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¿La migración en México es una crisis invisible?

El día 30 de julio de 2017, agentes del Instituto Nacional de Migración rescataron a 147 migrantes. Provenían de países de Centroamérica; originarios de Honduras, Guatemala, El Salvador y Nicaragua. Habían cruzado la frontera sur de México y se dirigían a Estados Unidos. Pero tuvieron que ser rescatados cuando los traficantes que los llevaban hacia la frontera del norte los abandonaron. No les dejaron ni agua, ni alimento y se habían quedado sin ninguna guía en el municipio de Ozuluama en Veracruz.

Los migrantes habían viajado hasta Veracruz en condiciones inhumanas. Los traficantes los habían puesto en un tractocamión, donde los centroamericanos iban hacinados, con poca ventilación y carentes de cualquier tipo de descanso. En el municipio veracruzano, fueron obligados a bajarse del transporte. Los “polleros” le prometieron a los 147 que regresarían pronto y les dijeron que se escondieran entre la maleza. La promesa de los traficantes fue falsa y nunca regresaron, dejándolos expuestos a los riesgos del lugar. Los migrantes querían llegar a Estados Unidos y la ruta escogida por quienes los trasladaban era por Veracruz hacia Tampico.

Cada año grupos de migrantes de Centroamérica se enfrentan a un viaje lleno de dudas que, en el peor de los casos, les puede costar la vida.

Los extranjeros también abordan los techos de una locomotora que se conoce como ‘La Bestia‘. Este tren recorre el país y es una de las maneras en que los migrantes se transportan hacia el codiciado norte. Y, a pesar de esfuerzos de algunos grupos que defienden a los migrantes, éstos sufren por cuestiones como insolación, hipotermia, caídas, mutilaciones, asaltos y violaciones, entre otros problemas.

Debido a la calidad legal que tienen los migrantes indocumentados en México, las víctimas son invisibilizadas en un lugar sumamente violento para ellos. Cuando padecen de algún abuso, enfermedad o herida, puede ser imposible conseguir información para dar aviso a las familias. El caso de 147 migrantes en Veracruz, permite ver cómo estas personas son abandonados a su suerte. Y, cuando mueren centroamericanos indocumentados en México, se vuelve casi imposible avisar a familiares o, siquiera, identificar los cuerpos.

Las personas que intentan ayudar a migrantes, también quedan vulneradas.

Quien recibe ayuda, dichoso. Sin embargo la situación migratoria en México le ha costado la vida a incontables seres humanos que huyen de situaciones de violencia y pobreza. El 24 de agosto del año 2010, encontraron a un grupo de migrantes en una bodega en San Fernando, Tamaulipas. Los elementos de la Marina los hallaron con las manos atadas y un tiro de gracia: 72 migrantes asesinados. En el momento en que esto sucedió, sólo un migrante fue identificado como superviviente. Caminó 19 kilómetros en completa oscuridad para dar aviso de lo sucedido.

Las declaraciones del migrante superviviente relatan que una banda de narcotraficantes en territorio controlado por los Zetas los mató cuando los extranjeros se negaron a trabajar con grupos del crimen organizado. México recibió a ese grupo de migrantes con algo peor a lo que los hizo huir de su país.

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La discriminación hacia migrantes

Una mujer centroamericana espera en un refugio. (AP Photo/Rebecca Blackwell)

México ha tenido una población muy pequeña de migrantes. Según un estudio de El Colegio de la Frontera Norte, la población extranjera no había representado más del 1% entre los años 1900 y 2010. En 1980, era del 0.40%; y, para el año 2010, la población de migrantes que residen en México seguía siendo diminuta en proporción, con un 0.86%. Aunque la cifra se duplicó, sigue siendo pequeña y uno de los principales motivos de su crecimiento no ha sido de extranjeros que llegan a México, sino de mexicanos que nacen en Estados Unidos y que regresan con sus familias a vivir en el occidente mexicano y en el norte. Pero el problema no está en estos extranjeros que pueden mitigar las vulnerabilidades que significa ser un migrante en México.

Aunque la cantidad de migrantes es pequeña en proporción con la población, la xenofobia en México se ha vuelto un problema. La Encuesta Nacional sobre Discriminación 2010 reveló que, en México, los migrantes son el tercer grupo más discriminado. En nuestro país, la mayoría está de acuerdo en que los derechos de los migrantes son poco respetados. Sin embargo, el tema requiere de mucha más atención para evitar violaciones a los derechos humanos. Los migrantes indocumentados en México viven problemas similares a los que podrían vivir en Estados Unidos: desempleo, discriminación e inseguridad. Y, en especial, los migrantes centroamericanos perciben que sus derechos no son respetados en absoluto.

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Esta discriminación sucede contra una población que ha sido históricamente vulnerada. Desde los años 70 y 80, la inestabilidad política y social en Centroamérica ha provocado la migración de poblaciones de esa región. Tan sólo un caso terrible de violencia fue el genocidio que provocó el dictador guatemalteco Efraín Ríos Montt contra poblaciones indígenas mayas en Guatemala.

Según el periódico Reforma, la cantidad de visas humanitarias han aumentado desde países como Panamá, El Salvador, Guatemala y Honduras. México ha podido otorgar visas que dan el estatus de refugiado a algunos países centroamericanos, y en algunos casos los ha dejado quedarse sin ser reconocidos como refugiados. Y estos migrantes no son sólo individuos, la oficina en México del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) dijo para el periódico mexicano:

Estamos hablando de familias enteras, de generaciones enteras hasta 12, 15 o 17 miembros que llegan a la frontera sur de México

Entre los motivos por los que está creciendo esta categoría de migrantes en México es gracias a que perciben a Estados Unidos cada vez más como un destino hostil. Además México tiene una definición amplia para dar asilo (así en 2016 pudo dar asilo a 1 de cada 3 aplicantes), mientras que Estados Unidos niega el 80% de las solicitudes.

Cuatro de las 50 ciudades más peligrosas del mundo se encuentran en Centroamérica. En el año 2015, se registraron 16 mil 527 homicidios en Guatemala, Honduras y El Salvador, entre los 3 países suman una población de 31 millones de personas. Analistas señalan la violencia y la situación económica de la región como las causas principales de la migración.

La indiferencia por los ignorados

Migrantes viajan sobre ‘La Bestia’. (Foto por John Moore/Getty Images)

La migración en América ha sido un factor que le ha preocupado al Instituto de Estudios y Divulgación sobre Migración. Señalan que ante el crecimiento de la población desplazada, pueden surgir diversos problemas:

Este aumento es preocupante considerando que dicha población es susceptible de convertirse en víctima de discriminación, abuso, extorsión, desaparición forzada, tráfico humano, violencia sexual y otros delitos, algo de lo que dan cuenta numerosos informes y testimonios.

Advierte también que esta situación pone en un “alto riesgo de sufrir violaciones de derechos humanos” a la población de migrantes. Y agregan:

Los gobiernos centroamericanos insisten en que sus ciudadanos y ciudadanas huyen por razones económicas, y no por la violencia, los homicidios, las amenazas, las extorsiones y la intimidación sufridos a diario en sus países de origen. Por ello, el enfoque principal se ha dirigido hacia las violaciones de derechos humanos que los y las migrantes sufren en su tránsito por México. En su largo y difícil tránsito por el país, los y las migrantes se enfrentan a altos riesgos de homicidio, secuestro, extorsión, violencia sexual tal como trata de personas y otros delitos, no sólo por parte de las numerosas bandas delictivas, pero también de autoridades mexicanas.

Amnistía Internacional reporta que las autoridades de México son reacias a las críticas que reciben. México recibe cientos de miles de personas que piden asilo y refugio, o transitan hacia Estados Unidos por las condiciones en las que se encuentran en sus países. Sin embargo, muchos migrantes han sido “recluidos en duras condiciones o se enfrentaban a homicidio, secuestro o extorsión por parte de bandas delictivas que a menudo actuaban en connivencia con las autoridades.”

En la frontera entre México y Guatemala comienza para algunos migrantes la travesía hacia una vida mejor. De acuerdo con Animal Político, no se ven agentes policiacos en algunas partes y además, las autoridades son superadas en sus esfuerzos por combatir el crimen organizado por la naturaleza geográfica de selvas y montañas de la región. Sin embargo, una vez que se adentran en México no mejora la situación, pues no solamente corren el riesgo de encontrarse con criminales, accidentes o exposición a condiciones naturales adversas.

En agosto de 2017, una organización de apoyo a migrantes llamada ‘Las Patronas’ señaló que las políticas antimigratorias de la administración en Estados Unidos, las redadas policiacas contra migrantes en México se han intensificado. Advierte:

El muro humano que hoy en día se ha puesto en México es demasiado fuerte [y] toda la zona sureste ha sido más controlada, el flujo de migrantes no es que haya bajado simplemente están buscando más alternativas, están más expuestos ya que prefieren tomar un coyote arriesgando su vida, la mayoría que no puede pagar el coyote prefiere viajar en la bestia”

Una frontera que toma al menos 3 mil kilómetros cruzar

Un grupo de migrantes se acerca a la frontera entre México y Estados Unidos. (Foto por David McNew/Getty Images)

Si uno quisiera cruzar la frontera. Un recorrido directo desde la frontera con Guatemala hasta la frontera con Estados Unidos, sería de alrededor de 3 mil kilómetros. Pero un migrante indocumentado no toma un camino directo. El viaje de muchos migrantes comienza en Tenosique, Tabasco y pasan por lugares como Tultitlán, Estado de México, Celaya en Guanajuato, San Luis Potosí y Coahuila. Sin embargo, existen diversas rutas, donde la violencia e inseguridad puede ser un riesgo mayor o menor.

Cada paso de los migrantes en México que buscan llegar a Estados Unidos es difícil y está lleno de incertidumbre. Y al llegar a la frontera, las cosas no mejoran. Al acercarse a su meta, se enfrentan los riesgos de la frontera, del desierto, de la Border Patrol, etc. Además de enfrentarse a sistemas sofisticados de vigilancia contra migrantes en Estados Unidos: aparatos aeroestáticos, cámaras que captan el movimiento, personal con entrenamiento para rastrear, torres de redada, sensores sísmicos, lanchas que vigilan el Río Bravo, etc.

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Aquellos que logran llegar a la frontera se enfrentan a un aparato de vigilancia burocratizado que puede deportarlos.

Sin embargo, la realidad de los migrantes que llegan a Estados Unidos por México es muy diversa. Migrantes haitianos han buscado refugio legal en Estados Unidos, intentando llegar a través de este país, por ejemplo.

Después de que Haití fue devastado por un terremoto en 2010, azotado por el huracán Matthews y sumido en la pobreza, ciudadanos de ese país han migrado y se han enfrentado con la burocracia de la frontera norte de México que ha limitado su paso. Esto fue después de que el gobierno estadounidense dejó de darle visas humanitarias a los refugiados haitianos. Esto los dejó sin poder moverse en Tijuana. Y así nació, internacionalmente, la preocupación por una nueva crisis humanitaria. Mientras tanto, a nivel nacional, expresiones xenófobas y discriminatorias comenzaron a surgir.

Migrantes haitianos esperan en fila por un desayuno en Tijuana en septiembre de 2016. (Foto por John Moore/Getty Images)

México ha sido, durante décadas, un lugar de paso para migrantes que quieren llegar a Estados Unidos, sin embargo, su rol en el tema de inmigrantes no ha sido amistoso con ellos. Hoy representan un grupo seriamente vulnerado, al grado de que sus vidas, por el hecho de pisar México, se pone en riesgo. Ochenta por ciento de las mujeres que atraviesan el país y vienen de Centroamérica, sufren de violencia sexual. Su anonimato para atravesar el país los deja sin posibilidades de auxiliarse por vías legales y seguras (los niños son especialmente vulnerables). Y aún, cuando están en manos de autoridades, siguen siendo vulnerables frente a las comunes vejaciones a los derechos humanos.

Llegar a Estados Unidos por México implica atravesar un vacío, un agujero negro de legalidad y protección frente a la barbarie del crimen. Los migrantes son vulnerables en todo el mundo, pero ¿qué estamos haciendo en México para mejorar su situación?

Texto por Sebastián González de León (@Sebuscape). Ilustración de portada por @esepe1.

(AP Photo/Guillermo Arias)

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