Paternidad y nuevas masculinidades: Otra forma de ser hombres

Paternidad y nuevas masculinidades en México: ¿cómo ha influido en la relación de los padres con sus hijos?
junio 11, 2020

Entre los cambios sociales que ha traído el siglo XXI, uno de los más significativos ha sido el avance de las mujeres en el ámbito público.

Este reacomodo ha influido significativamente en la estructura familiar, donde los hombres han tenido que adaptarse hacia nuevas formas de masculinidad, algo que invariablemente ha impactado también en la paternidad.

¿De qué trata esta nueva forma de ser hombres y cómo ha influido en la relación de los padres con sus hijos? En este texto trataremos de responder estas preguntas.

(Getty Images, archivo)

Así no queremos (ni debemos) ser: Masculinidad hegemónica

El sistema patriarcal es aquel en donde se reserva la autoridad de forma exclusiva al sexo masculino. Por generaciones, los hombres que participaron en este tipo de organización social ejercieron una masculinidad autoritaria y violenta, no solo hacia el sexo femenino sino también contra sus propios hijos, con quienes sostenían relaciones distantes y frías.

Este conjunto de características están englobadas en la “masculinidad hegemónica”, concepto introducido por la socióloga australiana R. W. Connell para referirse a la posición privilegiada que los varones tienen con respecto a las mujeres, tanto en lo público como en lo privado.

Por supuesto, esta idea de masculinidad de que el hombre es proveedor, fuerte y protector también deriva en situaciones insanas que frenan el desarrollo igualitario de la sociedad; en este sistema patriarcal, por ejemplo, las mujeres se encuentran subordinadas a las labores de crianza y cuidado de los hijos y adultos mayores.

De acuerdo a la Encuesta Nacional sobre el Uso de Tiempo (ENUT), realizada en 2014, los hombres solo invierten 12.4 horas a la semana en labores de cuidado, en comparación con las 28.8 horas semanales (más del doble) que las mujeres dedican a esta tarea.

Imagen de archivo (Pixabay)

El nacimiento de las nuevas masculinidades

La masculinidad hegemónica se mantuvo durante siglos, hasta que la entrada de las mujeres al mundo laboral propició que los roles de género establecidos se alteraran y los hombres tuvieran que replantear la posición que ocupan en la sociedad, desechando las viejas ideas y estereotipos que erróneamente estaban asignadas a cada sexo.

Así surgieron las nuevas masculinidades, también conocidas como “masculinidades alternativas”, que invitan a desaprender los roles de géneros que imperaban, a terminar con la violencia de género y a rechazar todo tipo de machismo.

No obstante, para llegar a este tipo de masculinidad es necesario acabar con las actitudes y conductas violentas, además de trabajar la empatía y la corresponsabilidad en los ámbitos laboral, familiar y personal.

Un elemento esencial en esta transformación de la masculinidad es la paternidad.

Imagen de archivo (Pixabay).

Evolución de las paternidades

En la investigación “¿Hacia un nuevo modelo de paternidad?”, los sociólogos Tomás Cano y Marc Barbeta-Viñals, investigadores en la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), identificaron que la paternidad está pasando por un proceso de cambio, que transita de la paternidad tradicional homogénea hacia concepciones más complejas.

Para este trabajo, que fue publicado en la Revista Española de Investigaciones Sociológicas, se entrevistaron a 64 hombres de Madrid y Barcelona. La intención era dejar de lado las “mediciones” para centrarse en el sentir y las percepciones de los entrevistados.

De esta forma pudieron definirse distintos tipos de paternidad, que van de las más tradicionales a las más modernas, y que muestran cómo se va difuminando el rol masculino tradicional.

La paternidad logística es la más apegada a la tradicional, en ella el hombre asume algunas tareas de gestión de los hijos, aunque se le continúa viendo como el proveedor económico del hogar.

Imagen de archivo (Sean Gallup/Getty Images).

Un nivel adelante es la paternidad reconocedora de las necesidades, donde ya hay una conciencia sobre las vulnerabilidades, requerimientos y las atenciones rutinarias que requieren los hijos.

En este nivel ya puede hablarse de un proceso de “maternalización” en cuanto a los vínculos emocionales, sin embargo, persisten momentos de “inhibición emocional” ante eventos complicados en donde el peso afectivo sigue recayendo en la mujer.

Cuando el hombre empieza a encargarse de la socialización de los niños, podría hablarse de una “paternidad educativa”.

Finalmente llegamos a la paternidad comunicativa, que es la antítesis de los padres tradicionales. En este nivel tanto los padres como las madres están implicados activamente en la educación, cuidado, y desarrollo emocional de sus hijos.

Obstáculos de la paternidad responsable

Si bien la vieja masculinidad comienza a volverse obsoleta, las políticas públicas y sobre todo laborales (en donde el estrés y las dificultades están a la orden del día), siguen sin favorecer que tanto hombres y mujeres puedan mantener una carrera profesional exitosa mientras le dedican tiempo de calidad a sus hijos.

Otro factor a considerar es el aumento de los hombres que crían solos a sus hijos. De acuerdo a los datos del INEGI y Conapo, en la actualidad hay 796 mil varones que son papás solteros en México.

En nuestro país, la falta de políticas públicas que consideren a los padres solteros, y la carencia de espacios adecuados para ellos (como instalaciones para cambiar bebés en los baños de hombres) hacen que esta transición sea compleja.

(Noticieros Televisa).

Erradicando mitos

En teoría, transitar hacia las nuevas masculinidades (y por ende, hasta un paternidad responsable) no debería ser tan complicado; no obstante, lograrlo requiere luchar contra mitos que todavía se encuentran muy arraigados en la sociedad, en donde se espera que los hombres:

  • Sean deportistas, fuertes y viriles
  • Tengan autocontrol y no lloren ni expresen sus emociones
  • Posean inteligencia
  • Presenten un carácter autoritario
  • Basen el sexo en su propio placer y rendimiento
  • Tengan el papel de proveedores en la familia

Aquellos que no encajan en este molde con frecuencia son catalogados como raros y débiles, tanto por sus pares como por las generaciones que los precedieron.

La nueva paternidad busca demostrar que un hombre puede ejercer su masculinidad de otra manera. Los padres que se permiten acompañar el crecimiento de sus hijos y velan por sus necesidades, fortalecen el bienestar emocional y cognitivo de estos.

Un hombre que es padre y está al pendiente del cuidado y aprendizaje de su hijos, también aprende a cuidarse así mismo, formando así un circulo virtuoso que poco a poco irá rompiendo mitos y contribuirá a crear un clima de igualdad en la sociedad.

Imagen principal: Esepe1

Imagen de archivo (Fox Photos/Getty Images).

Autor:
Gabriel Revelo Me gano la vida contando historias, aunque mi verdadera función en la vida es hacer el ridículo. Dicen que era más chévere cuando era gordo. Runner que siempre se lesiona.