Analizan texto maya y encuentran predicciones astrológicas

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Imagen ilustrativa. Códice Maya (Wikimedia Commons).

Analizan texto maya y encuentran predicciones astrológicas de tipo profético, así como información relacionada con el estudio del cielo.

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María de Guadalupe Suárez, investigadora adscrita a la Dirección de Etnohistoria del INAH, estudió el texto anónimo conocido como Chilam Balam Tekax, bajo una nueva luz.

El análisis es el resultado de cinco años de trabajo, mismo que complementa la traducción de 1981, hasta entonces la única que se había realizado en la historia del documento, de casi 190 años.

De acuerdo a la especialista, el texto redactado en lengua maya yucateca en conjunto con caracteres latinos, cerca de 1833, contiene pasajes proféticos y astrológicos que suman importancia a su rol histórico.

El Chilam Balam es una compilación de textos escritos en distintas comunidades de Yucatán, desde la época prehispánica hasta bien entrado el siglo antepasado.

Actualmente, la colección de códices se encuentra en la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia (BNAH), y es objeto de estudio de los especialistas en historiografía y etnohistoria.

El Chilam Balam Tekax es también un documento anterior al Chilam Balam Nah o Na, que contiene un calendario solar y lunar, así como un santoral, predicciones astrológicas basadas en el zodiaco europeo y los planetas, y remedios herbolarios.

Se sabe que redacción del texto estuvo a cargo de escribanos de origen maya que tuvieron acceso a textos europeos almacenados en iglesias de Yucatán y otros puntos del país, así como en las bibliotecas de los conventos franciscanos y el Hospital de San Juan de Dios, en Mérida.

La especialista indicó que los autores del Chilam Balam eran individuos que se desempeñaron como maestros de doctrina, sacristanes, notarios o incluso cantores.

Según Suárez, el libro está compuesto por ocho capítulos y un apéndice, entre cuyas páginas se incluye la explicación del concepto de Chilam, protagonista del libro que tenía comunicación directa con el panteón de dioses mayas, antes de la llegada de los españoles.

El segundo apartado, sin embargo, detalla la historia del pueblo Tekax, que se especializó en el cultivo de la caña de azúcar, y la historia del manuscrito, así como los pormenores de su elaboración: materiales empleados, el origen italiano del papel en el que fue escrito, así como la tinta, el tipo de letra e incluso los encabezados de cada página.

En el capítulo quinto, sexto y séptimo, se habla de la bibliografía del documento, del análisis de las funciones del mismo y también se incluye una transcripción del texto completo.

En el séptimo capítulo, se ofrece una relación mensual en la que se reflexiona sobre las diferencias entre los nombres de los santorales que aparecen entre el Tekax y otros manuscritos, mientras que en el octavo apartado se incluye un apéndice con un análisis morfológico de todo el texto.

Todo el manuscrito estaba integrado por 18 folios, pero en el camino desde su lugar de elaboración hasta el pueblo de Teabo, Yucatán, localidad donde se redactó el documento posterior Chilam Balam Nah o Na, se perdieron cuatro y hasta el momento, no se han encontrado.

A principios del siglo pasado, el material formó parte de la colección de un profesor estadounidense especializado en el estudio de la cultura maya, pero luego desapareció hasta resurgir nuevamente y formar parte en 1947 del acervo de la BNAH, donde lleva casi 80 años bajo su resguardo.

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