Más allá de Toccata y Fuga: 15 piezas para aterrorizarte en Halloween y Día de Muertos

Música para Halloween y Día de Muertos: 15 canciones que inspiran terror.
octubre 29, 2020

Turururu tururururu tururu rururu. Probablemete Toccata y Fufa en Re Menor de Johan Sebastian Bach sea una de las piezas más conocidas y que fácilmente se puede relacionar con música de Halloween. Se ha convertido en sinónimo de horror.

Sin embargo, hay muchas piezas más allá de la icónica composición de Bach. Así que les dejamos esta lista de 15 piezas para dar el ambiente ideal al Halloween y Día de Muertos.

1) Danse Macabre – Camile Saint-Säens

Esta danza macabra de Saint-Saëns está prácticamente hecha para Halloween o Día de Muertos. Representa a la Muerte despertando a los muertos de sus tumbas con su fiel violín al filo de la medianoche (señalado por las 12 “campanadas” del arpa). El violín suena agradable a un tritono disonante, un intervalo considerado durante mucho tiempo el “diablo en la música”.

2) En la gruta del rey de la montaña de Peer Gynt – Edvard Grieg

La obra maestra de Grieg está pensada para generar tensión, ya que evocaba una cueva llena de trolls, gnomos y duendes.

Esta pieza acompaña la escena de la obra de Peer Gynt que se produce en el segundo acto, cuando el protagonista se acerca al trono del monstruoso Rey de la Montaña, parecido a un troll.

3) Una noche en el Monte Pelado – Modesto Mussorgsky

Mussorgsky contrubye a este repertorio con su poema que describe un sábado de brujas y que fue usada en Fantasía de Disney para aterrarnos en nuestra infancia.

Sin embargo, su orquestación original se consideró demasiado cruda y torpe para ser apta para una presentación pública. Fue el arreglo de 1886 de Rimsky-Korsakov lo que finalmente dio fama a la pieza de Mussorgsky, aunque después de la muerte del compositor en 1881.

4) Sonata para Piano No. 9 “Misa Negra” – Alexander Scriabin

Probablemente el violín esté más asociado a producir terror (temas de películas Psicosis o Tiburón, por ejemplo), pero en esta Sonata, Scriabin produce sonidos espectrales y perturbadores con el piano.

La disonancia de esta pieza logra el efecto que el propio compositor esperaba: estar más cerca de lo satánico.

5) Música para cuerdas, percusión y celesta – Béla Bártok

Si han visto El Resplandor de Stanley Kubrick, tal vez les suene esta pieza que fue usada en diferentes escenas del filme.

Entre sus cualidades únicas está la división de la sección de cuerdas en dos partes antifonales (es decir, en alternancia) que logran tener un efecto aterrador.

6) Scherzo Diabolico – Charles Valentin Alkan

Contemporáneo de Lizt y Chopin, Alkan ha quedado en segundo plano por ser un personaje excéntrico que no gustaba de la compañía social, por lo que su figura está rodeada de misterio.

Esta pieza es una exploración virtuosa de un mundo en el que Liszt se había aventurado con cierto éxito en su talante diabólico. Que es justo lo que nos evoca este Scherzo, con sus figuras melódicas curiosamente abruptas.

7) Sueño de una noche de sabbat de Sinfonía Fantástica – Hector Berlioz

“Symphonie fantastique”, como es su nombre en francés, cuenta la historia de un “artista sensible” que se envenena con opio por la angustia de un amor no correspondido.

El intento de suicidio fracasa, pero el “artista” termina plagado de alucinaciones como resultado. Los dos últimos movimientos de la sinfonía representan sus terribles visiones, desde presenciar su propia ejecución hasta el sábado de las brujas que causan caos en su funeral.

8) Totentanz – Franz Liszt

No podía faltar el húngaro, que estaba fascinado todo lo macabro y lo exploró con frecuencia en su trabajo.

“Totentanz” (Danza de los muertos) es inmediatamente reconocible por sus notas discordantes de apertura amenazantes en la orquesta y el piano, que prepara el camino para 15 minutos emocionantes de música de piano virtuosa y sobrenatural.

9) Atmósferas – Gyorgy Ligeti

Esta enigmática pieza de Ligeti evita el ritmo y la tonalidad en favor de una sonoridad “agrupada”, casi nebulosa, que es a la vez genial y espeluznante.

Tal vez algunos la recuerden por 2001: Una odisea del espacio de Stanley Kubrick. Curiosamente, se usó en la película sin el permiso de Ligeti, pero su molestia pasó cuando su música se volvió popular tras el filme.

10) La isla de los muertos – Sergei Rachmaninov

Esta pieza está inspirada en la pintura homónima de Arnold Böcklin.

Un oboe quejoso y clarinetes sombríos representan los sonidos de los remos de Caronte cortando las aguas del río Estigia en las solemnes frases iniciales del poema sinfónico de Rachmaninov. La música transporta nuestras almas inmortales al borde del inframundo en esta pieza espeluznante.

11) La consagración de la primavera – Igor Stravinsy

Más allá del uso que le dio Disney en Fantasía (el inicio del Universo hasta la extinción de los dinosaurios), la pieza fue concebida para representar a los humanos primitivos.

Stravinksy representó un rito en el que una niña baila hasta su muerte tras pasar por una serie de juegos misteriosos.

12) Sinfonía No. 2 “Resurrección” – Gustav Mahler

Hay dos momentos (en el tercer movimiento) en esta Sinfonía en los que Mahler intentó capturar el terror y el dolor de la muerte en un gesto musical, lo que se conoce como ‘Grito de Muerte’.

13) Cinco movimientos para cuarteto de cuerdas – Anton Webern

Si bien hay belleza en esta composición abstractas y atonal, también hay algo escalofriante en el desapego emocional de la música.

Esta pieza podría ser el soundtrack de cualquier película de terror.

14) Grohg – Aaron Copland

Una adaptación de la novela de Drácula, e inspirada en la película Nosferatu, Copland completó Grohg alrededor de 1925. La música mezcla melodías alegres con matices siniestros para aumentar la sensación de malestar.

15) Treno a las víctimas de Hiroshima – Krzysztof Penderecki

Si hay una pieza que desde la primera nota nos expresa el horror, el terror y la muerte, es sin duda esta pieza del polaco.

No hay manera de poder escucharla completa sin sentir, ansiedad, algo de malestar mientras quedamos fascinados por lo poco ortodoxa que es esta composición.

Autor:
Alina Escobedo Historiadora de profesión. Nerd y friki por convicción. Caminante de rpgs, navegante de mundos fantásticos y mendiga de buen fútbol.