¿Qué fue el baile de los 41?

¿Qué fue el baile de los 41?

La redada policiaca a un baile de hombres que se realizó en la colonia Tabacalera en 1901, se convirtió en un punto de inflexión en la historia de México, colocando el tema de la homosexualidad por primera vez en el ojo público.

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Y no sólo eso, a la distancia este evento también puede verse como un fiel reflejo sobre cómo operaban el influyentismo, el abuso de poder y la discriminación en el México de principios del siglo XX.

1. “Fiestas de disfraces”

Durante la época aristocrática en México (a finales del siglo XIX y principios del siglo XIX), la homosexualidad era un tema del que ni siquiera se hablaba, y por lo tanto, era común que los hombres gay se casaran y tuvieran hijos para guardar las apariencias.

En ese contexto social donde imperaba la condena pública hacia la diversidad sexual, se hacían bailes clandestinos entre personas del mismo sexo.

Estas reuniones de hombres y mujeres trasvestidas, se realizaban bajo el concepto de “fiestas de disfraces”.

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2. La redada

La madrugada del 18 de noviembre de 1901, elementos policiales efectuaron una redada en un baile entre hombres, que tenía lugar en un domicilio particular de la colonia Tabacalera de la Ciudad de México.

De acuerdo a los reportes, lo que llamó la atención de las autoridades fue ver tantos carruajes en el exterior de la fiesta y por eso decidieron entrar.

Esa noche fueron arrestados 41 hombres, de los cuales 19 estaban vestidos de mujer. Luego de ser sacados de la casa, los participantes vestidos de hombres fueron llevados al batallón 24 de la policía. En tanto, los que estaban ataviados como mujeres fueron llevados al cuartel de la policía montada.

Como primer castigo todos fueron obligados a barrer la calle usando la ropa que habían portado en la fiesta.

Aunque el gobierno intentó que el asunto pasara desapercibido (ya que entre los detenidos había miembros de la clase alta de la sociedad porfiriana), días después la prensa convirtió el incidente en todo un escándalo que popularmente fue nombrado como “El baile de los 41” o “El baile de los 41 maricones”.

Foto ¿Qué fue el baile de los 41? 25 junio 2019
Viñeta satírica de José Guadalupe Posada sobre el Baile de los 41, publicada en 1901 (Dominio Público).

Periódico Hoja Suelta publicado en 1901 a raíz del Baile de los 41, con una viñeta satírica de José Guadalupe Posada.

Son famosas las caricaturas publicadas sobre el incidente, principalmente las que realizó José Guadalupe Posada, que venían acompañadas de rimas como esta:

Hace aún muy pocos días
Que en la calle de la Paz,
Los gendarmes atisbaron
Un gran baile singular.
Cuarenta y un lagartijos
Disfrazados la mitad
De simpáticas muchachas
Bailaban como el que más.
La otra mitad con su traje,
Es decir de masculinos,
Gozaban al estrechar
A los famosos jotitos.
Vestidos de raso y seda
Al último figurín,
Con pelucas bien peinadas
Y moviéndose con chic”.

3. El yerno incómodo

Con el paso de los días, en las calles comenzó a especularse sobre la identidad de los detenidos, quienes nunca fueron presentados ante la prensa.

Alrededor del tema comenzó a tejerse un hermetismo total por parte de las autoridades, pues como ya habíamos mencionado, varios de los implicados en el escándalo pertenecían a la clase alta.

En realidad, todo esa secrecía obedeció al participante número 42 del baile: Ignacio de la Torre, a quien se le permitió fugarse por las casas contiguas debido al impacto que su detención podría tener en la familia presidencial.

Y es que Ignacio de la Torre estaba casado con Amada Díaz, hija mayor del presidente Porfirio Díaz.

Foto ¿Qué fue el baile de los 41? 25 junio 2019
Ignacio de la Torre y Mier y Amada Díaz. (Archivo)

Ignacio de la Torre y Mier y Amada Díaz.

4. Los desterrados

El mismo día de su detención, alrededor de las 5:30 de la mañana, los detenidos del baile fueron enviados a Veracruz sin haber sido sometidos a algún proceso o juicio previo. El traslado se realizó en trenes del ejército desde la estación de Buenavista.

De los 41 detenidos, el periódico El País reportó que sólo 12 de ellos fueron enviados a Puerto Progreso, Yucatán, donde fueron obligados a enlistarse al Ejército y se les sometió a trabajos forzados aún y cuando intentaron -sin éxito- imponer un juicio de amparo.

Casi un siglo después se revelaron los nombres de algunos de estos detenidos: Felipe Martínez, Alejandro Pérez, Jesús Solórzano, Pascual Barrón, Raúl Sevilla, Joaquín Moreno y Juan B. Sandoval.

Se desconoce cuánto duró su cautiverio.

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5. Faltas a la moral

Días después del incidente, diversas voces de la sociedad señalaron que la redada fue arbitraria e ilegal, y que en ella fueron violados los derechos civiles y humanos de los agraviados.

Para empezar, al momento de entrar en la fiesta las autoridades argumentaron que los organizadores no tenían permiso para realizar esa reunión, sin embargo, las disposiciones de la época establecían que éste sólo era necesario en el caso de las celebraciones públicas.

Como las leyes no sancionaban a la homosexualidad como tal, para justificar la irrupción en el baile de los 41 las fuerzas del orden interpretaron a su manera el Código Penal vigente, donde se sancionaban delitos contra las buenas costumbres y la moral.

Y sería precisamente con el argumento de “faltas a la moral”, con el que en adelante se perseguiría a la homosexualidad en México.

Si bien este tipo de fiestas y bailes privados -así como sus respectivas redadas- se siguieron presentando en los años siguientes, ninguno de estos casos alcanzó el eco que tuvo el Baile de los 41.

(Photo by John Moore/Getty Images)

(Photo by John Moore/Getty Images)

6. Repercusiones en la cultura

El Baile de los 41 dejó una profunda huella en distintos ámbitos de la cultura popular mexicana. Por ejemplo, el número 41 sería estigmatizado y empleado para referirse a los homosexuales.

El escritor militar Francisco L. Urquizo, escribió respecto al uso del número 41:

En México el número 41 no tiene ninguna validez y es ofensivo para los mexicanos (…) La influencia de esa tradición es tal que hasta en lo oficial se pasa por alto el número 41. No hay en el ejército División, Regimiento o Batallón que lleve el número 41. Llegan hasta el 40 y de ahí se salta al 42. No hay nómina que tenga renglón 41. No hay en las nomenclaturas municipales casas que ostenten el número 41. Si acaso y no hay remedio, el 40 bis. No hay cuarto de hotel o de Sanatorio que tenga el número 41. Nadie cumple 41 años, de los 40 se salta hasta los 42. No hay automóvil que lleve placa 41, ni policía o agente que acepte ese guarismo”

Para combatir este prejuicio, algunos bares, discotecas y asociaciones gays han adoptado el número 41.

Como tal, este suceso ha sido replicado en sátiras, literatura, pintura, teatro e incluso en televisión, tal y como ocurrió en la telenovela histórica El vuelo del águila, emitida en 1994 por Televisa.

También es digna de mención la novela crítico-social Los cuarenta y uno, escrita bajo el seudónimo Fecundo. No obstante su tono homofóbico, se trata de la primera vez que el tema de la homosexualidad, hasta entonces considerado tabú, fue retratado en la literatura mexicana.

En el 2001, la comunidad LGBTTI develó como forma de desagravio al hecho, una placa en el Centro Cultural José Martí, de la Ciudad de México.

Al final, la mejor manera de englobar la importancia que tuvo el Baile de los 41 es con las palabras de Carlos Monsiváis, para quien este evento “inventó la homosexualidad en México” y la situó por primera vez en el debate público durante el siglo XX.

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