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La crisis de los niños armados en la policía comunitaria de Guerrero

Los niños soldados de la policía comunitaria conocida como CRAC-PF de Guerrero.
enero 31, 2020

En la infancia, muchos tomábamos un microbús o algún otro tipo de transporte público para ir a la escuela; otros iban en el coche de sus padres, escuchando la música del radio o discutiendo por las razones que no les permitirán llegar a tiempo a la escuela o al trabajo.

Mientras que cientos de estudiantes en Guerrero no cuentan con la misma suerte. Me refiero a niños que normalmente hacían una larga caminata a Hueycatenango, la cabecera del municipio José Joaquín de Herrera en Guerrero, para estudiar en una escuela porque en sus pueblos no hay secundarias ni preparatorias. Ahora estos menores se han visto obligados por las circunstancias de inseguridad a tomar las armas, y es que el descampado que tenían que cruzar ahora está bajo el control del Los Ardillos, un grupo criminal que ya domina la mayor parte de la zona.

En respuesta y debido a la falta de apoyo de las autoridades, salió a defensa armada la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias-Pueblos Fundadores (CRAC-PF), una policía comunitaria formada desde hace 25 años por adultos, adolescentes y niños de hasta seis años de dieciséis comunidades de los municipios de Chilapa y José Joaquín de Herrera. La agrupación le hace frente a Los Ardillos.

Guerrero: violencia e impunidad

La situación llamó la atención de la opinión pública y medios de comunicación a partir de la ejecución de diez músicos indígenas del grupo Sensación Musical en Chilapa de Álvarez, Guerrero. Fueron asesinados e incinerados por Los Ardillos cuando iban de regreso de tocar en una fiesta patronal en Tlayelpa, reportó el portal Plumas Atómicas.

“Cuando regresaban hacia su comunidad en una camioneta, fueron emboscados en Mezcalcingo por un grupo de sujetos armados. Estos abrieron fuego contra las personas que iban en las camionetas alrededor de las 14:00 horas” (vía Plumas Atómicas).

Según José Díaz-Navarro, un vecino de Chilapa entrevistado por El País, la matanza de los músicos es un acto de venganza por parte de Los Ardillos.

“Hace un año, el 10 o 12 de enero, Los Ardillos irrumpieron en El Paraíso Tepila [una localidad de Chilapa]. Los comunitarios esperaron con armas y mataron a 10 o 12 ardillos. Lo de ahora fue una venganza por eso”.

De acuerdo con Plumas Atómicas, las autoridades del estado se negaron a entregar los cuerpos a las familias, pues el estado de los mismos era deplorable, por tanto, no podían confirmar la identidad de los mismos.

En consecuencia, miembros de la comunidad indígena bloquearon la carretera para exigir la devolución de los cadáveres. Mientras que ocho viudas y dos madres de los artistas asesinados exigen a las autoridades le defensa del Ejército, la presencia del presidente Andrés Manuel López Obrador, que los responsables sean detenidos y otras 27 demandas. Por su parte, la administración encabezada por el gobernador Héctor Astudillo ha dicho que el homicidio de las diez personas es prioridad para la Fiscalía y para la Mesa de Coordinación Estatal para la Construcción de la Paz. Además el mandatario estatal se comprometió con dirigentes de la CRAC-PF a reforzar la seguridad en la zona, reportó La Jornada.

Fue tras este lamentable hecho que la CRAC-PF convocó a los medios de comunicación a presenciar una sesión de entrenamiento en la que participaron niños y adolescentes; los adiestran en el uso de rifles. Y además tomaron el crucero de Alcozacán, según información de Amapola. Diecinueve niños marchan cargando rifles oxidados por la carretera Chilapa–Hueycatenango, acompañados de unos dos mil integrantes de la CRAC-PF y cientos de habitantes de estos pueblos; afirman que veintiocho de sus integrantes fueron asesinados en 2019; con sus rostros cubiertos por gorras y paliacates, gritan sus nombres uno por uno, de acuerdo con la crónica de El País.

“Posición cuatro: los niños se tiran boca abajo al asfalto caliente de mediodía para escenificar la defensa del cuerpo en medio de un enfrentamiento. Posición tres: los niños descansan la rodilla en el cemento gris para encontrar un punto de apoyo al disparar. Posición dos: los niños se sientan en el suelo, para ganar más apoyo para el disparo. Posición uno: los niños se ponen de pie, enfocan el blanco y simulan un disparo” (vía Amapola).

Los padres de estos “niños policías” ven este entrenamiento como una preparación para el futuro; en caso de que los progenitores sean asesinados, los hijos ya tendrán cómo defenderse. Por su parte, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) exhortó a autoridades federales y del estado de Guerrero para que adopten de inmediato medidas pertinentes para proteger los derechos de niños y adolescentes, también pidió que se informe y sensibilice a líderes comunitarios y a las familias acerca de su responsabilidad como garantes de los derechos de los menoresinformó La Jornada.

FOTO: DASSAEV TÉLLEZ ADAME /CUARTOSCURO.COM

A partir de diciembre de 2018, Los Ardillos aumentaron las hostilidades en contra de la CRAC-PF. El último año, el asedio a las comunidades de José Joaquín de Herrera ha dejado 26 muertos, 14 desaparecidos y más de 60 huérfanos.

Si bien el narcotráfico es en buena medida causante del estado de violencia e inseguridad, sobre todo por el tráfico de la goma de opio, insumo del fentanilo; el problema se hace más complejo por las disputas del control político en los municipios de una zona que representan el acceso de recursos públicos en una región donde el 69% vive por debajo de la línea de pobreza, de acuerdo con El País.

La situación de indefención es tal que los dos mil pobladores de Alcozacán se encargan de bloquear la carretera que conduce a José Joaquín de Herrera, debido a que consideran que la Policía Municipal está coludida con Los Ardillos, según los testimonios recabados por Noticieros Televisa.

¿Quiénes son Los Ardillos?

Desde 2014, a Los Ardillos son los responsables de la crisis de inseguridad y violencia en Guerrero, se les atribuyen miles de asesinatos, así como el cierre de clínicas, comandancias, negocios, rutas del transporte público y escuelas. Sus líderes son Celso y Jorge Iván Ortega Jiménez, hermanos del exdiputado del PRD, Bernardo Ortega, según información de Noticieros Televisa.

José Díaz Navarro, de la organización Siempre Vivos, asegura que Los Ardillos han corrompido a las corporaciones policiales de la zona y es por eso que operan con casi total impunidad.

En Internet, Los Ardillos publican las llamadas “listas de la muerte”, los nombres de las personas a las que planean matar, y días después las ejecutan. Debido a estos asesinatos y a los actos de amedrentamiento, se calculaba en 2017 que habían provocado el cierre de setenta escuelas.