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Sólo quiero entender cómo se hace una película – Entrevista con el director Alexandre Koberidze

En esta entrevista, Alexandre Koberidze nos habla de su nueva película, la aclamada What Do We See When We Look At The Sky.

Cierras los ojos, esperas a que se acabe un conteo, los abres de nuevo. Sucedió algo mágico: una persona se transformó en otra.

Así de sencillo: ocurrió algo milagroso en la sala. En ese cerrar de ojos, ordenado por el narrador de la película, se repite el mismo hermoso artificio que siempre ocurre en el cine. El montaje nos transporta de un lugar a otro, de un rostro a otro, hace que pase el tiempo en un instante, como un parpadeo.

Hemos visto tantas veces esta operación mágica, de traslado, metafórica, que ya estamos acostumbrados a ella. Comúnmente experimentando el montaje a través de aplicaciones como Tiktok, nos maleamos, olvidamos la magia cambiante que supone. De pronto, llega una película como What Do We See When We Look At The Sky? de Alexandre Koberidze y nos recuerda algo.

(MUBI)

Cierra los ojos, pide Koberidze (que es también el narrador en off de la cinta): “Cierra los ojos y espera a que se acabe el conteo. Cuando los abras, esta persona ya será otra.”

En efecto, vemos a una mujer dormida en la cama, pero ya es otra mujer. En un abrir y cerrar de ojos, se cumple la maldición en el centro de la película. Una maldición que recuerda cuentos de hadas, pero que los pone en boca de elementos urbanos: una coladera, una cámara de vigilancia, el viento entre las casas. La maldición va a separar a dos amantes durante toda la película. Los va a separar de alguna manera, porque siempre van a estar juntos.

Lisa y Giorgi se encuentran por azar en la ciudad de Kutaisi. Es amor a primera vista. Se quieren ver otra vez y pactan un encuentro en un café. Ahí, junto al puente rojo se verán al día siguiente. Pero de camino a casa, por la noche, una coladera y una cámara le explican a Lisa que alguien le tiró una maldición y que esa maldición va a impedir el encuentro: cuando despierte, ni ella, ni su amante, tendrán ya el mismo cuerpo. Ambos perderán también la capacidad de hacer sus pasiones: ella la medicina, él el fútbol. A la mañana siguiente, transformados en otras personas, Giorgi y Lisa van al café junto al puente rojo. No se encuentran. Entonces deciden empezar a trabajar ahí, sin darse cuenta de que pasarán muchos días juntos. A través de la vida en ese café, se cuenta la historia de estos amantes invisibles. También se cuenta la vida de una ciudad, de sus habitantes, de sus perritos pamboleros.

(MUBI)

La segunda película de Alexandre Koberidze es pura magia y puro juego. Entre sus engranajes eclécticos se esconde un verdadero placer de observar las cosas a través del lente de una cámara. Es algo único, ciertamente, pero es algo que siempre ha estado ahí. Algo que, tal vez, olvidamos.

Después de un año en el que viajó por todo el mundo recorriendo festivales, de conquistar el FIPRESCI en Berlín y el premio del jurado en Mar del Plata, de protagonizar la nueva película de Julian Radlmaier, Bloodsuckers, hablamos con Alexandre Kobaridze. En esta conversación, que acompaña el estreno de What Do We See When We Look At The Sky? en MUBI, Kobaridze nos platicó sobre su manera ecléctica de filmar, sobre el aprendizaje de un lenguaje cinematográfico, sobre la magia, los encuentros detrás de cámara y lo que significa que un pequeño lugar en el mundo se entregue a tu mirada.

(MUBI)

En tus películas hay muchos elementos lúdicos. En What Do We See When We Look At The Sky?, en particular, la música es ecléctica, los cambios en la edición marcan un ritmo inconstante e impredecible, te tomas el tiempo de observar cosas que no van a llegar a ningún lado. En general, se siente que te estás divirtiendo. El hecho de que esto sea sorprendente me parece sintomático. ¿Crees que, de alguna manera, el cine ha perdido su capacidad de divertirse?

Es una pregunta difícil. En los últimos años, más allá del cine, todo ha perdido algo de diversión. Al mismo tiempo, hay cosas que son fantásticas. Cosas únicas. Las películas de Julian Radlmaier, Nanni Moretti e In Front of Your Face de Hong Sang-Soo son inmejorables. Fuera de eso, todo está decaído y triste. No nada más en el cine, sino en nuestra forma de vivir.

(MUBI)

¿Qué te hace jugar tanto con la forma y el contenido? ¿Qué informó esta manera tan ecléctica de filmar?

No lo sé. Nunca fue mi intención, pero así sucedió. Estas son mis primeras películas. Entonces creo que estoy tratando de encontrar un lenguaje, una forma de hacer películas. Tal vez estamos acostumbrados a ver personas que están empezando y que aprenden rápidamente y que pueden aplicar sin problemas, de forma casi inmediata, las frases que componen un lenguaje cinematográfico. Pero yo no puedo utilizar estos mecanismos de la manera en que me fueron dados. Ésta es mi forma de ver algo. Tal vez, en algún momento, pueda encontrar algún tipo de lenguaje. Mientras tanto, me parece más interesante probar cosas. Al final, sólo estoy tratando de entender cómo se hace una película.

Alexandre Koberidze filmando What Do We See When We Look At The Sky en Kutaisi, Georgia

Pero estás tratando de entender cómo se hace una película mientras haces películas. Eso es algo muy bello. Tu patio de juegos son las películas y creo que ya no se usan mucho las películas como un patio de juegos. En ese sentido de lo lúdico y lo físicamente lúdico, me parecen intrigantes ciertos mecanismos que utilizas. Como cuando haces que el público cierre los ojos para que la magia ocurra. De alguna forma, creo que admites con esto que el cine también se aprecia de manera física y que ahí también está su magia…

Cuando estaba escribiendo esta película, de repente llegué a un punto en donde sabía que tenía que ocurrir algo mágico. Así que empecé a pensar qué herramientas podría usar para hacer que la magia ocurriera. Tengo la idea, cada vez más presente, de hacer cosas sencillas. Nada de CGI o efectos especiales, sino trucos sencillos. Y esta secuencia nació de esa intención. Porque también creo que es un juego. Como decías, es un patio de juegos y hay que jugar. Tenía la necesidad de decir que estábamos jugando: en algún momento todo esto puede ser serio, pero en otros es simplemente un juego. Supongo que todos fuimos niños en algún momento.

(MUBI)

Hay una obra de Ionesco en donde una pareja casada se encuentra en un tren y comienza a hablar. Así, a través de una conversación anodina, se dan cuenta de que viven en la misma ciudad, en la misma casa, y en la misma cama. Esa idea habla sobre la identidad, el amor y cómo nos encontramos. Porque, de alguna manera, podemos dormir con una persona todos los días y no reconocer su cara al despertar una mañana. ¿Estabas tratando de hablar de identidad e identificación y de cómo, incluso dos amantes, pueden dejar de reconocerse?

Al principio no. Claro que sabía, cuando escribí la idea, que todo el argumento iba a evolucionar y que, en algún momento, nos haría pensar en otras cosas. En ese sentido, no rechazo este tipo de interpretación. Pero mi primera intención era contar una aparición mágica y decir cómo puede pasar en nuestra vida cotidiana. Esa fue mi primera intención. Claro, después de escribir la idea y después de hacer la película, empezaron a surgir otras preguntas interesantes…

(MUBI)

Tu primera película fue filmada en Tiflis y la segunda en Kutaisi y parece que los lugares son protagonistas en estas cintas. Hay puntos específicos que encontramos en What Do We See When We Look At The Sky? y que son difíciles de olvidar: el bar del puente rojo, el bar del puente blanco, la pastelería, etcétera. Al final de la película sentí que había vivido un momento en esta parte del mundo y fue una sensación poderosa. Te quería preguntar sobre la idea de filmar la vida misma. O la vida de un lugar y sus habitantes en un momento específico.

Ya que mencionaste mi primera película, puedo usar la comparación. En realidad quería que Kutaisi funcionara de una manera distinta a Tiflis en Let the Summer Never Come Again. No quería pensar en la ciudad, sino solamente concentrarme en un lugar pequeño. Centrarme en un café como espacio y quedarme ahí toda la cinta. Pero luego, cuando empecé a pasar más tiempo en Kutaisi, empecé a descubrir algo más. Muchas cosas empezaron a aparecer en el guión y en la película. Por supuesto, algunas cosas que aparecían fueron cambiando y esta película no es un diario, pero había algo nuevo que se presentaba todos los días frente a la cámara. A veces era una silla, a veces era alguna persona que encontrábamos en la calle, a veces era un rayo de sol. Y así, la ciudad, sin que yo quisiera, empezó a entregarse. Yo lo único que hice fue no rechazarla. Traté de seguir un sentimiento, una cierta mística, que me pareció interesante: la idea era escuchar a lo que me rodeaba y no solamente escucharme a mí mismo.

(MUBI)

Hay un momento en la película en donde el asistente de cámara expone la cinta por error. Y te quería preguntar sobre esta idea. En tu película anterior también hay una reflexión sobre la materialidad de la imagen. Ahí, tal vez, va más por el asunto de la calidad de la imagen. En todo caso, creo que reflexionas constantemente sobre lo que supone filmar. ¿Qué me puedes decir sobre toda esta alquimia, este tipo de magia, entre lo táctil y lo material, que hace que las cosas aparezcan con la luz?

Es muy interesante que, cuando empiezas a ver las cosas a través de la cámara, las ves de una forma totalmente distinta. Eso me sucedió con la actriz principal de esta película. La conocí, hablamos fuera de cámara y no pasó nada más. Ese día hablamos con muchas personas, pero de alguna manera me acordé de ella. No estaba seguro si podría ser la protagonista de la película y, por eso, la entrevisté varias veces más. Tal vez funcionaba, tal vez no, no estaba seguro. Pero un día traje una cámara conmigo y la filmé. No, ni siquiera la filmé, solamente la vi a través del lente. En ese momento fue evidente que era la mejor para el papel. También me sorprendió mucho, porque era muy difícil explicar por qué la había elegido. En general es muy difícil explicar por qué siento que veo más cuando veo a través de una cámara. Cuando experimentas una vez la sensación de la cámara, empiezas a creer en esta visión. Es interesante darte el tiempo de ver un árbol a través de un lente. Todo es cuestión de tiempo: ver y quedarse ahí unos segundos. Tal vez, si lo haces, puedes atrapar algo único.

(MUBI)

Te quería preguntar sobre Georgia y su cine. En México, en el último año, se han estrenado cuatro películas de Georgia. Beginning de Dea Kulumbegashvili, Taming the Garden de Salomé Jashi, And Then We Danced de Levan Akin y tu película. Son cuatro películas muy distintas y son todas, a su manera, interesantes. En toda mi ignorancia, quería preguntarte si crees que hay un movimiento, una ola renovada, del cine georgiano.

Todavía no creo que haya una nueva era dorada del cine georgiano. La nueva ola todavía no llega. Porque la idea de una ola supone, si no una similitud, al menos una conexión: tendría que haber algo en común entre todos nosotros, más allá de que nacimos en el mismo lugar. Creo que es importante pensarlo porque sí tuvimos una ola increíble en los sesenta y en los setenta. Es algo que puede pasar de nuevo en algún punto; pero no me parece que esté sucediendo ahora.

(MUBI)

¿Crees que el cine pueda cambiar al mundo?

Creo que sí. Claro, depende de qué entendemos por “mundo”. Pero, en mi experiencia, el cine cambió algo. Hay películas que, después de verlas, cambiaron completamente la manera en que hago las cosas. Digamos, por ejemplo, Where Is the Friend’s House? (1987) de Abbas Kiarostami. Por extensión, si esta película hizo que cambiara para mí el mundo, seguramente lo cambió para otros.

(MUBI)

What Do We See When We Look At The Sky de Alexandre Koberidze estará disponible en la plataforma MUBI a partir del 7 de enero.

(MUBI)

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