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La evolución de las superheroínas de los cómics

Wonder Woman y otras superheroínas de Marvel y DC: sus historias y aportaciones a la cultura.
febrero 4, 2020

Nacidas para representar a las mujeres en un mundo dominado por dioses masculinos, las superheroínas han estado sometidas a la voluntad de los hombres. No hay más. Los personajes femeninos de los cómics de superhéroes fueron creados por hombres para un público compuesto por sus congéneres. Negarlo sería mentir. A pesar de esto, hay algunos personajes que fueron clave para la evolución del mito de las superheroínas a lo largo de los años y ayudaron a convertir al cómic en una poderosa herramienta narrativa. Cada una de ellas es la mejor representante de su época. Conócelas a continuación.

Jenny Sparks

Jenny Sparks es ‘el espíritu del siglo XX’ literalmente. En la mitología creada por el guionista Warren Ellis, el primer minuto de cada nuevo siglo nace un humano que será la encarnación física de ese centenario, que morirá en el último. Tal como el siglo pasado, Jenny es violenta, cínica, inteligente, independiente, y (súper) poderosa. Además es una líder indiscutible que durante toda su vida influyó en el pensamiento de los personajes históricos que le dieron forma.

Sparks, junto con su equipo The Autority, representó la postmodernidad del género superheróico. Son bebedores, fumadores y asesinos como Wolverine. De nueva cuenta los personajes de cómics estaban a la altura de las exigencias de la época.

Y es que Jenny Sparks no solo les dio lo que pedían, sino mucho más, dado que no es un personaje vacuo. Siempre está en control de sí misma y de la situación, incluso cuando se acerca el momento de su muerte (el cambio de siglo). Es una ejecutora con una misión (salvar el mundo) y pasará incluso sobre quienes debe proteger y de sí misma, para lograrlo. Es la antítesis de la superheroína convencional de la industria (ni siquiera usa leotardo).

No entiendo cómo es que Jenny Sparks no se ha convertido en bandera de ningún movimiento todavía.

Promethea

A primera vista Promethea puede parecer la imitación de la Mujer Maravilla pero no es así. Más allá del origen mágico, no hay nada que las una realmente. Sus intenciones son completamente diferentes. Este personaje es uno de los proyectos más personales del maestro de los cómics Alan Moore. En ella vertió su verborrea literaria y el conocimiento esotérico que forma parte de sus creencias religiosas.

El cómic Promethea cuenta la historia de Sophie Bangs, una estudiante que investiga a una deidad y termina convirtiéndose en ella (como el niño Billy Batson que se transforma en el Capitán Marvel cuando grita “Shazam”). La protagonista es poesía y su existencia es una muestra del nivel artístico que puede alcanzar el medio visual y narrativamente. Las historias fantásticas de Promethea pueden leerse en muchos niveles, con centenares de referencias. Lo más interesante es que explora el pensamiento mágico a través de ideas concretas. Es un pretexto para explicar las cosas que no son lógicas para nuestros ojos, pero si para nuestro corazón y de allí su importancia.

She-Hulk

Foto: Mario Tama/Getty Images

Muchas personas dirán que la Mujer Hulk no merece estar en una lista sobre heroínas más importantes en la historia de los cómics, pero hay muchos elementos para pensar lo contrario. Fue el último personaje que Stan Lee creó para Marvel Comics y no es el más original. Nació para atraer al público femenino a los cómics de Hulk, que gozaba de gran popularidad por la serie de televisión de finales de los setenta pero con el paso del tiempo adquirió su propia esencia.

Jennifer Walters es prima de Bruce Banner (Hulk), quien le dona de su sangre radiactiva para salvarle la vida pero termina dándole un poco de sus poderes y la convierte en She-Hulk. Como Jennifer, es una pequeña y tímida abogada; como She-Hulk, es grande, fuerte, sexy y extrovertida. Incluso ninfómana. La existencia de She-Hulk obedece a la necesidad de representación de una generación completamente nueva de mujeres (en relación a sus predecesoras) que no estaban dispuesta a tener un “no” por respuesta sin importar cuál fuera la pregunta.

Con respecto a la narrativa de sus historias fue un parteaguas en el medio. La forma en la que rompía la cuarta pared para hablar con el público y el uso de humor ochentero son hasta la fecha sublimes.

Ms. Marvel

Foto: Getty Images

Inspirada por la Capitana Marvel, Kamala Khan decide convertirse en Ms. Marvel cuando adquiere sus extraños superpoderes: puede estirarse como una liga y cambiar las dimensiones de su cuerpo. Ella es una adolescente millennial, musulmana creciendo en un Estados Unidos post 9-11 bastante racista. Es una heroína para esta época, divertida, leal, con un gran sentido de la responsabilidad y dispuesta a terminar con la injusticia social, más que con el villano mensual.

Kamala recuerda al Peter Parker primigenio que aprendía a ser Spider-Man, solo que ella tiene una conciencia social más elevada y menos sentido de culpa. Lo mejor es que Ms. Marvel fue creada por mujeres. Sus historias conectan conectaron inmediatamente con el público por ser honestas, algo muy pocas visto en los cómics mainstream. En este sentido, la mayor hazaña de Ms. Marvel radica en haber creado un nuevo público lector de cómics. Esperemos que permanezcan.

Wonder Woman

Foto: Thierry Chesnot/Getty Images

Al contrario de la plétora de personajes femeninos que llegaron volando al mundo de los superhéroes para ser la versión femenina de un personaje masculino ya establecido, Wonder Woman tuvo un nacimiento (conceptual) muy afortunado y esa esencia la ha hecho permanecer por casi ochenta años vigente. ¡A ella le debemos todo!

Si bien es verdad que un hombre fue su creador, el psicólogo William Moulton Marston, la idea del personaje no provino completamente de él; además, la peculiar forma de pensar de Marston era diferente a la del resto de su generación.

El psicólogo ya era famoso por haber creado la prueba de tensión arterial (que dio lugar a la creación del moderno polígrafo e inspiró al lazo dorado de la verdad de WW) cuando entró a trabajar a All-American Publications (uno de los antecedentes de la actual DC Comics). Esto debido a que era uno de los pocos científicos que veían el potencial de los cómics como herramienta educativa en una época en la que la satanización del medio era la media entre los psicólogos.

“La peor crítica en contra de los cómics es su violenta masculinidad. La mejor manera de defendernos de los críticos es crear un superhéroe femenino”, indicó Marston a Maxwell Gaines, editor de All-American Publications, cuando le contó su idea para un nuevo personaje.

Wonder Woman es una mujer poderosa y empoderada, educada en todas las ramas de la cultura, la ciencia y la guerra, es heredera de los dioses olímpicos y de la isla amazona de Temiscira, donde no entran los hombres. Y no es sino hasta que llega al mundo de los varones que debe adquirir una identidad secreta sumisa, para ayudarlos sin que se enteren.

Para la creación de la Mujer Maravilla, Marston tuvo ayuda de dos mujeres: la psicóloga Elizabeth “Sadie” Holloway Marston, con quien estaba casado. Ella sugirió la idea de que fuera una mujer, para contrarrestar la testosterona de los cómics. La idea original de Marston era un hombre que adquiría poderes a través del amor. La segunda mujer fue la colega, exalumna y amante de Marston, Olive Byrne. De hecho los tres formaban una familia poligámica funcional. El compromiso que los tres habían adquirido entre si fue formalizado con unos brazaletes que Marston obsequió a Byrne. Iguales a los que la Mujer Maravilla usaba para poder desviar todos los proyectiles que le lanzaban.

“Francamente, Wonder Woman es una propaganda psicológica para el nuevo tipo de mujer que, creo, debería gobernar el mundo”, escribió Marston en una carta.

En cierto sentido, Wonder Woman fue durante sus primeros números un cómic de autor, dado que Marston escribía los guiones y tenía completo control de las historias en las que la Mujer maravilla combatía el fascismo con feminismo y defendía la democracia y los derechos de la mujer.

El personaje fue un éxito, pero no todo fue miel y oro. Marston incluyó elementos de bondage (una práctica erótica basada en la inmovilización del cuerpo de una persona, llevada a cabo por Marston con Sadie y Olive), y esto hizo que las asociaciones de padres de familia se sintieran ofendidas y preocupadas. El psicólogo exponía que “las mujeres disfrutan de la sumisión, de estar atadas”, y era importante romper esas cadenas para liberarse y entrar en un nuevo nivel de conciencia. Entendía las cadenas rotas después de la sumisión como un símbolo de la liberación femenina.

Su idea prosperó pese a los intentos de censura, que no fueron pocos. Con el paso de las décadas, la Mujer Maravilla se ha convertido en un símbolo del empoderamiento femenino y esto fue gracias a que los cimientos de su origen fueron sólidos.

William Moulton Marston murió el 2 de mayo de 1947, sin embargo, Sadie y Olive se mantuvieron juntas el resto de sus vidas.