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Internet: La ventana por la que vemos el mundo de los nuevos artistas

Con propósito del Día del Internet, un fotógrafo y una artista visual nos cuentan cómo viven este espacio desde una crisis sanitaria.
mayo 13, 2020

¿Quiénes viven detrás de lo que consumimos en internet?, ¿acaso alguna vez nos detenemos a pensar en el origen de los trazos, dibujos o diseños que rodean nuestra vida digital? Ni la social media, ni lo que en ella reside existen por cuenta propia; en torno al mundo digital hay entes creativos que imaginan y producen obras de arte, memes, videos y todo tipo de contenido que se comparte, en fragmentos de segundos, alrededor de todo el planeta.

El internet es el medio de los denominados nativos digitales, y es que estos jóvenes, a diferencia de generaciones más grandes, estuvieron en contacto con este “nuevo mundo” desde la infancia, y hallaron con el paso de los años en esta herramienta digital una especie de universo paralelo en el que todo habita y casi nada es imposible: el  escenario virtual.

Para ejemplificar este hecho, Sandra Luz Carrasco y Misael Hiram Aguilar Urban nos comparten su tiempo y espacio para explicarnos cómo surcan laberintos visuales y comulgan con la música para generar un eje rector que rija sus vidas y, a la vez, les permita ir, por medio de la introspección, hacia un espacio de colores tornasol y patrones serpenteantes que se vuelve, irónicamente, más respirable. Con motivo del Día Mundial del Internet, ahondaremos en las visiones únicas que surgen de estas mentes y emprenderemos el camino hacia su propia realidad, con el fin de ver desde los ojos de una generación inquieta y creativa la nueva forma que va cobrando el mundo.

Entusiastas de los video juegos conectados durante la cumbre de Osnabrueck, Alemania en 2003. (Sean Gallup/Getty Images)

Ver para crear, crear para subsistir

Sandra Luz Carrasco tiene 20 años de edad, es conocida como Helvetica/Helveticrack y es una mente prodigio que ya ha debutado con la creación de contenidos digitales en el mundo de la música y el diseño. Su cabello bicolor, cobijado por una boina negra, nos permite entrever una revolución creativa que avanza minuto a minuto en su cabeza. Con una epidemia a la puerta, la lejanía y la distancia como sombras borrosas, desde Santa Fe sostiene en alto una vela que no se apaga pese a las intermitencias del futuro, mientras que Misael Hiram Aguilar Urban (20 años de edad) hace eco a esta luminiscencia desde el norte del Estado de México, donde la fotografía, el arte y la música se abren la senda a paso lento.

De polo a polo, estos jóvenes cruzaron sus caminos gracias a la web y dieron origen a la expansión de un colectivo de periodistas independientes que creen en las vibraciones cósmicas y el orden natural de las cosas. Viven y sienten, lloran, sueñan y transforman lienzos oscuros en hitos de luz, por lo que en una fusión entre dibujos, imágenes, retratos y sonidos mantienen una existencia una expansión constante.

Pese a una temprana edad, ambos han tenido participaciones importantes en la escena musical del país, así como en reconocidos festivales y acercamientos con artistas de todo el planeta. A los 12 años, si no es que antes, descubrieron que el internet era una extensión de sus sentidos y una varita de posibilidades no mágicas pero sí accesibles que hoy, incluso con la sombra del SARS-CoV-2, logran cumplir.

La criatura psycho que reside en Helveticrack, así como los fantasmas que arrastra Hiram fueron sacudidos por una pandemia que se propagó en menos de tres meses por todo el mundo, sin embargo ello no detuvo ni la creatividad ni las formas rebeldes con las que este par lleva su potencial a las herramientas digitales para resistir al paso del tiempo ydel olvido.

El internet, para una chica promedio de 20 años, puede tomar distintas formas, sin embargo para nuestra artista se vuelve “una especie de masa amorfa” que le permite expresarse, entretenerse, escapar y hasta ser productiva. Es también una barrera que “hacía falta para plasmar sus pensamientos” que conectan, en ocasiones, con la visión de Hiram, quien partiendo de un estímulo académico y libertino descubrió en él la forma de alimentar su materia prima: las conexiones con personas y talentos de todo el mundo que capturar en fotografías.

Películas Geniales en El Plaza Condesa. (Fotografía: Cortesía Misael Hiram)

Con la práctica, el paso de los años y las críticas recibidas por su trabajo, tanto Helvetica como Hiram notaron que a raíz de su creatividad se gestaba un círculo de seguidores que valoraban los esfuerzos puestos en un collage, una ilustración y una sesión para un Demo y un EP, lo que los llevó a  perfeccionarse, consumir más de lo que estaba a su alrededor y apuntar hacia un horizonte aún más lejano.

Quizá, sin el internet, habrían llegado de cualquier forma a su destino, pero no cabe duda que las riquezas que este artefacto les ha traído hoy los posiciona como figuras influyentes dentro de sus propios ámbitos. Las generaciones nacidas a finales de la década de 1990 y el inicio del nuevo milenio no tuvieron forma de ignorar el mundo virtual ni de evadirlo, a menos que fuera por voluntad propia. Este mundo les ofreció cientos de artefactos y esquemas frescos para el aprendizaje muchas veces autodidacta, pues si bien el conocimiento está al alcance de la gran mayoría en la era de la información, la independencia de surcarlo se logra por cuenta propia.

Desde una cultura visual, propia de lo que sus ojos devoraban a una velocidad sin precedentes, hasta una introspección y seguridad en sus habilidades, los pertenecientes a la nueva oleada de artistas, escritores, creativos y jóvenes que se vuelcan por completo en el internet nos demuestran que la caída de los límites es posible, pues con una ciberconexión que poco a poco cubre todo el globo, la manzana dorada que colgaba de un árbol distante hoy amanece en nuestro smartphone.

“Primero recurrí al internet por ocio, pero después encontré una forma didáctica que incluso me permitió manipularlo a mi voluntad. Con ello pude hacerle saber al mundo lo que yo estaba haciendo y obtener de él lo que necesitaba. Desde los 15 años comencé a darle otro sentido que me orientó a cosas que me gustaban más, requerían una mayor seriedad y el internet alimentó mi hambre visual. Me dejo conocer a la comunidad creativa que existe en el mundo virtual y todo lo que conlleva. Las herramientas que te dejan mostrar lo que haces, escribes, capturas, etcétera siempre han estado ahí porque todo se encuentra al alcance de un clic. El secreto está en realmente sacarle provecho a lo que nos va llenando”, nos cuenta un fotógrafo que con tan solo un par de años en la industria de la música y los conciertos ya ha retratado a artistas de la talla de Cage The Elephant, Beck, Pip Blom, Blanco Gitano, Mac DeMarco, Enjambre y Vacación, entre otros tantos.

Helvetica, por otra parte, ha interactuado con su propio pasado y lo ha descubierto a través de oníricas escenas que conectan con las profundidades de su alma, demostrando de la misma forma que Hiram que los frenos creativos y la falta de recursos suponen un mito que muchas veces se esconde a través de memes, ansiedad y miedo.

 

En 2020, según datos estadísticos de Hootsuite, la cantidad de usuarios conectados a la red aumentó en un 7%, representando a 4,540 de millones de personas en todo el globo, y como resultaría obvio, Estados Unidos encabezó la lista de países en América que emplean esta herramienta.

Al otro lado del océano, Europa del norte fue la región que tuvo un acceso a la red de casi el 95% de su población en diferencia de las partes del noroeste y oeste africano, donde apenas, entre las dos, suman un 60% de usuarios conectados. Las empresas en todo el mundo, sobre todo aquellas que representan un volumen de ingresos, patrimonio y número de trabajadores entre mediano y pequeño -o son denominadas como PyMES- recurren al internet como una plataforma de salvación y eficacia, que les permite trabajar desde sus hogares y expandirse dentro del mercado para hacer competencia a cientos de marcas, agencias, compañías y prestadores de servicios que llevan años coexistiendo en él. Para las generaciones del mañana, este terreno es a la par hostil y fértil, pues si bien las dinámicas de autogestión son muchas, estas no dejan de estar entrelazadas ni de ser competitivas. Por si fuera poco resultan efímeras, por lo que el mundo del arte digital, las propuestas audiovisuales y la apuesta a la creatividad como bote de navegación en ocasiones se tambalea de forma atroz.

Como es bien sabido, desde hace algunas décadas el internet fue visto como un oasis en medio de la realidad, pues si bien nos ofrecía un respiro de la vorágine urbana, no representaba una forma ‘real’ de ganarse la vida sino de pasar el tiempo. Con los años, los más visionarios mudaron a él y encontraron asilo para sus negocios, empresas y giros, mientras que abrieron un eje temático de posibilidades para los ilustradores, pintores, comunicadores, fotógrafos y diseñadores que estaban sometidos al prejuicio y la crítica de las “profesiones reales” y las ciencias exactas.

Le Buttcheretes en el Foro Bud Light. (Foto: Cortesía Misael Hiram)

Si bien ya es difícil abrirse camino, aun con un grupo de colaboradores apoyándote, hacerlo de forma individual, basándose en los propios conocimientos y experiencias que se adquieren, es todavía más caótico. Respecto a ello, Misael y Helvetica toman conciencia y no se duermen ni conforman con la efímera recomendación de un like, sino que retoman fuerza para alimentar y seguir nutriendo esa visión, en ocasiones distópica, y en otras tantas nostálgica de la eventualidad. Vencer al algoritmo no es una misión sencilla cuando millones de cibernautas se vuelcan a la social media para sacar de sus mentes la idea de un apocalíptico final, y por si fuera poco, la sobrepoblación efervescente que llega a la red y representa el nacimiento de nuevos talentos ponen en duda lo que llamábamos futuro a corto plazo.

“No creo que el internet esté desplazando a grandísima escala otras cosas. Fuera de él, por lo menos si todo vuelve a la normalidad, la vida podrían seguir existiendo… Sin embargo en una fase tres de una pandemia tenemos que replantearnos muchos escenarios. En el aspecto de la fotografía quizá no tengo el mismo ingreso que generaba antes, lo que me limita no solo en cuestión económica, sino porque no hay forma en que puedas tomarle fotos a un concierto desde mis casa, por ejemplo…

Por supuesto hay quienes lo intentan, pero no puedes hacer una sesión de un show por streaming y esto expone la situación que tiene a muchos de nosotros -los artistas visuales- en un freno total… Y no solo a nosotros, sino a casi todo el mundo. Si las actividades cotidianas se detienen, por mucho que queramos recurrir al internet, este no bastará para sostener el barco. Podemos entretenernos, ponernos creativos, incluso habrá personas que descubran nuevos talentos y comiencen a desarrollar sus capacidades, pero no será suficiente por mucho tiempo. Para reinventar mi contenido, en este sentido de aprovechar el tiempo con lo que tengo a mi alcance, estoy trabajando con un amigo en un proyecto bastante interesante y justamente es ahora cuando tengo el tiempo de retomarlo.

Él interviene fotografías que yo he tomado y recurrimos a cosas que nos inspiraron en el cine y la música para crear nuevos contenidos… Voy reinventándome junto con mis fotos, estoy haciendo autorretratos y cultivo muchas otras cosas porque no puedes quedarte esperando a que las cosas solo pasen”.

 

Un sitio sin fronteras es un refugio para todos

“Yo tenía 15 años cuando me di cuenta de que el internet era un mundo de posibilidades y un sitio en el que yo podía encajar. Que en este espacio podía mostrar lo que yo hago tanto en ilustraciones como en fotografías, además de permitirme crear una comunidad con personas de todo el mundo”, detalla Helvetica para quien la chispa de producir nuevas cosas se encendió en la web, y es que en un espacio que pareciera comenzar a regirse por el posicionamiento o la publicidad, la oportunidad de encontrar un lienzo en blanco pareciera inifinita.

“Yo fui de estas olas que migró a lo digital. Empecé a ver que muchos artistas callejeros pasaron de pegar stickers en espacios públicos a Instagram, donde compartían no solo sus símbolos, sino todo un circulo de vida. El ojo, de Helvetica, ya estaba en todos lados y la gente comenzaba a darse cuenta de ello. Después quisieron ver más cosas sobre él, querían saberlo todo de este personaje, de su vida, de qué hace, si siempre será monocromático o no, si estará en la misma atmósfera todo el tiempo y comenzaron a cuestionarse aspectos de los que incluso yo misma tengo dudas. La gente es así, se identifica con algo y quiere profundizar en ello. Yo, antes del internet, veía mucho arte y ahora sigo viendo mucho arte, pero ya no solo en el terreno físico. Siento que a partir de esta enseñanza todo comienza y vive casi por cuenta propia…

… respecto a la pandemia al principio fue algo bastante emocional. No sabía, y creo que nadie sabe , cómo manejar una crisis de esta magnitud. Si está bien o si está mal sentir miedo, si está bien o está mal hacer muchas cosas o si está bien o está mal no saber cómo sentirse al respecto. Como artista lo más complicado es dejar de pasar todo el tiempo en redes y dejar de ver a toda esta nueva marea de gente que está creando cosas y proponiendo contenidos diferentes. Hay personas haciendo, finalmente, lo que nunca se atrevieron a hacer y es allí donde comienzas a resagarte. Tienes que mantenerte en un nivel y no dejar que te venza la competencia, sino aprovechar que todo el mundo tiene el tiempo de perder el tiempo y eso puede llegar a ser muy demandante…

…las visitas, en cualquiera de mis cuentas, han subido al triple y ahí no puedes confiarte. Tienes que adaptarte y es imposible tener un flujo de arte al día.  Por lo menos yo no puedo. No me imagino subiéndome a retos o compartiendo dibujos por compartir. Necesito mi tiempo y el panorama actual me permite darme cuenta de que quiero que mis dibujos signifiquen algo y no caigan en la monotonía. La gente se identifica con todo, quiere identificarse con todo y todo pega. Tienes que vencer al algoritmo y eso es difícil. Yo no quiero que mi arte sea vacío. Consumo memes, consumo publicaciones simples, pero no quiero que el hecho de crear contenido haga que se pierda lo que fue al principio mi propia esencia. Yo no espero que Helvetica suba memes o shit posteo. Mi fuente de inspiración era mi vida, mis amigos, los conciertos y ahora… desapareció por completo. Tengo que enfocarme en el tema de la cuarentena, en lo que tengo al alcance, pero no me siento lo suficientemente motivada para hacerlo”.

Y es que tal como le sucede a Sandra Luz Carrasco, el internet en ocasiones se vuelve un arma de doble filo y juega a desarrollar un juego de proyecciones. Es frecuente que en él busquemos lo que necesitamos, consumamos lo que nos hace sentir bien, pero esto no significa que nuestra dieta virtual sea “sana” o gratificante para nuestra mente o necesidad creativa. Estamos en constante movimiento, escroleando las cosas de aquí para allá, dando saltos cada vez más largos e impulsivos entre páginas y contenidos, pues al rebasar la delgada línea entre el confort, la costumbre y una falsa escapatoria, creamos nuestro propio abismo.

“Si el internet fallara, volvería a pegar mis estampas por toda la ciudad”

El gremio de artistas, desde que la humanidad tiene memoria, ha estado conformado de un grupo de intelectuales, creativos y entes solidarios que unos a otros se tienden la mano. El mecenazgo, con la evolución de las tecnologías, paso de ser físico y monetario a digital. En nuestros días es frecuente que un artista que diseñó la portada de un disco sea el mismo que toque algún instrumento en otra agrupación o que un amigo en común se encargue de distribuir el material que una banda, integrada por amigos, genere.

En esta lógica, la web y todas estas conexiones suponen una nueva perspectiva que recae en un concepto simple: “lo que es importante para mí, también puede serlo para ti”, por lo que quedan de lado las expectativas gigantescas de crear un contenido puramente original. Cuando se entiende que el entorno influye y que el fin de enriquecerse con la visión del otro puede más que fragmentar las relaciones sociales, humanas y artísticas. Ante la pandemia, el internet es el escenario en el que nos movemos y desarrollamos. La ventana con la que veremos el nuevo mundo y desde la cual nos mantenemos al tanto de los otros.

“Si yo, como artista, me estanco en querer ser lo más, en estar en primer lugar de todo y no aprovecho lo que otros están creando, caeré en un círculo vicioso… Por eso publico contenido de otros artista que me gustan y espero que con ello la gente entienda que les muestro un camino hacia lo que me importa, interesa y gusta.

Por el trabajo, la escuela y la vida social perdida estoy buscando nuevas formas de gestar redes de apoyo incluso para mí misma, porque ni la la Universidad, el trabajo y la vida se detienen… Estamos migrando hacia una nueva forma de comportamiento en la que es fácil confiarse y caer en lo tentador, en la monotonía que tanto quisimos evitar porque a final de cuentas estamos en un espacio susceptible donde  estancarse, desaparecer y darse por vencido es muy tentador”.

Surf Curse en el Foro Indie Rocks!. (Foto: Cortesía de Misael Hiram)

Después de la pandemia

“Yo creo que después de la pandemia estarán afectados dos sectores artísticos: uno, el de los nuevos artistas que se estaban sumando a los medios digitales y a la fotografía de conciertos, y el otro el de los que ya llevan en esto un tiempo considerable. Los primeros seguramente abandonarán las naves porque es complicado mantener el interés en algo que te arrebataron de forma tan repentina. Los segundos tendrán que buscar la forma de mantenerse vigentes.

De que habrá un boom en internet y saldrán muchísimas cosas nuevas a raíz del SARS -tanto artes visuales como sonoras- estoy seguro. Creo que hay gente que hará colectivos, quizá otros en cuanto puedan salir se lanzarán a buscar la cima del mundo… cambiará la forma en que vemos las cosas virtuales y me gustaría también que las interacciones con él lo hicieran. Espero que se reduzca un poco la presencia de personas en redes sociales, pero en un sentido de que estas no remplacen la interacción humana. Está bien tener a todos tus amigos en un sitio, cotorrear por Instagram o etiquetar a tus amigos en memes, pero creo que, después de todo, este tiempo separados el contacto físico es muy importante…

…No creo que internet sea un sustituto. Es una forma de conocer nuevas personas, sí, de estar en contacto con gente que se encuentra a miles de kilómetros, pero habrá que salir de nuevo para conectarnos. Como artista, mi contenido puede llegar a cualquier parte del planeta y eso me hace relacionarme con cualquiera, sin embargo no lo es todo, porque si él desapareciera tendría que mover mi material de otra forma… Como se hacía antes, tal vez.

…El contexto que rodea lo que estás haciendo, el discurso, la manera en que cuentas las cosas y el estilo que debes poner en algo es la diferencia, porque con eso uno sale de lado lo efímero. Por otra parte lo humano es necesario y estar juntos de nuevo fundamental para seguir creciendo” nos detalla Hiram quien, sin un futuro certero sobre su vida profesional ni sus hobbies mantiene la expectativa alerta ante las transformaciones del mundo social, económico y artístico.

Para Helvetica, la vida está sucediendo a la par que la introspección. Ella termina una carrera universitaria, se hace cargo de la administración de su hogar y del cuidado que requiere tener una vida ocupada con todo y ocio incluido. También sabe que habrá un boom en las redes y que la influencia de “la pandemia” en el arte será multitudinaria. Prefiere comenzar a crear a partir de lo que mueve su interior, siempre y cuando, se conserve la calidad en sus diseños. Va y viene como una golondrina encerrada que espera emprender el viaje, sin embargo no pierde el piso ni las microfugaz de ‘la nueva realidad’.

“Creo que vamos a pelear por no perder esa esencia que nos caracteriza y al final vamos a tener que volvernos más resilientes al dolor. Ya no podremos confiarnos en lo que vivimos con amigos o en una experiencia emocional para justificar nuestro arte, sino ir mucho más allá. Lo que está sucediendo es un juego muy duro y requiere a personas con la mente fuerte. Hay que tener fortaleza tanto anímica, como espiritual, como mentalmente para poder salir adelante y yo, más que hacer un pronóstico, espero que encontremos la forma de superar o hallar inspiración en todo lo que está pasando. Ya no podremos depender de una expectativa, un personaje o un corazón roto para seguir creciendo y hacer arte”.