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Cómo llegó la familia Bush a formar parte de la aristocracia que domina la política de EE. UU.

El 30 de noviembre de 2018, poco después de las 22:00 horas, murió a los 94 años de edad George Herbert Walker Bush, quien fuera Presidente de los Estados Unidos de América de 1989 a 1993. Más allá de los cuatro años que fungió como primer mandatario de la nación más poderosa del planeta, el legado de la familia Bush se puede medir por generaciones.

Muere a los 94 años el expresidente George H. W. Bush

Los Kennedy, los Rockefeller, los Taft, los Roosevelt… pocas familias pueden llegar a ganarse el mote de “dinastía” en un sistema democrático como el de Estados Unidos. No obstante los mecanismos impuestos para prevenir el nepotismo, la política estadounidense no está exenta de una dosis de aristocracia que la remonta a su pasado colonial. No hay forma de desprender estos nombres de términos como Poder, Influencia y Riqueza; están prácticamente ligados como sinónimos.

La dinastía Bush es una de estas familias que por más de cien años se ha aferrado a su esfera de influencia a través de la conquista de territorios fundamentales para dirigir la agenda nacional. Y es que el nombre de Bush puede ser rastreado a tiempos que preceden la Guerra de Independencia, hasta la fundación de la Colonia de Plymouth a mediados del siglo XVII. En otras palabras, la historia de la familia Bush acompaña los momentos claves en la historia de la Unión Americana que consolidaron su liderazgo económico, militar y político.

Con el fallecimiento de George H.W. Bush a los 94 años de edad, esta temida dinastía pierde a uno de sus exponentes más ilustres. En el contexto de su presidencia, los Bush tuvieron un asiento de primera fila a lo que fue la caída del Muro de Berlín, el colapso de la Unión Soviética y el rediseño del mapa geopolítico. Sin embargo, la retrospectiva que nos ofrece la historia nos dibuja a un George Bush que fue testigo, más no participante activo ante dichas circunstancias trascendentales.

La historia de la dinastía Bush nos ofrece una narrativa similar, más interesada en la conquista del poder que en su implementación; en otras palabras, un ejemplo de privilegios aristocráticos en los pasillos de la democracia representativa.

SAMUEL P. BUSH

Aunque el apellido Bush es mucho más antiguo, la dinastía se funda con los primeros logros en el sector privado, y esto se debe en mayor medida a Samuel Prescott Bush. Hijo de un ministro episcopal, ‘S.P.’ nació en Nueva Jersey en 1863, pero fue en Ohio donde encontró a su diosa fortuna. Dicha fortuna, claro, tiene nombre y apellido: Frank Rockefeller, hermano del famoso magnate petrolero John Rockefeller, quien le ofreció un puesto como gerente en su empresa, Buckeye Steel Castings.

En efecto, el patriarca de la familia Bush se armó de una riqueza envidiable en la industria del acero, vendiendo partes a los ferrocarriles. Ya en 1908, Bush fue nombrado presidente de la empresa, y cuando EE.UU. envió sus primeras tropas para participar en la Primera Guerra Mundial, ‘S.P.’ ya era considerado uno de los mayores empresarios del país. Dicha reputación le ayudó a fungir en diversos comités pero nunca ocupó un puesto de servicio público.

PRESCOTT BUSH

Mientras Samuel P. levantó el nombre de Bush en la pirámide económica, su hijo Prescott se encargó de ser el primero del mismo apellido en los pasillos del poder político. Nacido en Columbus, Ohio, en 1895, Prescott Sheldon Bush Sr. estudió en la Universidad de Yale, fue oficial de artillería en la Primera Guerra Mundial, seguido por una exitosa carrera en Wall Street como inversionista bancario (manchada por una posible relación de trabajo con un empresario nazi). Pero fue su trayectoria en el Capitolio de los Estados Unidos por la que todavía es recordado.

Prescott fue a dar al Senado tras su primer triunfo electoral en 1952, representando al estado de Connecticut por el partido Republicano. Como senador, Bush fungió hasta 1962 y en ese periodo fue reconocido por su lealtad al presidente Dwight Eisenhower y por su aportación a la censura de Joseph McCarthy, el senador que lideró una cacería de brujas contra presuntos simpatizantes comunistas en Hollywood, el gobierno y el ejército. Curiosamente, otro Rockefeller se hizo presente para darle dirección a un Bush, y es que no había voto del senador Nelson Rockefeller al que Prescott Bush no le hacía segunda (por lo menos hasta que Nelson traicionó a Prescott cuando éste último buscó la presidencia en 1964, supuestamente por acusación de infidelidad marital).

El senador Prescott Bush de Connecticut, 1956 (AP Photo)

El senador Prescott Bush de Connecticut, 1956 (AP Photo)

GEORGE H.W. BUSH

El escenario estaba así montado para George Herbert Walker Bush. Las políticas neoliberales de Ronald Reagan lograron vigorizar a diversas industrias estadounidenses luego de la recesión económica de inicios de los 80, la guerra en Afganistán estaba poniendo los últimos clavos en el ataúd del régimen soviético, y Bush pudo derrotar por un margen amplio a su rival del partido Demócrata, Michael Dukakis. Todas las piezas estaban en su lugar para que George Bush pasara a la historia como uno de los líderes mundiales más importantes del siglo XX.

Y a pesar de todo, Bush fue derrotado por Bill Clinton en las elecciones de 1992, uno de los raros casos en los que un presidente de EE.UU no logra reelegirse, clara manifestación del descontento por parte del pueblo estadounidense. ¿A qué se debió esto si contaba con una preferencia mayoritaria y estaba al timón del triunfo histórico del capitalismo?

Para citar una de las frases de campaña de Clinton: It’s the economy, stupid. No obstante el triunfo de las fuerzas militares en la Guerra del Golfo Pérsico, el pueblo americano veía con indiferencia la política exterior de Bush. En el frente doméstico, la economía de EE.UU. de 1991 se vio afectada por otra recesión y la gente se acordó de una de las promesas de campaña de Bush: “Lean mis labios, no habrá nuevos impuestos,” tal como dijo frente a las cámaras. Ya en el Despacho Oval, las circunstancias lo obligaron a rescindir su promesa.

Casi 100 años fueron necesarios para que la familia Bush pudiera pavimentar el camino con el objetivo de que uno de los suyos pudiera conquistar el máximo puesto en el país -la Casa Blanca- y George Bush contaba con todas las aptitudes. Nacido en Massachusetts en 1924, “H.W.” siguió los pasos de su padre, Prescott: estudió en Yale, participó en la Segunda Guerra Mundial, condecorado con las respectivas medallas, se mudó con su familia a Texas para invertir en la industria petrolera y emprendió una exitosa carrera política, primero como congresista y luego en diversos puestos diplomáticos -embajador en las Naciones Unidos, director de la CIA- hasta que fue nombrado por Reagan para ser su vicepresidente.

Cierto, Bush pudo llegar a la Casa Blanca, pero su legado quedó manchado al ser derrotado en su intento por quedarse en el poder cuatro años más y así concretar los objetivos de su agenda (Clinton fue el que se robó el crédito por la firma del TLCAN, por ejemplo). El deber tuvo que caer en las manos de otro Bush para redimir a la dinastía en los libros de historia, uno más inepto, en efecto, pero más susceptible a rodearse de la gente adecuada.

El presidente George Bush da una conferencia de prensa con el presidente soviético Mikhail Gorbachev, 1991. (AP Photo/Dennis Cook)

El presidente George Bush da una conferencia de prensa con el presidente soviético Mikhail Gorbachev, 1991. (AP Photo/Dennis Cook)

GEORGE W. BUSH

Mucho se ha escrito sobre George Walker Bush y su intento de emular y corregir los fracasos de su padre. Por ejemplo, para “Bush hijo” y su círculo de consejeros neoconservadores, la Guerra del Golfo Pérsico fue un éxito a medias. El triunfo final no sería alcanzado sino hasta que Saddam Hussein fuera eliminado del cuadro y EE.UU. se posicionara como uno de los principales actores en el codiciado y estratégico escenario del Medio Oriente. Sin embargo, “W.” y su equipo se toparon con un obstáculo en sus ambiciones: el 19-S.

Lo irónico de esta historia es que los ataques terroristas del 19 de septiembre de 2001 pudieron ser aprovechados como excusa para desviar la narrativa de Afganistán a Irak. Al acusar al régimen de Hussein de esconder armas de destrucción masiva y financiar a grupos terroristas como al Qaeda (autores de los atentados), EE.UU. tuvo el respaldo internacional necesario para que un Bush pudiera volver a invadir la República de Irak, esta vez con todo el poder destructivo del ejército americano, sus contratistas privados y sus aliados.

La administración de George W. Bush es hoy recordada como una de las peores en la historia moderna (curiosamente, el desastroso mandato de Trump hace que la gente rememore los años Bush con nostalgia). Estancó al país en dos guerras, fue exhibido ante el mundo por las tácticas de tortura de sus tropas, vio la destrucción de varias ciudades a causa de fenómenos naturales (miles de muertos en Nueva Orleans tras el huracán Katrina) y cerró con la peor crisis económica que ha vivido EE.UU. desde la Gran Depresión de 1929, entre otros fracasos políticos y sociales.

¿Cómo llegó este sujeto a ser presidente?

He ahí el peso del apellido Bush. Nacido en 1946 en Connecticut, George W. siguió los pasos de su padre y su abuelo, aunque carecía de la astucia de éstos. Estudió en la Universidad de Yale a regañadientes y sirvió en la Guardia Nacional. Sin embargo, gracias a sus conexiones familiares, pudo evitar que fuera reclutado para luchar en la Guerra de Vietnam. “W” también buscó su fortuna en la industria petrolera de Texas, pero no tuvo tanta suerte como su familia. Tenía el encanto del vendedor pero no su perspicacia. Su mala racha hizo que George se volviera alcohólico.

Afortunadamente para George y su familia, su suerte empezó a cambiar gracias a la trayectoria política de su padre en los 80. “Bush junior” fue invitado a participar como asesor de campaña de “Bush padre”, y cuando éste pudo llegar a la Casa Blanca, el hijo aprovechó la ocasión para catapultar su propia carrera política bajo el manto del partido Republicano. Su talento para la charlatanería lo volvía ideal para las presiones de la campaña, y en 1995 se vio electo a la gubernatura de Texas, seguido por el polémico y cerrado triunfo del año 2000 que lo llevó al Despacho Oval.

El presidente George W. Bush es informado sobre los ataques terroristas en Nueva York y Washington, 2001 (AP Photo/Doug Mills)

El presidente George W. Bush es informado sobre los ataques terroristas en Nueva York y Washington, 2001 (AP Photo/Doug Mills)

JEB BUSH

La caótica administración de George W. afectó gravemente las posibilidades de que alguno de sus parientes cercanos pudiera volver a pisar el Despacho Oval. La nación estadounidense no estaba preparada para otro Bush en la Casa Blanca y John Ellis “Jeb” Bush tuvo que padecer las consecuencias. Nacido en Texas en 1953, el hermano menor de George W. daba la impresión de ser más inteligente y sereno, pero en las primarias republicanas de 2015-16, sus posturas conservadoras no sirvieron para convencer a los delegados frente al peculiar estilo de Donald Trump.

Jeb Bush ocupó la oficina de la Gubernatura de Florida de 1999 a 2007. En las elecciones del 2000, fue el estado de Florida el que terminó por darle los votos necesarios a George W. Bush para que éste pudiera derrotar a Al Gore, gracias a un fallo de la Suprema Corte que evitó que todos los votos fueran contados en el estado. Mucho se ha especulado sobre la influencia que tuvo el gobernador sobre el personal electoral del estado.

Jeb Bush como precandidato a la presidencia, 2015 (AP Photo/Cheryl Senter)

Jeb Bush como precandidato a la presidencia, 2015 (AP Photo/Cheryl Senter)

GEORGE P. BUSH

¿Qué depara el futuro para la dinastía Bush? Pareciera que esta familia se resignaría por muchos años a abandonar las ambiciones políticas y dedicarse a los negocios, principalmente en el sector energético. Pero el apellido ya está profundamente arraigado en los anales del servicio público estadounidense.

En la actualidad, varios analistas políticos tienen sus ojos puestos en George P. Bush, hijo de Jeb Bush y de madre mexicana. Nacido en 1976 en Houston, Texas, George P. representa una nueva esperanza para el establishment Republicano que está harto de la marca Trump. Es joven, carismático, atractivo y apela a la minoría latina, misma que va en aumento. A estos atributos hay que agregarle que el joven Bush tuvo su primer triunfo político en 2014 como comisionado de la Texas General Land Office, señal de que no vamos a dejar de escuchar el nombre de Bush por un buen rato.

George P. Bush, 2014 (Photo by Erich Schlegel/Getty Images)

George P. Bush, 2014 (Photo by Erich Schlegel/Getty Images)

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