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¿Cómo opera el tráfico ilegal de especies en México?

El tráfico ilegal de animales es un problema al que se enfrenta el mundo entero y México no es la excepción, pero ¿cómo opera esta actividad ilícita en nuestro país?

México es considerado un país megadiverso y forma parte del grupo de naciones que contienen la mayor cantidad y variedad de flora y fauna. Sin embargo, el tráfico ilegal de especies silvestres y otras actividades como la cacería, la agricultura, la ganadería y el desarrollo urbano están teniendo graves impactos en los sistemas biológicos naturales. De todas estas actividades, la que tiene el impacto más directo es el tráfico ilegal de animales, pues las especies con mayor valor comercial en el mercado negro son las que han tenido un mayor impacto en el declive de su población. Según la publicación Tráfico Ilegal de Vida Silvestre de la Semarnat, el tráfico ilegal de especies es:

El tráfico ilegal de vida silvestre se constituye como una infracción o delito en la legislación ambiental de México, e involucra la extracción, acopio, transporte, comercialización y posesión de especies de flora y/o fauna silvestre, mediante la captura caza y colecta, en contravención de las leyes y tratados nacionales e internacionales. Comprende ejemplares vivos, así como productos y subproductos derivados de éstos, considerando productos a las partes no transformadas y subproductos a aquellas que han sufrido algún proceso de transformación”.

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Loro de cabeza amarilla, Foto: José Antonio Tovar, Vía Flickr

El loro de cabeza amarilla es víctima del tráfico ilegal de especies

El mercado negro

El mercado de negro es uno de los negocios más redituables del mundo, pues la compra y venta de productos ilegales hacen circular mucho dinero a costa del sufrimiento animal e, incluso, la amenaza a la supervivencia de varias especies animales. De acuerdo con el Programa de Las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) el mercado negro podría tener ganancias de hasta 100 mil millones de dólares al año. En el caso mexicano, la demanda de especies de nuestro país ha tenido un incremento como es el caso del pez totoaba que, de acuerdo con un reportaje de Noticieros Televisa, tan solo un kilo de buche de esta especie puede tener un valor de 4 mil dólares (en el mercado negro de China su valor puede llegar a los 100 mil dólares, no por nada es conocida como “la cocaína del mar”). La totoaba es una especie en peligro de extinción endémica de nuestro país, es decir, no se puede encontrar en ningún otro lugar, y su pesca está prohibida, aún así, pescadores furtivos ponen redes para atrapar esta especie, dichas redes están poniendo en peligro crítico de extinción a otra especie endémica nacional: la vaquita marina. Como la vaquita marina es del mismo tamaño que las totoabas, es frecuente que queden atrapadas en las redes ilegales que se utilizan para cazar esta otra especie. Actualmente quedan alrededor de 30 vaquitas marinas en el mundo (todas, naturalmente, están en nuestro país).

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Vaquita marina, Foto: Paula Olson, vía Wikipedia

La vaquita marina, víctima del tráfico ilegal de especies

Pero el caso de la totoaba y la vaquita marina no es el único en nuestro país. Algunas especies animales son demandadas como es el caso del borrego cimarrón, los loros, las guacamayas, los reptiles y los felinos. Según informó Joel González Moreno, director general de Inspección y Vigilancia de Vida Silvestre, Recurso Marinos y Ecosistemas Costeros de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) a Forbes (2017), las especies mexicanas que alcanzan un mayor precio son el jaguar, mismo que se puede vender entre 40 mil y 70 mil pesos; el águila real que puede llegar a costar 50 mil pesos; la guacamaya roja que puede valer hasta 40 mil pesos; el puma que puede alcanzar un valor de 30 mil pesos; y el loro cabeza amarilla que puede llegar a los 20 mil pesos. Todos estos costos son estimaciones tanto del mercado legal como del ilegal. Según el funcionario, en México, las poblaciones que más demandan criaturas de este tipo son las ciudades más pobladas como la Ciudad de México, Guadalajara, Monterrey y Tijuana. Mientras que en el centro del territorio nacional es donde están las áreas más importantes de distribución de reptiles y el sureste del país es donde se presenta una mayor extracción de especies. Los loros que son extraídos ilegalmente se distribuyen principalmente en el Pacífico mexicano (desde Sinaloa hasta Chiapas) y los estados del Golfo de México. En lo que respecta al mercado negro mundial, los puntos de compra son tan diversos como España, China e, incluso, Holanda.

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Borrego cimarrón, Foto: David McNew, vía Getty

El borrego cimarrón, víctima del tráfico ilegal de especies

¿Todo el comercio de animales es ilegal?

En México, el comercio de la vida silvestre está permitido pero está regulado bajo la premisa de que sea una actividad necesaria para el desarrollo de algunas comunidades, además debe ser una actividad sustentable y no debe poner en riesgo la existencia de las especies. Por otro lado, el tráfico ilegal de animales sí es combatido, para que no afecte el beneficio de las comunidades ni orillen a las especies a desaparecer ni resulte en la pérdida de la variabilidad genética de la vida silvestre de nuestro país. Apenas el 7 de abril, el Congreso realizó modificaciones al Código Penal Federal para establecer que el tráfico ilegal de la vida silvestre sea tratado como delincuencia organizada. Aún así, la Ley únicamente prohibe expresamente la comercialización de cuatro especies: los loros, los monos mexicanos, los mamíferos marinos y las tortugas marinas. Un reto importante es generar la conciencia en la población del problema que es adquirir animales exóticos en nuestro país pues se podría estar beneficiando actividades cuyo efecto último sea la merma y progresiva desaparición de varias especies animales de nuestro país. Tal es el caso del dragoncito de labios rojos y el búho avetero, dos especies endémicas del estado de Chiapas que están en peligro de extinción por la tala inmoderada de árboles, prejuicios de la población contra estos animales y el tráfico ilegal de estas especies. Según Manuel Aranda, biólogo encargado del Parque Educativo San José, en una entrevista con EFE, hay un tráfico ilegal en Los Altos de Chiapas que está afectando a estas especies animales:

“Cada dragoncito tiene cierto precio y (muchos ejemplares) los están vendiendo en la Ciudad de México”

Incluso, en algunos casos, la venta ilegal se realiza por medio de envíos en sistemas de paquetería.

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Águila real, Foto: HelenHarding, vía Pixabay

El águila real, víctima del tráfico ilegal de especies

¿Cómo la ciudadanía puede ayudar evitar el tráfico ilegal de especies?

Según la Secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales, el problema del tráfico ilegal de especies es complejo e implica un enorme reto. Para poder atenderlo se necesitan esfuerzos conjuntos y permanentes entre el gobierno, las asociaciones civiles y la ciudadanía. La participación ciudadana es importante, la denuncia representa uno de los mecanismos clave para el funcionamiento óptimo de las políticas ambientales enfocadas al combate del tráfico ilegal de animales. La denuncia puede hacerse en cualquier parte de la República llamando al 01-800-770-33-72. También se puede hacer por correo electrónico escribiendo a la dirección denuncias@profepa.gob.mx, incluso, en www.profepa.gob.mx puedes llenar un Formato de Denuncias. También puedes realizar tu denuncia en el Módulo de Atención de Denuncias Ambientales ubicado en las oficinas centrales de la Profepa o en la oficina de la Delegación de la Profepa que está en los estados. Por otro lado, según la Semarnat, el principal factor que detona el tráfico ilegal de vida silvestre es la demando del mercado:

La compra oportunista motivada por el deseo de poseer mascotas exóticas, trofeos de caza y plantas y animales raros, así como la adquisición de subproductos den forma de artesanías y joyas son ejemplos de demanda impulsada por el estatus social asociado.”

Además, la demanda puede estar motivada por “el valor curativo” con el que se asocia a las plantas y animales exóticos a pesar de que, muchas veces, su efectividad carecen de sustento científico. Así que tanto no participar del mercado negro como sí realizar denuncias oportunas son acciones importantes con las que la ciudadanía puede participar para ayudar a enfrentar el tráfico ilegal de animales en México.

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Jaguar, Foto: Pascal Blachier, vía Wikipedia

El jaguar, víctima del tráfico ilegal de especies

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