Desarrollan antibiótico contra las ‘superbacterias’

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Staphylococcus Aureus. (Foto: By NIAID/NIH - NIAID Flickr's photostream, Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=18233599)

La albomicina, un antibiótico utilizado durante la Segunda Guerra Mundial, es la esperanza contra las llamadas superbacterias.

10 millones de personas morirán cada año a causa de las superbacterias, a partir del año 2050, de acuerdo con un informe del Gobierno británico. Ante tal situación es urgente desarrollar nuevos antibióticos que ayuden a combatirlas.

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Tal es el caso de la albomicina, un antibiótico utilizado en la Unión Soviética durante la Segunda Guerra Mundial, desarrollado a partir de una bacteria, la Streptomyces griseus.

El antibiótico de origen soviético fue reportado como particularmente efectivo contra neumonías en menores, disentería y el sarampión, según el biólogo ruso Georgii Frantsevich Gause.

Un equipo encabezado por el químico Yun He, de la Universidad de Chongqing, lograron sintetizar la albomicina delta dos, según reportaron en la revista Nature Communications.

“La albomicina delta dos es muy grande y han conseguido sintetizarla. Eso en sí ya es un hito, porque podrán intentar introducir cambios para mejorar sus características antibióticas”, celebra el microbiólogo Domingo Gargallo-Viola, presidente de la Asociación para el Descubrimiento de Nuevos Antibióticos en España.

En el año 2017, la Organización Mundial de la Salud (OMS) señaló la urgente necesidad de nuevos antibióticos contra 12 familias de supermicrobios (el Streptococcus pneumoniae sin sensibilidad a la penicilina, el Staphylococcus aureus resistente a la meticilina, entre otros).

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La albomicina delta dos ya ha demostrado su efectividad en pacientes humanos frente al Staphylococcus aureus resistente a meticilina, causante de infecciones nosocomiales recurrentes.

Ya en 1955, Georgii Frantsevich Gause advertía las virtudes del medicamento en el British Medical Journal.

“La ausencia completa de toxicidad en el ser humano está también demostrada por una abundante práctica clínica durante varios años”, escribió Gause.

Con información de El País

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