Así es la vida de un adicto a los videojuegos que no salió de casa ¡en siete años!

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Imagen ilustrativa de un videojugador usando una Xbox (Pexels).

Adicción a los videojuegos: así es la vida de un adicto que no salió de su casa y anduvo en bata por siete años.

Decomisan cartuchos de videojuegos con arañas vivas adentro

Billy Brown es un joven que permaneció encerrado en su casa jugando videojuegos y consumiendo contenido editorial de sitios que eran afines a su visión política.

Hoy, este joven de 24 años se encuentra en rehabilitación, pero no olvida las acciones que lo llevaron a ser diagnosticado con “adicción a los videojuegos“.

Desde niño, Billy sufrió muchos problemas, ya que su madre pasó mucho tiempo hospitalizada.

Al entrar a la secundaria, este joven solo tuvo 13% de las asistencias y en cuanto descubrió los videojuegos, encontró el lugar ideal para escapar de su realidad.

Para la BBC, Brown comentó en entrevista que pasó siete años sin cuidar su higiene o su apariencia y que lo único que lo motivaba a salir adelante fue atender las necesidades de su convaleciente madre.

Brown incluso llegó a considerar el suicidio en más de una ocasión, pero lo que lo detuvo fueron los videojuegos y las noticias que consumía.

Sumergido en lo que se conoce como una “cámara de eco”, que es el fenómeno que describe la acción de consumir solo noticias que son afines con ciertas ideologías, Brown leyó artículos que fomentaban el extremismo, la xenofobia y el racismo.

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Billy Brown pasó al menos siete años jugando videojuegos en su casa (Twitter).

Billy Brown pasó al menos siete años jugando videojuegos en su casa (Twitter).

Un día, este originario de la región británica de Ashton, se dio cuenta de que había comenzado a perder el contacto con la realidad, por lo que acudió al Programa “Game Changer” de RIO (Real Ideas Organisation), grupo de ayuda a jóvenes a desarrollar sus habilidades y superar algunos de sus problemas.

Preocupado porque sus habilidades sociales habían disminuido dramáticamente, el joven inglés comenzó su rehabilitación y a los pocos años, dejó los videojuegos para dedicarse a otro pasatiempo, uno mucho más sano que incluso lo ayudó a socializar más: los juegos de rol.

Sumergido en mundos de fantasía de su propia autoría, Billy ahora organiza partidas semanales o mensuales con un grupo de amigos que, armados con lápiz, papel y unos dados, crean sus propios personajes y misiones que van desarrollando a través de maratónicas sesiones de calabozos y dragones, que también tienen impacto en el mundo real, ya que el éxito de un personaje también depende las acciones que cada uno de los jugadores tiene con sus amigos, su familia o su comunidad.

Brown organiza los juegos, ya que es “su manera de retribuir a la comunidad“.

Sus profesores, por otro lado, reconocen el mérito de la transformación de este joven, ya que es alguien que ya no tiene pensamientos suicidas y que además ríe, socializa y hace amigos.

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