Elecciones EUA 2020: Por qué es histórica la nominación de Kamala Harris a la vicepresidencia

La elección de Joe Biden puede pasar a la historia, pero no solo por ser la primera mujer afroamericana en aspirar al puesto.
agosto 12, 2020

La tarde del 11 de agosto, Joe Biden, aspirante a la presidencia de Estados Unidos por el Partido Demócrata, anunció el nombre de su compañera de fórmula. Ya todos los analistas políticos tenían la expectativa de una mujer afroamericana en el ticket, así que la elección de Biden no tomó a nadie por sorpresa. Kamala Harris, quien fuera su rival a lo largo de 2019 en la carrera por la candidatura de su partido, por fin se integró a la campaña.

Kamala Harris no es la primera mujer en ser nominada a la vicepresidencia por uno de los grandes partidos (ella sería la tercera), pero sí es la primera mujer afroamericana en aspirar al puesto. Ya solo por este hecho, la nominación marcó su huella en la historia estadounidense. En caso de ganar, sería la primera mujer en la historia de Estados Unidos en ocupar el cargo de VP. Pero más allá de la candidatura, hay todavía más en juego en estas elecciones de 2020, y hay motivo para argumentar que a esta senadora le esperan cosas más grandes.

¿Quién es Kamala Harris?

De 55 años de edad, Kamala Harris funge en la actualidad como senadora del estado de California, con poco más de tres años de experiencia en el cargo. Forjó su oficio en el ámbito del derecho y sus raíces están en el llamado Golden State. Antes de mudarse a Washington, Harris se desempeñó por seis años como fiscal general de California y siete años como fiscal de distrito de San Francisco.

Es por este motivo por el cual su nominación no fue recibida con el mayor de los entusiasmos por la base liberal del partido. Aunque se trata de una legisladora afroamericana que mostró su apoyó a las protestas raciales detonadas por el asesinato de George Floyd, sus críticos rápidamente señalan que ella, en su esencia, es “una policía”.

Como fiscal de San Francisco y luego de California, Harris mostró una postura de cero tolerancia ante las conductas delictivas dentro de su jurisdicción. Más pragmática que reformista, Harris tomaba con frecuencia el bando de la policía, cuando las corporaciones policiales de su entidad eran cuestionadas por abuso de poder. Pero otras voces señalan que Harris se fue inclinando a la izquierda con el paso de los años, por ejemplo, oponiéndose a la pena de muerte, incluso cuando la víctima era un policía.

Harris es una mujer de leyes, pero la agenda progresista no fue algo que adoptó en años recientes para capitalizar sobre una tendencia social. Nacida en Oakland, Harris es hija de migrantes; su madre es de la India y su padre es de Jamaica, pero fue la madre la que se encargó de criarla a ella y a su hermana. La actual senadora creció en el seno de una familia de activistas de Berkeley, cuna del pensamiento progresista en Estados Unidos. Como una joven en San Francisco, Kamala fue formada dentro de las ideas políticas de los diversos movimientos que ocuparon sus calles: mujeres, gays, negros, latinos.

La política es un terreno complejo, donde los ingenuos quedan fuera después de un par de años, pero las mentes más astutas aprenden a sobrevivir. Como minoría, Kamala Harris tuvo que aprenderse las reglas del juego en los primeros años, una alfil del sistema que puso las decisiones prácticas por encima de las ideológicas para poder avanzar en la jerarquía del poder. Ya en el Senado, Harris ha podido recuperar su agenda progresista, a tal grado de ser tachada por Donald Trump como una adepta de la izquierda radical.

A inicios de 2019, Kamala Harris fue de las primeras en arrojar su ficha en la contienda por la candidatura del Partido Demócrata. Aunque la senadora era de los contendientes menos conocidos, al poco tiempo se dio a conocer a nivel nacional por su estilo de confrontación en los debates, muy típico de un fiscal en su ambiente de trabajo. No en pocas ocasiones, Harris dejó mal parado al actual candidato en algunos de estos interminables debates. Pero a finales del año pasado, Harris tuvo que abandonar la carrera, supuestamente por falta de fondos, aunque muchos analistas señalan que no pudo formar un vínculo más sólido con la base del partido, incluso dentro de la comunidad afroamericana.

Cuando Joe Biden por fin pudo conseguir el objetivo que se le había escapado de las manos en varias ocasiones durante su trayectoria política, es decir, la nominación de su partido, el ex-VP se comprometió a elegir a una mujer como su compañera de fórmula. Elizabeth Warren y Amy Klobuchar surgieron como las favoritas entre los politólogos, pero ante la coyuntura de las protestas raciales detonadas por el asesinato de George Floyd, las prioridades del partido cambiaron. Era evidente que los demócratas querían capitalizar sobre esta necesidad de cambio que pedía una sociedad harta del status quo, así que una mujer afroamericana que simpatizara con este movimiento social podría tener más influencia en el electorado.

Fue así como regresó a la palestra electoral Kamala Harris.

¿Qué le espera a Kamala Harris?

A tres meses de las elecciones de Estados Unidos, Joe Biden se coloca muy por encima de Donald Trump en las encuestas de preferencia, incluso en los estados cruciales para la victoria, como Indiana, Illinois, Pennsylvania, Michigan y Florida. La pandemia de coronavirus, el colapso del empleo y las dificultades que enfrenta la economía nacional son algunos de los factores que han puesto en jaque las probabilidades de reelección del presidente.

Joe Biden tiene el camino más fácil por delante para recuperar la Casa Blanca para los demócratas. Pero no es ningún misterio que la edad del senador de Delaware es uno de los mayores impedimentos para cumplir este objetivo. A sus 77 años de edad, Biden asegura que está bien de salud y a pesar de sus famosas ‘metidas de pata’, conserva su lucidez. No obstante, el candidato ya dijo que, en caso de ganar el 3 de noviembre, no tiene la intención de ser un mandatario de ocho años.

En Estados Unidos, el vicepresidente es un trabajo de poco brillo. Así como la reina de Inglaterra, el VP no tiene poder alguno y sus funciones se reducen al de un asesor más en el Despecho Oval. Cierto, hay algunos VP que pueden jactarse de ser los verdaderos poderes detrás del telón (como Dick Cheney en la administración Bush), pero en la mayoría de los casos, el vicepresidente es una figura que solo es prominente cuando el titular del Poder Ejecutivo muere, renuncia o es destituido.

Lo que nos lleva al siguiente punto. Aunque resulta un tema incómodo, la cuestión de la sucesión presidencial es un asunto que tendrá peso en la decisión de los votantes. Un voto para Biden como presidente bien puede ser un voto para Harris para ocupar el mismo puesto, y esto puede ser una realidad bajo el muy factible escenario en el cual Biden queda incapacitado para seguir cumpliendo con sus labores en la Casa Blanca. Sería un giro irónico que la primera mujer que asume las funciones de la presidencia llegara al Despecho Oval tras la abdicación de la tradicional figura de poder en Estados Unidos, el “hombre viejo y blanco”.

En los próximos meses, Estados Unidos y el resto del mundo le pondrán más atención a Kamala Harris. Su nominación a la vicepresidencia y su muy posible triunfo en las elecciones ya significa un enorme avance para las mujeres y los afroamericanos en el terreno político, sobre todo en un país donde la misoginia, el sexismo, la xenofobia y el racismo están tan arraigados en la cultura social. Harris asegura que es una luchadora y que está determinada a dar la pelea.

Kamala Harris. (Imagen: Noticieros Televisa)

Imagen destacada: Joe Biden y Kamala Harris después de un debate en septiembre de 2019 (foto por Win McNamee/Getty Images).

Autor:
Javier Carbajal Doxálogo