Revolución Mexicana: así era nuestro país cuando estalló el conflicto

En 1910 México era un país muy distinto al que vivimos actualmente. Cuando estalló la Revolución Mexicana, los caminos, pueblos y ciudades de esta nación tenían una personalidad distinta que hoy podemos ver solo en fotos o en las pocas cintas que se llegaron a filmar.

El 20 de noviembre de hace más de un siglo, Francisco I. Madero se levantó en armas para deponer al sempiterno gobernante mexicano Porfirio Díaz quien, después de un par de meses de lucha, escapó del país para nunca volver.

Madero
Madero entra en la Ciudad de México (Wikimedia Commons)

Madero entra en la Ciudad de México (Wikimedia Commons)

A partir de entonces, las cosas comenzaron a complicarse para los revolucionarios. En febrero de 1913 el presidente fue traicionado y asesinado tras el golpe de estado conocido como la Decena Trágica, diez días de cruentas batallas que modificaron el conflicto revolucionario hasta que la mayoría de sus protagonistas acabaron muertos, ya sea por traición o por las balas enemigas disparadas en el campo de batalla.

Tropas luchando durante la Decena Trágica(Wikimedia Commons).

Tropas luchando durante la Decena Trágica(Wikimedia Commons).

Antes de firmar su renuncia el 25 de mayo de 1910, el presidente Porfirio Díaz se preparaba para darle a México una apariencia más europea.

Así lucía la Ciudad de México en 1910 (Wikimedia Commons)

Durante la presidencia de Díaz, se erigieron varias obras que habrían ayudado a la modernización de un país devastado por años de guerra.

Hospital
Hospital General inaugurado por Porfirio Díaz (Libro: México en el Centenario de su Independencia)

Hospital inaugurado por Porfirio Díaz (Libro: México en el Centenario de su Independencia)

En septiembre, un par de meses antes del levantamiento en armas del pueblo mexicano, el gobierno porfirista celebró el primer centenario de la Independencia de México sin escatimar gasto alguno.

Primer Centenario Independencia
En 1910 se celebró como nunca antes la herencia cultural del pueblo mexicano (Colección: Villasana-Torres).

En 1910 se celebró como nunca antes la herencia cultural del pueblo mexicano (Colección: Villasana-Torres).

Sin embargo, y a pesar de los intentos de Díaz de llevar a México a la modernidad, gran parte de su población vivía sumida en la pobreza y la desigualdad.

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Los mercados eran puntos de reunión para el pueblo mexicano. Allí se comerciaba con frutas, verduras, carne, granos y telas.

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Gran parte del país era rural, pero pocos campesinos eran dueños de la tierra que trabajaban.

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Las tiendas de raya mantenían endeudados a los mexicanos, lo que propició que la pobreza en el país aumentara a niveles vistos sólo en el siglo anterior.

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Por eso, años más tarde, los caudillos de la revolución comenzaron a levantarse en armas en distintos puntos del país. En estas fotos del México de principios del siglo pasado, los sombreros de los hombres y las enaguas de las mujeres parecían aparecer en todos lados.

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A principios de siglo, Querétaro era una zona principalmente rural. En el fondo de esta foto puede apreciarse un acueducto colonial en pie.

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Gracias a los avances de la tecnología fotográfica, el México de los tiempos revolucionarios pudo tener un rostro más real y crudo. Estas imágenes son las que colaron la Revolución Mexicana en el inconsciente colectivo.

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Las fotos nos permiten entender mejor la dimensión de las ciudades hace más de un siglo. Mirar estas imágenes en tiempos actuales en que las manchas urbanas se extienden hasta donde puede ver el ojo, nos dejan ver cuánto ha crecido la población desde 1910.

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Sin embargo, las fotos no solo dejan ver cómo lucían las ciudades de antes, sino también cómo era la vida en el campo, casi idílica en comparación con la de ahora. En esta imagen, mujeres lavan su ropa con agua de una acequia en Querétaro.

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Antes de las plazas comerciales de nuestros días, la gente pasaba sus tardes en las calles, ya sea vendiendo sus productos o disfrutando del sol.

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En esta imagen podemos ver parte del Castillo de Chapultepec, en la Ciudad de México. Cincuenta años antes de que se tomara esta foto, Maximiliano I de México y su esposa Carlota vivieron en sus habitaciones.

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En esta imagen se puede apreciar la Catedral Metropolitana a un costado del Zócalo Capitalino, aún con árboles, quioscos y estaciones de tranvía.

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Así lucía la vida en las ciudades mexicanas cuando el presidente Francisco I. Madero levantó al pueblo en armas.

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En esta foto pueden verse las consecuencias de la Decena Trágica, un golpe de estado promovido por el militar porfirista Manuel Mondragón para derrocar al presidente Madero y al vicepresidente José María Pino Suárez.

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Días después del intento de toma del Palacio Nacional, las Fuerzas Rurales inundaron el Zócalo para exigir al general Félix Díaz la liberación de los hermanos Madero, Francisco y Gustavo. Hoy, muchas de las estructuras que en la foto ocupan parte de la plancha del Zócalo ya no existen.

Decena Tragica
(Wikimedia Commons)

Tras la muerte de Madero y su hermano en 1913, la Revolución Mexicana no se apagó, sino que mutó en otra que caudillos como Huerta, Carranza, Villa, Zapata y Obregón lideraron en diferentes frentes.

Aún no se sabe con exactitud cuándo terminó esta lucha. Algunos historiadores dicen que en 1917, con la firma de la Constitución de Carranza y otros que en 1924, con la presidencia de Plutarco Elías Calles y el inicio del episodio conocido como “Maximato”. Sin embargo, lo que es seguro es que este episodio de la historia mexicana ayudó a transformar este país.

Hoy vivimos en un México que no es más que una de las tantas consecuencias que tuvo el grito revolucionario de ese 20 de noviembre de 1910, cuando Madero proclamó el Plan de San Luis, que llamaba a tomar las armas contra el Gobierno de Díaz.

Conciudadanos:- No vaciléis pues un momento: tomad las armas, arrojad del poder a los usurpadores, recobrad vuestros derechos de hombre libres y recordad que nuestros antepasados nos legaron una herencia de gloria que no podemos mancillar. Sed como ellos fueron: invencibles en la guerra, magnánimos en la victoria”. —SUFRAGIO EFECTIVO, NO REELECCIÓN

 

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