíos más conocidos para los veganos es obtener suficiente vitamina B12, que solo se encuentra en productos de origen animal como los huevos y la carne.

Otras especies lo adquieren de bacterias que viven en sus tractos digestivos o heces.

La cantidad de vitamina B12 en la sangre de una persona se ha correlacionado directamente con su coeficiente intelectual.

En los ancianos, un estudio encontró que los cerebros de aquellos con B12 más bajo tenían seis veces más probabilidades de encogerse.

Aun así, niveles bajos de B12 es algo muy extendido entre los veganos. Un estudio británico encontró que la mitad de los veganos analizados tenían una deficiencia.

En algunas partes de la India, el problema es endémico, posiblemente como consecuencia de la popularidad de la dieta sin carne.

Otro nutriente que escasea en la dieta vegana típica es el hierro. Aunque a menudo lo asociamos con la sangre, el hierro también desempeña un papel destacado en el desarrollo del cerebro y es esencial para mantener el órgano sano durante toda nuestra vida.

Cómo afecta una dieta vegana al cerebro e inteligencia. (Getty Images)

Por ejemplo, un estudio de 2007 encontró que administrar suplementos de hierro a mujeres jóvenes condujo a importantes ganancias intelectuales.

En aquellas cuyos niveles de hierro en sangre aumentaron en el transcurso del estudio, su desempeño en una prueba cognitiva mejoró entre cinco y siete veces, mientras que las participantes cuyos niveles de hemoglobina aumentaron, experimentaron mayor velocidad de procesamiento.

Es sorprendentemente fácil caer en una deficiencia de hierro, a pesar de que constituye el 80% de la masa interna de nuestro planeta.

Los veganos son particularmente propensos, porque el tipo de hierro que el cuerpo absorbe más fácilmente es el “hierro hemo”, que solo se encuentra en las proteínas animales.

Otras deficiencias comunes entre los veganos incluyen D3, omega-3, selenio, ácido fólico y yodo.

Aunque el cuerpo puede producir D3 cuando la piel está expuesta a la luz solar, esto no compensa el faltante en las dietas de los veganos.

Por supuesto, algunas de estas cosas se pueden adquirir fácilmente en la forma de suplementos. Pero otros son tan poco conocidos que es poco probable que los veganos hayan oído hablar de ellos, y mucho menos darse cuenta de que podrían estar en falta.

Un ejemplo es la taurina. Este enigmático aminoácido es uno de los más abundantes en el cerebro humano, donde se cree que apuntala varios procesos importantes, como la regulación del número de neuronas.

A menudo se agrega a las bebidas energéticas con cafeína, debido a la creencia de que puede proporcionar un impulso cognitivo inmediato.

Aunque hay pequeñas cantidades de taurina en algunos productos lácteos, las principales fuentes dietéticas son las carnes y mariscos.

De hecho, los agujeros en nuestra comprensión actual de lo que el cerebro necesita para estar sano podría ser un problema importante para los veganos, ya que es difícil agregar artificialmente un nutriente a su dieta, si los científicos aún no han descubierto su valor.

Respecto a la colina, en el cerebro se usa para producir acetilcolina, que participa en una serie de tareas, incluida la transmisión de mensajes entre las células nerviosas.

Es fundamental para nuestra capacidad de pensar, incluso los insectos lo tienen en sus pequeños cerebros, y el cuerpo no puede producir suficiente por sí solo.

Hay pequeñas cantidades de colina en muchos alimentos básicos veganos, pero entre las fuentes más ricas se encuentran los huevos, la carne y los mariscos. De hecho, incluso con una dieta normal, el 90% de los estadounidenses no consumen lo suficiente.

El último nutriente en cuestión es la creatina, una sustancia blanca y en polvo que a menudo se encuentra en los batidos de fitness.

Su función natural en el cuerpo es suministrar energía a nuestras células, por lo que los obsesivos del gimnasio lo veneran como una forma de mejorar su resistencia.

Pero también es importante para el cerebro, y los estudios han demostrado que aumentar su ingesta puede proporcionar una variedad de beneficios, como una mejor memoria de reconocimiento y una menor fatiga mental.

Recientemente comenzó a ganar fuerza como una droga inteligente.

Está bien establecido que los veganos y los vegetarianos tienen niveles significativamente más bajos en sus cuerpos, porque las plantas y los hongos no contienen creatina.

Esto ha llevado a los científicos a preguntarse si un déficit de creatina podría tener efectos en algunas personas.

En lugar de ser una fuente importante, la creatina en nuestras dietas podría solo ser utilizada por el cerebro en condiciones “extremas”, como cuando estamos estresados.

Sin embargo, Nathan Cofnas encuentra inquietantes los potenciales déficits de creatina en veganos.

El veredicto es:

Aunque es importante tomar suplementos, la salud cardiovascular y cerebral de una persona está inextricablemente vinculada, y los veganos tienden a tener corazones más saludables.

Hay 40 y tantos nutrientes esenciales para el cerebro humano y algunos de esos son escasos o no existentes en una dieta vegana típica, como la colina, la creatina, la carnosina y la taurina, son extremadamente voluminosos, por lo que no basta con tomar una tableta de vitaminas estándar. Deben tomarse por separado.

El veganismo puede causar deficiencias de hierro y B12, y sin duda afectan tu inteligencia.

Con información de BBC

KAH