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Notre Dame: ¿Qué ha sucedido con Nuestra Señora de París tras el incendio?

La Catedral de Notre Dame sufrió un incendio el 15 de abril de 2019. Aquí recordaremos su historia y lo dicho sobre su reconstrucción.

“… Encima de nuestras cabezas, una doble bóveda ojiva artesonada con esculturas de madera pintada de azul celeste y flordelisada de oro; debajo de nuestros pies, un pavimento alternativo de mármol blanco y negro. A pocos pasos de nosotros un enorme pilar, luego otro, y luego otro; siete pilares en total sobre la longitud de la sala… En torno a ella y a lo largo de la alta pared, entre las puertas, entre las ventanas y entre los pilares, la interminable hilera de las estatuas de todos los reyes de Francia…”

Víctor Hugo, Nuestra Señora de París

Un edificio majestuoso y magnifico es sin duda todavía la iglesia de Notre Dame“, escribía Víctor Hugo en 1831 para dar inicio al Libro Tercero de Nuestra Señora de París, obra que inmortalizó a la gran basílica que ahora. Actualmente enfrenta un nuevo proceso de reconstrucción y cuidado tras ser víctima de un incendio que el poeta romántico llamaría una atroz falta cometida por las manos del hombre.

Y es que cuando el 15 de abril de 2019 las terribles llamas se propagaron por el techo de la catedral, recorrieron con voracidad sus rosetones y escalaron a prisa por la aguja de Viollet-le-Duc, no solo el mundo del arte y de los parisinos quedó afectado, sino también el de la cultura, la arquitectura, la historia y el de la profunda relación entre el ser humano y los seres sagrados en quienes se resguarda.

A dos años de aquel episodio tan triste para la era moderna, vale la pena hacer un recorrido de la historia de la epítome del periodo gótico, así como repasar brevemente su importancia, las atribuciones que a través de los siglos se le colocaron a la edificación y, ¿por qué no?, las partes rescatables que dejó el fuego no solo a modo de milagro, sino también para la ciencia que, gracias a este suceso, investiga y conoce más a fondo el origen de Nuestra Señora y el entorno en el que, desde 1163 cuando comenzó su construcción, es acompañada.

Imagen sobre los daños que el incendio dejó en Notre Dame. (AP)

“… Inmensa sinfonía de piedra, por decirlo así, obra colosal de un hombre y de un pueblo”

-Historia de Nuestra Señora de París-

Las iglesias son edificaciones interesantes que, a través de su arquitectura, cuentan la Historia. En el caso de Notre Dame, basílica dedicada a la Virgen María y actual sede de la archidiócesis de París, el inicio de su construcción marcó un hito de transición entre estilos arquitectónicos como el romántico y el gótico. Su grandeza, que reúne el paso de siglos, es un ejemplo de las proezas humanas y un motivo de orgullo para Francia. Entre el valor cultural que se le atribuye, y del cual eran testigos cerca de 8 millones de turistas al año, se enlistan importantes acontecimientos como la coronación de Napoleón Bonaparte, la beatificación de Juana de Arco y la muerte de Antonieta Rivas Mercado en su interior.

La madera que la conformó, cubierta de pizarra, fue colocada en el siglo XIX y la construcción de la basílica fue una orden del obispo Maurice de Suly, que mandó a demoler la iglesia de Saint-Étienne para trasladar sus funciones a una nueva catedral. Tras 182 años de integrar modificaciones, cambiar algunos de sus planos, así como añadir y mejorar detalles en la fachada, tejados, vidriería y hasta capiteles con el gusto e interés dominante, Nuestra Señora fue inaugurada en 1345.

Aspectos arquitectónicos de gran importancia para Notre Dame. (Academia Play)

Sus 37 capillas y dos torres de 69 metros de altura se volvieron entonces un símbolo de la ciudad que se extendía con los años y, por supuesto, se transformaba en todos los sentidos. La tragedia de 2019 que sufrió la catedral hizo que perdiera su aguja de 96 metros de alto, colocada por Viollet-le-Duc; fue una noticia que dio la vuelta al mundo, sin embargo no es la primera vez que Notre Dame está en riesgo, en el pasado sobrevivió a hechos históricos bélicos, como la Revolución Francesa.

En esta, se destruyeron las estatuas del pórtico, se robaron sus tesoros y se desmontó la aguja. Sobrevivió a las dos guerras mundiales en las que por poco es bombardeada. Y en la isla de la Cité, sitio en que se erigió, fue desacralizada para más tarde ser empleada como una bodega y devuelta a la iglesia católica por Napoleón Bonaparte, emperador que dentro de sus puertas se coronó.

Las gárgolas y quimeras, famosas esculturas de piedra insertadas en el ideario colectivo de Notre-Dame gracias a Disney y Víctor Hugo, fueron añadidas al monumento por orden Le-Duc, quien dictaminó que fueran 56 las figuras que cumplieran con la función de ahuyentar a los demonios, espíritus malignos y fuerzas oscuras de la catedral.

Entre otros grandes trabajos artísticos de Nuestra Señora también desacan los 18 vitrales que narran la historia de la patrona de París, Santa Genoveva, y los de los rosetones centrales. “El bosque,  tejado de madera formado de diversos fragmentos de roble dentro de la edificación, y las reliquias de este Patrimonio Cultural se suman a los bienes que la matrona parisiense cobija.

Dado que para la tradición católica, la vida, obra y pasión de Cristo suponen la base de la fe, cuando el 19 de agosto de 1239, Luis IX tomó la Corona de Espinas del Nazareno y la ingresó en la catedral, el éxito de la cruzada corrió por toda Francia sin importar que después, en 1801, la reliquia fuera trasladada a la Abadía de Saint Denís por el peligro que supuso para ella la Revolución Francesa.

Como lo mencionamos, gracias a la intervención de Napoleón I regresó a su recinto junto a las funciones del clérigo, pero además vino acompañada por una astilla de la cruz santa, un clavo de los que atravesaron el cuerpo de mesías y la Túnica de San Luis.

Parisinos se reúnen para una vigilia cerca de la catedral de Notre-Dame dos días después del incendio. (Foto de Dan Kitwood / Getty Images)

La tarde que Notre Dame ardió

Estos tesoros arquitectónicos y los importantes materiales que dieron pie y forma a Notre Dame sobrevivieron al incendio de 2019. Durante ocho horas continuas, Nuestra Señora de París fue invadida por las llamas. Ante la catástrofe, miles de personas en Francia y el mundo se mantuvieron en velo implorando que el monumento erigido entre las aguas del Sena pudiera resistir.

Cuando tras una larga jornada de 10 horas se anunció que el fuego había sido sofocado y que, su probable origen había sido un accidente en los andamios de las obras de remodelación que ese año se estaban ejecutando para restaurar el tejado de la catedral, los especialistas iniciaron el recuento de los daños valiéndose incluso de la tecnología para obtener con la mayor precisión posible los detalles sobre las partes más afectadas y las pérdidas invaluables que sucumbieron en las llamas.

La Historia perdida

En total, cerca de mil metros cuadrados se perdieron, la torre de Le-Duc, El bosque“, el transepto norte, el crucero y la ventana superior quedaron destruidos, mientras que la bóveda y el vitral del rosetón, cuyo estado es delicado, el techo de piedra, las campanas y las torres norte y sur se mantuvieron fuera de peligro.

Los escombros de la aguja cayeron sobre el espacio entre la nave y el área del altar, mismo que no presentó daños graves al igual que las reliquias, capiteles y otros tesoros dentro de Notre Dame. La jornada para controlar el fuego fue larga y los parisinos, al igual que el resto del mundo, llegaron a creer que el templo entero se convertiría en ceniza.

Por fortuna, a las 10:00 de la mañana del martes 16 de abril, el incendió se apagó y entonces pudo saberse que las ventanas del coro y el presbiterio quedaron intactas de igual forma que el púlpito. Que el altar con la escultura de La Piedad no fue tocado por el incendio, así como la Guadalupana, ni el tallado interior de piedra, mientras que los bancos principales, aquellos que con tanto esmero describió Víctor Hugo en su novela, también estaban fuera de riesgo.

El órgano, las estatuas de bronce en torno a la torre que fueron removidas con anterioridad, las figuras de los 12 apóstoles y los cuatro evangelistas tampoco fueron alcanzados, y en total 500 bomberos fueron los que participaron en el trabajo de rescate. Para finales de 2020, las obras de reconstrucción lograron retirar cerca de 40 mil piezas de andamiaje quemado que amenazaba el resto de la estructura del templo.

Panorámica del incendio de Notre Dame desde las calles de París. (Getty Images)

Los secretos del fuego

Aunque la pérdida de segmentos de Notre Dame es significativa, y se estima que su reconstrucción termine en 2024, o incluso 2025, el fuego también permitió que algunos de sus más grandes secretos quedaran expuestos. Como lo narró para la BBC Aline Magnien, directora del Laboratorio de Investigaciones de Monumentos Históricos de París, “los expertos en estructuras, materiales y sustancias químicas, así como el acceso a las bóvedas que no se habían podido explorar, y los detalles del sistema de construcción que se empleó hace más de 800 para edificarla” ahora están al alcance de expertos y de la ciencia.

Además se trabajará con piedras y metales que de otro modo no se hubieran podido obtener, y con ellos se espera encontrar más detalles sobre el origen de la catedral. Con el análisis del Bosque, por ejemplo, se podrá saber de qué partes venían los robles de los que se obtuvieron las 1,300 vigas de madera para el techo de Notre Dame, así como la silvicultura y la actividad económica de la Edad Media.

El archivo climático, denominado así por la arqueóloga biomolecular Martine Regert, hará posible “la revisión del oxígeno y el carbono en los anillos de los troncos, lo que permitirá determinar la temperatura y la cantidad de la lluvia a lo largo del tiempo” y “el avance del cambio climático según el clima medieval y el de la actualidad”.

Sobre el tejado también se destaca que “el bosque poseía una película protectora hecha de plomo que resultaba altamente tóxico“y tras el incendio, se concluyó que este material se derramó a través de canaletas formando estalactitas que ahora cuelgan de las bóvedas.

Imágenes de Notre Dame tras el incendio. (AP)

La reconstrucción de Notre Dame:
“Un regalo para Dios”

Desde que el incendio de Notre Dame se sofocó, la pregunta generalizada fue sobre cómo sería el proceso de su reconstrucción, si el gobierno francés se plantearía salvar la iglesia y qué se haría por recuperar el Patrimonio de la Humanidad.

Aunque el plan era acelerar el proceso de remodelación y contemplar la apertura del templo para 2024, la presencia del COVID-19 retrasó estas metas, así como las declaraciones del presidente Emmanuel Macron terminaron por confirmar que Nuestra Señora de París mantendrá su forma originalsiendo reconstruida tal y como estaba antes de las llamas. Esto generó polémica, ya que con anterioridad el mismo gobierno francés abrió una convocatoria para que despachos de arquitectura y otros artistas propusieran nuevas ideas para el tejado y la aguja de Le-Duc.

También es importante señalar que las diversas donaciones de grupos como Louis Vuitton Moet Hennessy, L’oreal, Francois Henri Pinault y Total hicieron posible que se reunieran hasta 800 millones de euros para la reconstrucción de la catedral. A esta labor, la UNESCO contribuirá con asistencia y asesoramiento técnico.

No obstante a que los trabajos llevan un buen ritmo, los expertos estiman que el templo no estará listo en, por lo menos, una década. Lo que supone una serie de inversiones constantes en material, tiempo y capital. La tala de robles de 200 años para la aguja y el crucero inició en abril de 2021 con un costo de 18 euros por pieza. De estas, las cuales se obtendrán mil troncos que se dejarán secar entre 12 y 18 meses antes de integrarse a la catedral también surgió la crítica por un denominado ecocidio, denunciado así por grupos ambientalistas.

La reconstrucción de Notre Dame como templo, monumento y muestra de la grandiosa unión entre creencias, ciencia y arte es un ambicioso proyecto  en manos del gobierno de Macron.

A dos años de la tragedia y casi mil años de existencia, la importancia y legado de Nuestra Señora no se ha olvidado, por tanto los esfuerzos por reedificarla se mantienen enfocados hacia un fin común en el que el repiqueteo de sus campanas cimbre a París de nueva cuenta y, al igual que en aquella trágica tarde de abril, los ojos del mundo contemplen con admiración todo su esplendor.

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