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Día de San Patricio: ¿Por qué lo celebramos tomando cerveza y usando ropa verde?

Día de San Patricio: Te platicamos la historia del santo y cómo se celebra esta festividad.
marzo 7, 2020

El Día de San Patricio (17 de marzo) es una celebración popularizada a lo largo del mundo, en la que es habitual ver a personas vestidas de verde, portando grandes sombreros de copa, cargando tréboles de tres hojas y tomando litros de cerveza a montones. Los feligreses y entusiastas que se suman a la euforia colectiva dicen sentirse “más irlandeses que nunca” y, aprovechando la ocasión, algunos improvisan bailes célticos donde sus pies se mueven con una curiosa velocidad…

¿Pero por qué esta celebración religiosa es menos solemne que las otras?, ¿quién fue San Patricio en realidad y por qué lo recordamos en un festejo tan parecido a un carnaval?

Chicas maquilladas con colores representativos de Irlanda durante el desfile de San Patricio en Nueva York. (Spencer Platt/Newsmakers/Getty Images)

¿Patricio o Maewyn Succat?

Todo comenzó cuando hace más de 100 años se conmemoró por primera vez la fecha de la muerte del patrón de la isla de Irlanda como un día especial, aunque cabe destacar que este hombre nunca fue canonizado por la iglesia y por ello no debería recibir el nombre de santo… en fin.

Tampoco se llamaba Patricio sino Maewyn Succat y no era de origen irlandés, pues su familia provenía de una región de Escocia. Su profesa fe tampoco fue innata, más bien fue descubierta después de ser secuestrado a los 16 años por piratas que lo llevaron a trabajar como un cuidador de ovejas en Irlanda.

Succat era originario de Banna Venta Berniae, un país que como lo indica Gizmodo, ya no existe pero podría ubicarse en la región de Northamptonshire, donde su padre era diácono de la iglesia cristiana primitiva.

Luego de pasar seis años cautivo en Irlanda del Norte, Patricio aprendió el idioma, las costumbres, los mitos y la historia de su nueva residencia, y aunque esta despertó curiosidades en su interior, no quitó de su cabeza la idea de regresar a su hogar. Tras un intento fallido por escapar hacia Banna Venta y volver a ser capturado ahora por los franceses, el joven escocés se volcó hacia la cultura monástica católica, en la que descubrió su verdadera vocación, que cultivó desde Francia y llevó consigo hasta Northamptonshire portando el nuevo nombre de Patricius.

La evangelización de Irlanda

Una vez en la región, Maewyn recibió el llamado divino cuando estudiaba la religión cristiana y así fue como decidió volver a Irlanda a los 43 años con el único propósito de difundir la palabra de Dios y alejar a la población de las tradiciones paganas. Embarcándose en un viaje hasta la isla, el futuro patrono se propuso la misión de evangelizar las zonas emblemáticas del país, sin embargo no fue bien recibido por los pobladores y esto hizo que decidiera reducir sus expectativas e iniciara su misión por un camino más sencillo ubicándose en las costas irlandesas para predicar a los pocos que quisieran escucharlo.

Hombre caracterizado como un duende irlandés durante el 53º Desfile de San Patricio en Pensilvania, Estados Unidos. (William Thomas Cain/Getty Images)

El inicio de la historia

Con el tiempo, sus seguidores fueron aumentando en número al igual que su figura adquirió popularidad. Poco a poco, más y más creyentes se sumaron a sus filas y le pidieron que bautizara a sus hijos, que los bendijera con las bondades del Dios cristiano y del Espíritu Santo, así como que los introdujera en la nueva religión.

La construcción de iglesias y monasterios dedicados al nuevo dios también tuvieron lugar durante el peregrinar de Patricio por Irlanda, y a la par que este lograba su cometido, las tradiciones célticas y paganas fueron olvidadas.

No obstante con el tiempo y la curiosidad de las jóvenes generaciones se retomaron algunas tradiciones y por ello ahora se venera al santo como a uno de los más indulgentes de la iglesia católica, a pesar de que no se le haya dado el mérito de algún milagro.

¿De verdad expulsó a las serpientes de Irlanda?

En Irlanda no existían serpientes que Patricio pudiera expulsar, así como tampoco vivieron allí duendes con ollas repletas de oro que el santo persiguiera sin dar tregua ni descanso.

Estos elementos probablemente fueron mencionados a lo largo de la tradición católica como una simbología a los pecados, ritos paganos y “malas doctrinas” que los pobladores locales llevaban a cabo antes de la llegada del cristianismo a su isla.

Joven caracterizada con elementos del Día de San Patricio celebrando en el desfile de Belfast al Norte de Irlanda. (Paul McErlane/Getty Images)

Los tréboles

Debido a que el concepto de la Trinidad, con un Dios fragmentado en tres seres únicos e iguales en el mismo sentido, resultó un concepto difícil de comprender para los irlandeses, Patricio volcó en los elementos a su alcance todos sus conocimientos eclesiásticos para explicar uno de los misterios más grandes de la fe:

“La leyenda cuenta que San Patricio se encontraba junto a un grupo de celtas. Estaba tratando de explicarles lo que es la Santísima Trinidad, pero sin mucho éxito. Los celtas no conseguían entender lo que significaba. Era un concepto demasiado difícil… Fue entonces cuando San Patricio miró al suelo y vio un trébol creciendo entre la hierba, justo enfrente de sus pies. Lo arrancó y se lo enseñó a su público, explicando que al igual que de un solo tallo de trébol salen 3 hojas diferentes, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo eran uno solo. Y de este modo los celtas lograron entender lo que la Santísima Trinidad significa. Después de ello, los irlandeses unieron el trébol a San Patricio y se convirtió en el símbolo nacional” (Vía International Student Agency Ireland).

El color verde y los sombreros de copa

En el mismo sentido en que Patricio retomó el trébol como un ejemplo de la Santísima Trinidad, con los años, los elementos cristianos y católicos se fusionaron con elementos paganos y célticos (como la Triqueta, la suerte y la existencia de duendes) para representar la festividad.

Patricio, como persona, acostumbraba vestirse de azul claro y caracterizó con el mismo color a su orden, según la información que se ha obtenido de su vida, sin embargo, debido a que esta tonalidad contrastaba demasiado con la construcción de la historia, al Santo se le atribuyó el uso del verde que era más significativo por la planta bendita que había utilizado y como un homenaje a “la Isla Esmeralda” como hasta ahora es conocida Irlanda.

Los sombreros de copa y los tréboles de cuatro hojas se volvieron parte del festejo después de 1970, cuando la mitología irlandesa y sus leyendas estaban más lejos de la tutela y prohibición eclesiástica que antes.

Los duendes, su cabellera y barba rojiza proveniente de los pueblos germanos, su suerte, sombreros de copa, la fortuna que los esperaba al otro lado del arcoiris y el largo peregrinar que debían hacer para llegar a este una vez que eran capturados tuvieron puntos en común con la historia de los irlandeses que dejaron su país para huir de la hambruna y la miseria cruzando el océano hacia América.

El primer desfile de San Patricio

Aunque esta festividad es emblemática de Dublín, Irlanda, el primer desfile en honor al Santo se celebró en Estados Unidos, primero en Nueva York en el año de 1762 y más tarde en Boston en el año de 1767, después de que cientos de irlandeses migraran hacia este país y se distribuyeran a lo largo de ciudades como San Francisco, Chicago fy las otras mencionadas.

En la actualidad se calcula que más de 35 millones de estadounidenses tienen sangre irlandesa en sus venas sin contar a todos aquellos americanos con orígenes en la remota isla, por lo que cuando esta tradición se popularizó a lo largo del continente americano, en países como Argentina donde también llegó parte de esta comunidad, Irlanda se sumó al festejo.

Bailarinas de danza irlandesa presentándose durante el 53º Desfile de San Patricio en Pennsylvania. (William Thomas Cain/Getty Images)

La cerveza

Hasta la década de 1970 y 1980 las autoridades eran inflexibles ante la idea de permitir que pubs y bares laboraran el día en que se festejaba al Santo, sin embargo a partir de estos años, el 17 de marzo se convirtió en una de las más emblemáticas borracheras celebradas a nivel mundial que reúne elementos culturales, emociones y diversión.

Si bien una buena estrategia de publicidad que vio en el festejo el pretexto perfecto para incrementar sus ventas durante aquellos años, la carga de simbolismos, magia y tradiciones que rodean las tradiciones celtas y la figura de San Patricio terminaron por añadir el ingrediente perfecto para este día.

“Originalmente, el día de San Patricio o Feast Day suponía un levantamiento temporal de la prohibición católica de comer y beber ciertos alimentos conocida como Cuaresma. Eso permitía a los irlandeses disfrutar de un plato típico a base de col y tocino”. (Vía Gizmodo)

Como es bien sabido, el alcohol es ese elixir que para muchos complementa la alegría y euforia de una fiesta embruteciendo y aligerando los pensamientos, por lo que al compaginarse con el desfile, la muerte del santo y la gran elocuencia de Budweiser, la fusión quedó lista para volverse un suspiro religioso atemporal.

Joven sosteniendo la bandera de Irlanda en la Plaza Trafalgar en Londres, Inglaterra.  (Jeremy O’Donnell/Getty Images)

“¡Bésame, soy irlandés!”

Si hasta este punto echamos una mirada hacia los elementos folclóricos de los irlandeses, nos encontraremos con su tan codiciada suerte que es una parte fundamental de su historia. Esta, siendo aún más antigua que el mito de San Patricio, ya la hemos visto protagonizando narraciones como la de la captura de duendes que a cambio de su libertad debían entregar todas sus riquezas a su captor y en el relato de la Piedra de Blarney; una roca mágica que colmaba de dicha a quien la besara.

Como era de esperar, el romance también resultó un atractivo elemento que sumar al “St. Patricks Day”,  por lo que en esta fecha es habitual ver a personas regalando besos de fortuna traídos desde la región de Cork, en donde la roca reposa, pues según la tradición, quienes quieran recibir bendiciones en su vida, pero no cuenten con la posibilidad de viajar hasta Irlanda solo deben “besar a un irlandés” para probar su suerte.

 México y el Batallón de San Patricio

Pese a que se crea que la relación de México e Irlanda es distante, la realidad es que a ambas naciones las une un estrecho lazo que tuvo una de sus manifestaciones más importantes con la creación del Batallón de San Patricio en 1846. Este fue conformado por cientos de inmigrantes que combatieron a nuestro lado contra las tropas estadounidenses que buscaron invadir nuestro territorio. Los irlandeses fueron conmemorados por primera vez en el 2016, año en que se llevó a cabo el primer desfile de San Patricio en la ciudad.