Campaña de vacunación: Los retos más importantes que enfrenta México

México está por emprender la campaña de vacunación más grande de su historia, y estos son los principales obstáculos que tendrá que superar
enero 14, 2021

En lo que va del nuevo año, cada día mueren 12 mil personas en todo el mundo por COVID-19. Al mismo tiempo que esta catástrofe ocurre, en Estados Unidos están tirando múltiples dosis de la vacuna a la basura. ¿Pero por qué? Porque no hay suficientes personas que cumplan con los requisitos para vacunarse durante la primera etapa de vacunación, la cual solo cubre a personal de salud. En otras palabras, el desperdicio es consecuencia de una mala planeación.

Es un fenómeno insólito. En Nueva York, enfermeras salieron a la calle, prácticamente con jeringa en mano, en busca de personal médico para vacunar. Incluso estaban dispuestas a vacunar a los trabajadores de una farmacia cercana, porque si no se apuraban, las dosis iban a caducar. Eso sí, no podían suministrar la vacuna a nadie más, de lo contrario podían ser acreedores de una fuerte multa, según lo establecido en los estrictos lineamientos del estado de Nueva York (porque cada entidad tiene lineamientos distintos, elevando la complejidad del asunto).

Estados Unidos ha distribuido 22 millones de dosis a hospitales y farmacias de todo el país, pero solo 6.7 millones de personas han recibido la primera dosis. ¿Qué está pasando con el resto? “Todos pensamos que el problema real iba a ser la escasez, que tendríamos largas filas en la puerta, y lo que estamos encontrando es que, por lo que escuchamos a nivel nacional en este momento, todavía hay muchas vacunas,” dijo Neil Calman a CNN, presidente y director ejecutivo del Institute for Family Health, una ONG de Nueva York.

“Cada dosis que está en el brazo de alguien es alguien que ya no se va a enfermar de covid. No sirve de nada tratar de racionarlo así, semana tras semana, porque cualquier dosis que esté en el refrigerador es una vida que no se está salvando potencialmente”.

Joe Biden, próximo presidente de Estados Unidos, se comprometió a acelerar la campaña de vacunación en su país una vez que asuma funciones el 20 de enero, para que, en lugar de vacunar a un millón de personas por semana, se vacunen un millón por día.

A la vez que Estados Unidos lidia con estos problemas, México se prepara para poner en marcha su propio plan de vacunación. Tomemos en cuenta algunas cifras antes de entrar en materia:

  • Hasta el 11 de enero, México lleva 0.06 vacunados por cada 100 habitantes. El objetivo es 70 por cada 100 habitantes para alcanzar la inmunidad de rebaño.
  • México tiene 130 millones de habitantes. Por lo tanto, se requiere de 91 millones de mexicanos vacunados para llegar a ese 70 por ciento deseado.
  • A partir del 12 de enero empieza la vacunación masiva de todo el personal médico en hospitales covid. Mil brigadas acudirán a 1,015 hospitales covid para terminar de vacunar a los trabajadores en la primera línea de combate contra la pandemia.
  • A inicios de febrero inicia la vacunación masiva de adultos mayores. El presidente López Obrador indicó que todas las personas mayores de 60 años tendrán que estar vacunadas a más tardar en abril.
  • La ciudadanía puede consultar el documento rector de la Política Nacional de Vacunación por este enlace.

Por supuesto, estamos hablando de la campaña más grande que ha emprendido la Secretaría de Salud en toda su historia y sería iluso pensar que no hay ningún obstáculo en el camino a la vacunación de 91 millones de personas en un solo año. En seguida abordamos los cuatro principales retos que enfrentan las autoridades para asegurar el éxito del plan nacional de vacunación.

PRIMER RETO: COMUNICACIÓN

Según los resultados de una encuesta publicada por la agencia de investigación Enkoll, es preocupante que solo el 61 por ciento de los encuestados esté dispuesto a ponerse la vacuna contra el COVID-19 (el 27% dice que no desea ser inmunizado y el 12% no sabe). Otras encuestas arrojan resultados un poco más esperanzadores: la que realizó Ipsos y el Foro Económico Mundial pone al 77 por ciento de los mexicanos con una opinión favorable de la vacuna, mientras que otra encuesta del Centro de Opinión Pública de la UVM revela que el 79 por ciento de la población mexicana está dispuesta a aplicarse la vacuna.

El reto más grande que enfrenta la estrategia de vacunación es la ejecución de una campaña de comunicación efectiva. No va a servir de nada que el gobierno mexicano cumpla con los requisitos de distribución y logística si nadie se presenta para recibir la dosis. Si bien es cierto que el gobierno no puede obligar a ninguna persona a vacunarse, es muy importante transmitir el mensaje de que las vacunas son efectivas y seguras. Para cumplir este objetivo, es menester que los medios de comunicación rechacen sus tendencias sensacionalistas y se comprometan a publicar información veraz, y que las plataformas de redes sociales incrementen sus esfuerzos de combatir las noticias falsas.

Es normal que la opinión pública exhiba temor y escepticismo ante un fenómeno nuevo, sobre todo cuando se trata de una sustancia que se ve a inyectar en el brazo. En las últimas semanas, la introducción de la vacuna ha generado una explosión de teorías de conspiración que abarcan desde lo absurdo (¿las vacunas son implantes de microchips de Bill Gates?) a cuestiones válidas (¿qué tan graves son los efectos secundarios de la vacuna?). Por este motivo, es importante difundir la opinión de expertos en la materia para aclarar las dudas y los temores que alberga la ciudadanía. Ningún país podrá superar la crisis sanitaria si no hay una confianza general en los efectos positivos de la vacuna.

Otro asunto que debe comunicarse con total claridad y transparencia es todo lo relacionado a la campaña de vacunación. Lo más crucial es que la gente esté informada acerca de cuándo le toca vacunarse y dónde debe aplicarse la vacuna. Para este fin, las autoridades locales deben sumarse a la estrategia federal de comunicación, para así llegar a todos los sectores de la población, desde las zonas urbanas a las más remota del país. La ciudadanía debe estar al tanto de las tareas que le tocan. Por ejemplo, hay vacunas, como la de Pfizer, que requieren dosis doble, por lo que el paciente debe cumplir con su cita para la aplicación del refuerzo. Hay vacunas, como la de CanSino, que solo requieren de una dosis. El paciente que reciba la dosis de CanSino también debe saber por qué no necesita un refuerzo para no generar confusión entre la población.

SEGUNDO RETO: PRODUCCIÓN

Según cifras oficiales (hasta el 11 de enero) en México han muerto más de 134 mil personas de COVID-19 y ya son cada vez más los días de enero que se registran a diario más de mil defunciones. Aunado a esto, la mutación británica de SARS-CoV-2, la cual ha demostrado ser una cepa mucho más contagiosa, ya fue detectada en el país. Esto es una carrera contra la muerte y hay que apurarse.

Desde el 23 de diciembre, cuando llegó al país el primer lote con 3 mil dosis de la vacuna de Pfizer y BioNTech, el gobierno mexicano justificó los envíos raquíticos de las últimas semanas porque era necesario calibrar varios factores, como la temperatura del almacenamiento y la logística. No fue sino hasta el 12 de enero, con la entrega de 439 mil vacunas de Pfizer en el Aeropuerto Internacional de la CDMX, que realmente arrancó la vacunación masiva del primer grupo prioritario y el despliegue de las brigadas “correcaminos” a todos los hospitales covid del país.

El gobierno mexicano tiene el objetivo de vacunar a 91 millones de personas hasta diciembre de 2021. Para cumplir con esta ambiciosa meta, tendría que vacunar a cerca de 300 mil personas todos los días. Según el plan nacional de vacunación, las autoridades federales indicaron que “se recibirán por negociación directa suficientes dosis para inmunizar 17.2 millones de personas con la vacuna de Pfizer/BioNTech, 35 millones con la vacuna CanSinoBio y 30.8 millones con la de AstraZeneca”. Esto parece cubrir los 91 millones necesarios para alcanzar la inmunidad de rebaño, pero hay que agregar también la aprobación pendiente de vacunas provenientes de otros laboratorios. Hace poco, Hugo López Gatell anunció la intención del gobierno de comprar 24 millones de dosis de la vacuna Sputnik V, una vez que reciba luz verde de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris).

Ahora bien, aún falta tiempo para pasar de “cientos de miles” de vacunados a “millones” de vacunados. El mundo está en una carrera por inmunizar a la población, y cada país compite para asegurar el mayor número de dosis. Aunque los países que desarrollaron sus propias vacunas cuentan con una ventaja importante (China, Rusia, Reino Unido, Estados Unidos), México tomó la iniciativa al firmar un convenio con AstraZeneca para envasar la vacuna. El doctor López-Gatell informó esta semana que el primer lote de producción de AstraZeneca llegará al país este martes proveniente de Argentina, es decir, el líquido que tendrá que ser envasado por Laboratorios Liomont para luego ser distribuido a nivel nacional e internacional. Aunque este producto es un poco menos efectivo que la competencia (70%-90% después de dos dosis) es mucho más barato de fabricar y no exige las temperaturas extremas de almacenamiento correspondientes a las vacunas con ARN mensajero.

Hugo López Gatell con un vial de Pfizer (FOTO: PRESIDENCIA/CUARTOSCURO.COM

TERCER RETO: ORGANIZACIÓN Y LOGÍSTICA

La organización no es un tema que genera tanto entusiasmo como las ceremonias de recepción de lotes, pero se trata de una operación gigantesca de la cual pueden suscitarse varios problemas. Es una obviedad señalar que, cuando el plan de vacunación pase de 750 mil trabajadores de la salud a 15 millones de adultos mayores, las autoridades sanitarias tendrán que lidiar con un monstruo mucho más complejo que el que tienen en frente por el momento. Apoyados por las fuerzas armadas, el gobierno de López Obrador se comprometió a lanzar diversos operativos para asegurar que las vacunas lleguen a los personas que cumplan con los requisitos de cada fase del plan.

¿Cómo será la ejecución? Por ahora solo nos podemos dar una idea por el plan puesto en marcha para distribuir las primeras 430 mil vacunas de Pfizer, las cuales deben ser almacenadas en temperaturas de 70 grados bajo cero. Es importante que se realice una evaluación minuciosa de esta operación para poder corregir y llevarla a cabo a una escala más grande en febrero. Administrado por la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), el Plan Federal de Distribución contempla 179 rutas terrestres y ocho rutas aéreas, con destino a 879 hospitales donde tratan a pacientes con coronavirus. Según el general Luis Cresencio Sandoval, titular de la Sedena, tomará tres días la ejecución de este plan.

Las rutas serán cubiertas por mil brigadas “correcaminos”. Cada brigada está integrada por 12 personas, es decir, dos promotores de programas sociales, cuatro elementos del Ejército (Marina o Guardia Nacional), un enfermero, un médico, dos voluntarios y dos personajes que reciben el nombre de “servidores de la nación”. El despliegue de estas brigadas será monitoreado desde un centro de control ubicado en Palacio Nacional.

Se espera que todo trabajador de la salud esté vacunado para finales de enero. ¿Pero luego qué procede? El presidente López Obrador señaló que el siguiente grupo prioritario son los adultos mayores, dándole mayor preferencia a las personas de la tercera edad que viven en zonas remotas, pero hay motivos para cuestionar esta decisión. “Todas las instituciones públicas que han analizado los datos de la COVID-19 en México han corroborado que los principales brotes han sucedido en zonas urbanas y que su letalidad ha sido mayor en zonas de alto hacinamiento,” indicó la analista Viridiana Ríos.

“El gobierno le está dando prioridad a resolver un riesgo hipotético en vez de uno real. Es decir, están privilegiando resolver un problema que no está pasando (contagios en zonas remotas) y por ello están evitando resolver uno que sí esta pasando (contagios en zonas urbanas, pobres y hacinadas).”

Otro problema en la mira. El doctor Alejando Macías señaló que la tasa de alergia grave con la vacuna Pfizer ha sido aproximadamente de 1.1 por cada 100 mil vacunados. “Es baja, pero aun así es diez veces mayor que la de la influenza”. Por ende, hay que darle seguimiento a las personas vacunadas por si manifiestan reacciones adversas, sean graves o no. Con este escenario en mente, las clínicas y hospitales del país tendrán que anticipar la llegada de múltiples pacientes recién vacunados con síntomas de covid. No es motivo de alarma, después de todo, no hay vacuna que no genere efectos secundarios en algunos pacientes, pero cuando se trata de una estrategia que abarca a millones de personas, es mejor estar preparados ya que estas personas todavía pueden contraer el virus.

¿Y qué hay de la iniciativa privada? ¿Cuál será su papel en la distribución de la vacuna? Aunque el sector público parece determinado en encabezar los esfuerzos de vacunación del plan nacional, no se prevée la intervención de la iniciativa privada hasta que los grupos prioritarios hayan sido cubiertos. Una vez que los adultos mayores sean vacunados, es muy probable que se contemple la comercialización de la vacuna a mediados de año, pero para que esto ocurra, es obligatorio que una marca obtenga primero el registro sanitario de parte de la Cofrepis, y por ahora solo existe la autorización de uso de emergencia.

Adultos mayores, grupo prioritario (Marco Ugarte/AP Photo)

CUARTO RETO: SEGURIDAD

En un país como México, la seguridad es una problemática que adquiere dimensiones superiores a muchas otras naciones. La corrupción no tardó mucho tiempo en asomar su rostro cuando se dio a conocer en diciembre que directivos y sus familiares se estaban vacunando antes que los médicos que trabajan en las trincheras contra el covid. También han destacado los fraudes que se cometen por internet con la supuesta venta o subasta de vacunas por vías privadas. Por supuesto, no hay ninguna vancuna contra el covid que esté a la venta fuera de las que suministra la autoridad sanitaria.

El crimen organizdo figura en el radar de obstáculos de una campaña nacional. El empleo de las fuerzas armadas para proteger a las brigadas es una precaución necesaria frente a la muy posible amenaza de grupos delictivos. En la medida en que lleguen más vacunas a México, más fácil será para los delincuentes interceptar brigadas o tomar por asalto unidades médicas para robarse los viales.

Otro motivo de preocupación es el uso condicional de las vacunas con fines electorales. Aquellos funcionarios y gobernantes que busquen hacer uso indebido de la campaña de vacunación para extraer beneficios políticos tendrán que ser sancionados por la Función Pública y las instituciones electorales. Ningún ciudadano puede estar sujeto a ninguna obligación a cambio de recibir la vacuna.

Imagen destacada: Enfermera reciba la primera dosis de la vacuna en una base militar de Querétaro (AP Photo/Ginnette Riquelme)

Autor:
Javier Carbajal Escritor residente