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¿Por qué Porfirio Díaz ordenó construir el Hemiciclo a Juárez?

Porfirio Díaz se levantó en armas contra Benito Juárez pero, también, fue el gran constructor de la imagen de Juárez como ícono nacional. Tan es así que decidió hacer un monumento magistral conocido como el Hemiciclo a Juárez para guardar la memoria y recordar a los mexicanos la importancia de aquel presidente. ¿Cuál fue la razón de esto que parecería una contradicción?

Ubicado en la Alameda Central del Centro Histórico de la Ciudad de México, el Hemiciclo a Juárez fue erigido en 1910 por órdenes expresas del presidente Porfirio Díaz.

Cuando Juárez murió, se pensó en hacer un monumento para recordarlo, pero no se había logrado concretar este plan. No fue hasta 1910 que Porfirio Díaz, aprovechando los festejos del Centenario de la Independencia, mandó a realizar un monumento digno para una de las figuras más importantes de la historia de México

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Juárez siendo coronado por la Patria en presencia de la Ley. Wikimedia Commons

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Díaz podría haberse levantado en armas contra Juárez pero el respeto que le tenía era muy grande y este Hemiciclo es uno de los tantos “detalles” que tuvo para honrar la memoria del Benemérito.

Según el investigador Carlos Tello Díaz:

“Quien convirtió [a Benito Juárez] en el héroe nacional que es hoy, en el héroe sin tacha, fue Porfirio Díaz -más exactamente, la historia oficial articulada durante el porfiriato”

Benito Juárez fue profesor de Porfirio Díaz en el Instituto de Ciencias y Artes, en Oaxaca. Juárez no solo fue su profesor cuando Díaz era estudiante, fue amigo suyo cuando se convirtió en gobernador de Oaxaca, su jefe cuando estalló la Reforma y su presidente durante la Intervención francesa (recordemos que Díaz luchó a lado de Juárez contra Maximiliano de Habsburgo y los franceses).

Tello Díaz cuenta:

“Pero entonces todo cambió: a partir del triunfo de la República en 1867, los liberales se dividen en dos grupos: unos están a favor de Juárez y otros están contra Juárez, y los que están en contra se organizan en torno a Díaz.”

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Hemiciclo a Juárez. Wikimedia Commons

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Díaz y Juárez no se vuelven enemigos automáticamente sino que solamente son adversarios políticos. De hecho, cuando muere la amada esposa de Juárez, Margarita Maza, Díaz le escribe:

“Ciudadano presidente, nuestra antigua amistad y las desgracias que yo también he sufrido en lo más amado de la familia, me hacen simpatizar con usted en su justo pesar. Con la más sincera cordialidad, Porfirio Díaz”

Después, Díaz dirigiría el plan de La Noria, y se levantaría en armas contra Juárez (entonces, el presidente sería para Díaz ya un enemigo), pero para entonces el Benemérito estaría a punto de morir (y lo haría 8 meses después de que estallara esta revolución).

Juárez diría días antes de morir:

“Sacrificar el orden y las leyes libremente adoptadas a los planes más o menos ilusorios de un hombre, por muy ameritado que se le suponga, sería hundirnos en una anarquía sin término”

No contaba con la tiranía con la que se impondría Diaz que terminaría en una Revolución en contra de él que sumiría el país en el caos durante varios años.

Una vez investido como presidente, Díaz alimentaría el culto al que, en sus último días, había sido su enemigo. No solo construyó el Hemiciclo, también mandó a poner un mausoleo de mármol en el panteón de San Fernando (donde descansan los restos de Juárez), celebró con bombo y platillo el centenario de su nacimiento y nombró Avenida Juárez a la avenida por la que el Benemérito había entrado a la Ciudad de México luego del triunfo de la República.

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Hemiciclo a Juárez de noche. Wikimedia Commons

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Según Tello, Díaz no solo creó la memoria material sino que ordenó que se construyera la memoria histórica:

“detonó la historia patria que escribieron los ideólogos de su régimen, amigos suyos como Justo Sierra y Vicente Riva Palacio, en la que la estrella que más brilla es Juárez, el Reformador, junto con Hidalgo, el Libertador y el propio Díaz, el Pacificador”

Claro, para que en la historia “positiva” (corriente intelectual de la época) le diera su lugar en ella a Porfirio Díaz, su administración tenía que crear una narrativa en la que los grandes nombres anteriores solo fueran los pasos previos que tendrían su “momento culminante” con “Díaz, el Pacificador”. Eso solo funcionaría si Hidalgo y Juárez tomaban su lugar como preparadores para el terreno. Incluso se iniciaría el mito de Porfirio Díaz “el modernizador”, quitando el acento a los inicios de la modernización de México (el mismo Juárez sería quien habría comenzado con la red telegráfica y la red ferroviaria del país pero estos inicios quedarían en el olvido por la historia oficial que el Porfirismo impondría).

El monumento

El Hemiciclo es una obra de mármol de Carrara construido por el arquitecto Guillermo Heredia. Las esculturas que lo adornan fueron realizadas por el italiano Lanzzaroni. Las estatuas representan a Benito Juárez a quien la Patria le está colocando una corona de laureles en presencia de otra estatua que representa La Ley.

Al centro del monumento se puede leer:

“Al Benemérito Benito Juárez. La Patria”

Al frente está un águila republicana (la forma de gobierno por la que Juárez luchó para el país) y dos leones que reposan en un paramento con grecas neoaztequistas.

La obra fue develada el 18 de septiembre de 1910 frente a los embajadores de Estados Unidos, Argentina, Guatemala y España. Incluso, el poeta Luis G. Urbina declamó un poema para esa ocasión.

Años después, la sociedad civil ha utilizado el Hemiciclo como un símbolo del Estado de derecho en México. Juárez, impulsor de las instituciones mexicanas, ha funcionado como un símbolo que pone el derecho antes que los prejuicios morales y religiosos.

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