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ARTE Y CULTURA

Carlos Monsiváis: Cinco cosas que posiblemente no conocías de él

Sus gatos, su biblioteca, sus excentricidades y su grandeza a once años de su fallecimiento

Carlos Monsiváis fue uno de los escritores mexicanos más importantes y queridos del siglo XX. A once años de su fallecimiento, recuperamos algunas facetas de su vida y su obra, como un homenaje al gran cronista mexicano.

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Sin duda Carlos Monsiváis fue personaje multifacético, que en sus escritos atendió por igual y con el mismo rigor la lucha libre y la poesía del siglo XIX, la nota roja y los superhéroes. Recopilamos a continuación algunos datos, recuerdos y facetas importantes o desconocidas del autor mexicano.

Sus apariciones televisivas

Acaso no fue precisamente leído por todos, pero sin duda era conocido por todos. Por muchos años, Carlos Monsiváis fue un “ajonjolí de todos los moles” en los medios de comunicación mexicanos.

Los reporteros lo buscaban para preguntar igual por su análisis de las telenovelas que por su opinión sobre las elecciones. Muchos televidentes no accedieron a sus libros y, sin embargo, lo habían escuchado suficientes veces como para sentirse familiarizados con él.

No fue solo un escritor conocido; fue querido. Y en televisión, sus opiniones siempre fueron atendidas sin importar el tema.

Monsiváis en números

Y aunque muchos solo conocieron a Monsiváis en la televisión, él escribió toda la vida… y mucho. En uno de los textos incluidos en el volumen Monsiváis ante la crítica, la investigadora Angélica Medina Arreola se dio a la tarea de rastrear los escritos del cronista.

Según sus registros, Monsiváis fue un autor más que prolífico que dividió su amplia obra de la siguiente forma:

  • 45 libros antologados o prologados
  • 32 volúmenes escritos por él mismo hasta 2006
  • 2 espectáculos teatrales
  • 35 ensayos en antologías de otros
  • 624 ensayos y crónicas en revistas y periódicos, sin contar los incluidos en los 32 volúmenes
  • 25 autores traducidos

Una biblioteca desordenada

Toda la vida Monsiváis habitó la misma casa en la colonia Portales. Según propios y extraños que llegaron a visitarlo, su hogar se distinguió por dos presencias ineludibles: los demasiados gatos y los demasiados libros.

De los libros, Monsiváis llegó a decir que estos estaban tan revueltos y desordenados que, cuando deseaba leer o consultar un libro, en ocasiones era más fácil volverlo a comprar que buscarlo.

Su descomunal biblioteca solo conseguiría un orden riguroso tras ser adquirida por Conaculta. Ahora cualquier visitante la puede consultar en la Biblioteca de México. Entre los más de 25 mil volúmenes hay por igual novelas, textos sagrados, libros de arte y cómics de La familia Burrón o Los Avengers.

Monsiváis y los gatos

En el momento de su fallecimiento, Monsiváis convivía con 13 gatos en su hogar de la colonia Portales.  Pero tuvo muchos más a lo largo de las décadas.

Monsiváis se distinguió por bautizar a sus gatos con nombres extravagantes. Reproducimos a continuación una breve lista con algunos de los más notables:

  • Fray Gatolomé de las Bardas
  • Miss Oginia
  • Miss Antropía
  • El Retorno del Siniestro Chocorrol
  • Fetiche de Peluche
  • Caso Omiso
  • Catástrofe
  • Voto de Castidad
  • Miau Tse Tung

(Imagen: Cuartoscuro)

Amistades para toda la vida

Desde muy joven, Carlos Monsiváis mantuvo una amistad entrañable con otros dos grandes autores de la literatura mexicana: Sergio Pitol y José Emilio Pacheco. Juntos solían recorrer tanto las torterías como las librerías de la Ciudad de México.

Pitol llegó a afirmar que solo se convirtió en escritor por la presión y consejo de Monsiváis y Pacheco, que eran más jóvenes que él y que confiaban en su talento.

Según llegó a escribir, Monsiváis era un joven tímido pero inmensamente culto, que lo mismo podía citar largos pasajes de la Biblia de memoria que analizar cómics o ciertos autores, por entonces, no muy conocidos, como Borges.

A ese trío de jóvenes autores, solo haría falta agregar a Elena Poniatowska. De los cuatro, solo Monsiváis no ganaría el premio Cervantes, máximo galardón literario del idioma español.

Su homosexualidad

Carlos Monsiváis vivió su homosexualidad en un México que padecía de censura y pánico moral.

En vida, tuvo que lidiar con la discriminación y los insultos de una comunidad política e intelectual intolerante. Incluso, su defensa de los derechos de la comunidad LGBT lo llevó a romper relaciones laborales.

Durante su homenaje póstumo en Bellas Artes, sobre el féretro de Monsiváis se colocaron tres banderas: la mexicana, la de la UNAM y la bandera LGBT. En aquella ocasión, Elena Poniatowska habló en público sobre el inmenso cariño que Monsiváis y su última pareja se profesaron hasta el último momento.

(Imagen: Cuartoscuro)

Su análisis de la mexicanidad

Monsiváis escribió sobre los mexicanos para los mexicanos; y el público lo reconoció en más de una ocasión como el más representativo de nuestros escritores, aun por encima de Octavio Paz.

Juan Villoro llegó a señalar lo paradójico que resultaba nombrar a Monsiváis como “el más mexicano de los autores”, cuando profesaba posturas encontradas con los estereotipos de los mexicano: no era afecto al futbol, el gran deporte nacional, y era protestante en un país mayoritariamente católico.

Acaso esas diferencias motivaron que Monsiváis estudiara con tanta pasión los fenómenos culturales y sociales del México del siglo XX. Escribió por igual sobre el concepto de “lo naco”, que sobre el EZLN, el sismo de 1985, la aristocracia política, los cantantes de medio siglo, el Cine de Oro y largo etcétera distribuido en crónicas sueltas, libros y colaboraciones televisivas y radiofónicas.

En una ocasión, según cuenta en Los rituales del caos, mientras presenciaba la forma en que los medios nacionales y veracruzanos cubrían las apariciones del Brujo Mayor en Catemaco, Monsiváis escuchó un peculiar mantra periodístico: “Claro que no es cierto, pero es noticia”.

En sus textos sobre los mexicanos puede distinguirse un afán semejante: lo que define a una comunidad no siempre es verídico, pero no por ello deja de incidir en nuestra realidad. Eso son los mitos; y Monsiváis codificó los mitos mexicanos como pocos.