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La importancia histórica de Guanajuato, ciudad cuna del México independiente

Visitar Guanajuato es ver a la historia de México con tus propios ojos. Pocas ciudades del país se han dedicado con semejante esmero a la conservación de la arquitectura y el ambiente que caracterizaban a la Nueva España colonial. Es por tal motivo que a finales del siglo pasado, Guanajuato y sus alrededores fueron declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, bien cultural de la nación.

La importancia histórica de Guanajuato se destaca por el papel que tuvo la ciudad y el resto del estado durante la Guerra Independencia, principalmente en su primera fase. Durante los siglos de la Colonia, Santa Fe de Guanajuato se volvió símbolo de la riqueza imperial de España gracias al descubrimiento y explotación de sus yacimientos de oro y plata. Por ende, no debe ser sorpresa que la rebelión insurgente haya prendido la mecha del conflicto armado en esta región, cornucopia del virreinato.

Al noreste de la capital, en el pequeño pueblo de Dolores, un cura de nombre Miguel Hidalgo y Costilla, congregó a sus feligreses la madrugada del 16 de septiembre de 1810. Su conspiración había sido descubierta y el momento de actuar se adelantó a sus planes. Acompañado por algunos oficiales desertores y un pueblo armado con palos, piedras y machetes, los rebeldes marcharon con rumbo a su primera conquista: Guanajuato.

El padre Hidalgo adelantó sus intenciones al regente de la ciudad, su amigo, Juan Antonio de Riaño y Bárcena, y le pidió entregar la plaza. Sin embargo, las tropas realistas estacionadas en la ciudad y las familias de la aristocracia española se refugiaron en la Alhóndiga de Granaditas. La recién inaugurada bodega de granos se convirtió en fortaleza improvisada para repeler el avance de los insurgentes.

Con el apoyo de la población humilde de Guanajuato, el ejército indisciplinado de Hidalgo se arrojó contra los muros impenetrables de la Alhóndiga. Aunque la fortaleza española parecía invencible ante las ondas y las pocas armas de fuego del ejército insurgente, un minero conocido como “el Pípila” tuvo la idea montarse una lápida sobre su espalda para acercarse lo suficiente y prender en llamas la puerta de acceso a la Alhóndiga.

Museo de las momias (AP Photo/Dario Lopez-Mills)

(AP Photo/Dario Lopez-Mills)

Aunque los insurgentes lograron penetrar las defensas de la Alhóndiga y masacrar a todos sus inquilinos, se dice que la historia del “Pípila” es una leyenda. No hay evidencia fidedigna de su intervención en la batalla. Pero esto es Guanajuato, y Guanajuato es una ciudad que vive de sus leyendas.

La del “Pípila” es apenas un capítulo en la mitología guanajuatense, entre los que destacan la leyenda del Callejón del Beso, la de las momias, la de la Casa de los Lamentos, la de la Princesa de la Bufa, la de la Calle del Truco o la de la Plazuela de Carcamanes. Y todo este folclor es complementado por la riqueza cultural de sus minas abandonadas y sus pueblos mágicos aledaños, como Mineral de Pozos, Jalpa de Cánovas, Yuriria, Salvatierra y Dolores Hidalgo.

La historia de Guanajuato también sale a relucir entre las actividades del Festival Internacional Cervantino, culminación de la vida cultural del Estado. Del 10 al 28 de octubre. Consulta la agenda aquí.

Ilustración principal realizada por @esepe1

 

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