Kronykaz de Nanylko Tatatylko, el cómic de la masacre de Tlatelolco que burló la censura

Los hechos ocurridos el 2 de octubre de 1968 en la Unidad Habitacional Tlatelolco no ocurrieron; al menos no para los grandes medios de comunicación mexicanos de ese tiempo. Las balas no sonaron para la radio, la masacre no pasó por la televisión y los muertos no aparecieron en la prensa. Los medios “serios” fueron mudos y se alinearon al sistema.

1968: Cronología del movimiento estudiantil

Sin embargo, la historieta, el gran medio popular mexicano, no quiso vivir en el silencio y perdonar la ignominia. En los cómics encontramos una de las pocas pruebas contemporáneas publicadas de lo acaecido, y vino de la pluma del maestro Rogelio Naranjo. La masacre existió, porque las Kronykaz de Nanylko Tatatylko así no lo dejaron ver.

“La introversión armó a Rogelio Naranjo, hombre de batallas en la soledad. Espíritu libre, caricaturista sorprendente, no se ha confundido en la tarea de tantos años. Ha errado el tiro, por supuesto, pero ha tenido la mira bien puesta a la hora de disparar contra personas llamadas a la responsabilidad más alta y ayunos del deber cumplido”, escribió don Julio Scherer García sobre Rogelio Naranjo en el libro Los Presidentes en su Tinta.

(Editorial Posada)

En las páginas del primer número de La Garrapata —revista co-dirigida por Emilio Abdalá, Helioflores, Rius y el propio Naranjo— el joven Naranjo publicó una historieta muy particular, en la que contaba como los habitantes de la unidad Nanylko Tatatylko son reprimidos de una forma desproporcionada por parte del ejército. Las páginas vieron la luz tan sólo 37 días después del 2 de octubre (noviembre 8, 1968).

Todo inicia cuando el carpintero da la unidad habitacional llega a su casa enojado, porque peleó con una clienta, y le reclama a su mujer por servirle la sopa fría. La mujer le contesta, e inicia una pela doméstica, por lo que una vecina chismosa le habla a la policía para que la detenga.

(Editorial Posada)

Los granaderos llegan a hacer valer la justicia y matan a la mitad de la población y detienen a la otra mitad. Los sobrevivientes esperan que los medios digan algo, pero nunca ocurre nada. Por eso, inician una protesta masiva que termina con la toma del Zócalo de la ciudad, y un posterior movimiento social, que también es reprimido con una masacre.

Deshecho el movimiento, los líderes son obligados a leer declaraciones escritas por el ejército en donde se “delata” a los que estaban detrás de todos. Los inculpados son gente que le “hacen mosca” a los generales, es decir, les estorban.

(Editorial Posadas)

Kronykaz de Nanylko Tatatylko es uno de las pocas historietas hechas por Naranjo, quien ocupo su talento para el cartón político, del que fue unos de sus máximos exponentes. Sin embargo, éste, su primer cómic, fue una obra muy adelantada a su tiempo.

El formato escogido por Naranjo rompe con los esquemas impuestos por las industrias estadounidenses y europeas. Cada una de sus páginas tiene en promedio 40 viñetas, para dar un total de 242 viñetas. Una locura para los estándares de la época.

(Editorial Posadas)

El lenguaje que usa también es revolucionario y críptico, llevando al español a terrenos pocas veces acariciados. Usando la Y, K, W y B en lugar de la I, C, U y V ¿Una clave para que los amigos de gobernación no cayeran en cuenta de la historia de fondo que contaba y no censurarán la salida de la publicación? Es poco probable, dado que en las viñetas mismas hay mensajes claros del movimiento. Por ejemplo, el gorila que representaba al ejército en las manifestaciones estudiantiles hace su aparición, como una pesadilla.

También hay otros elementos que se relacionan con el 68, como los mensajes escritos en los tanques militares. “Deseamos amistad con todos los pueblos”, un lema olímpico usado por el gobierno mexicano.

“Me gusta más la caricatura porque es un instrumento de lucha que está pidiendo a gritos un pueblo al que tiene sojuzgado; no uno solo, son muchos pueblos, casi todos los países tienen gobiernos infames, México no es la excepción”, explicó Naranjo sobre su oficio en la apertura de una exposición dedicada a su obra en el CCU Tlatelolco.

(Editorial Posadas)

Pero ¿en dónde radica la importancia de Kronykaz de Nanylko Tatatylko? Pese al carisma mórbido del cómic (en una segunda masacre los militares están tan metidos en sus asesinatos que no obedecen a su general cuando les pide detenerse), Kronykaz de Nanylko Tatatylko es esperanzador. Habla de la unidad, de la lucha social como herramienta para un bien común. En algún punto, ni los militares pueden hacer nada para contener al pueblo, porque “son muchos”.

El propio autor lo explicaba así:

“Los políticos en México creen que son benéficos e imprescindibles, los de antes y los de ahora, tienen un ego impresionante. Entonces, cuando hacemos dibujos en los que los ridiculizamos, pues imagínate. Pero han aprendido a aguantarse, ya no les queda de otra, así es en todo el mundo.

Ésa es una de las grandes conquistas del movimiento estudiantil de 1968: el gobierno y los políticos andan más con pies de plomo, miden las cosas. No se atreven después de esa matanza que los dejó como lazo de cochino. Aprendieron a respetar un poco a los periodistas y caricaturistas. En provincia no sucede lo mismo que en el D.F, es una tristeza. Allá los matan, los persiguen y les quitan el trabajo” contaba Naranjo durante una entrevista con el diario La Jornada.

Pero esa lección de “unidad” es lo mejor del cómic, lo que más le agradecemos al paso del tiempo es la denuncia. Naranjo ataca directamente a los medios oficialistas, casados con el dinero del gobierno y divorciados de la verdad. Habla directamente en contra de los periódicos Novedades y Excélsior, también menciona crípticamente a Pedro Ferriz.

(Editorial Posadas)

Hablar contra una institución tan peligrosa como el ejército mexicano era una cosa impensable en esa época y, sin embargo, lo hizo Naranjo. En Kronykaz de Nanylko Tatatylko resalta el nombre de “Mazakrino Varrygon” en alusión a Marcelino García Barragán, secretario de la Defensa Nacional. También el de “Don Gwyrnaldo del Klabel” quien sería don Alfonso Corona del Rosal, regente del Departamento del Distrito Federal (hoy Ciudad de México) durante el movimiento.

En este sentido, el doctor en historia, Carlos Enrique Villareal, señala que Naranjo también “exhibió una versión marginal en la agenda informativa, al señalar que algunos dirigentes priistas alejados del régimen diazordacista, como Braulio Maldonado, Humberto Romero y Carlos Madrazo fueron chivos expiatorios inventados por el mismo gobierno”. Sólo no menciona al presidente Díaz Ordaz ni a su secretario Luis Echeverría Álvarez, por evidentes razones de seguridad, pero al final no hace falta.

Kronykaz de Nanylko Tatatylko se salta las trancas de la sátira, pero no deja de ser parodia. Un arte que sólo podía salirle bien a Rogelio Naranjo, quien en las viñetas finales expresa una crítica que sigue vigente más de tres décadas después: Al final, los justos serán los villanos, los líderes se robarán la historia y harán monumentos a los asesinos, haciéndolos pasar por víctimas.

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