Recibe nuestras notificaciones con las noticias más importantes al momento.

Origen y características del calendario gregoriano

Esta es la historia detrás del calendario más usado en México y el mundo.
diciembre 19, 2019

En México, como en la mayoría del mundo, estamos regidos por el calendario gregoriano para registrar el paso del tiempo.

Tan acostumbrados estamos a esta organización cronológica que pocas veces nos cuestionamos desde cuándo y por qué surgió, así como los elementos que la caracterizan.

A continuación, un recuento de esta historia.

Los primeros calendarios

Desde tiempos inmemorables, los humanos han buscado diversas formas de organizar el tiempo. El registro más antiguo de un calendario data del año 8000 a.C., y estaba basado en las fases del Sol y la Luna. Fue encontrado por un equipo de arqueólogos británicos en un monumento mesolítico de Aberdeenshire, en Escocia.

Para el tercer milenio antes de Cristo, surgió el calendario egipcio, considerado el primer calendario solar donde se estableció que la duración del año era de 365.25 días.

Otros calendarios estuvieron basados en los ciclos y fases lunares, sistema que permaneció cuando se instauró el calendario musulmán y que coincidía con algunas celebraciones cristianas.

Los intereses detrás del calendario romano

La época romana se regían bajo un caótico calendario, en el que las estaciones del año estaban desincronizadas y que era usado por políticos y comerciantes con mucho poder para manipular, añadiendo días e incluso meses a su conveniencia.

Fue entonces cuando el emperador Julio César decidió tomar el control y, retomando lo principios del calendario egipcio, creó un nuevo calendario que se aproximaba mucho más al año trópico (tiempo en el que la Tierra da una vuelta alrededor del Sol).

Busto del emperador Julio César del Museo Arqueológico Nacional de Nápoles (Wikipedia).

El “calendario juliano”, instaurado en el año 46 a.C., tenía 365 días con seis horas, pero se agregaba un día más cada cuatro años (solía añadirse antes del 25 de febrero).

Este calendario fue el más preciso hasta ese momento, sin embargo, el año tropical no dura exactamente 365 días con seis horas, sino un aproximado de 365 días, cinco horas, 48 minutos y 46 segundos. Por ello, el calendario de Julio César tenía un desfase de 11 minutos con 14 segundos. Esta diferencia, que en apariencia parecía mínima, sumaba un día completo cada 128 años.

El calendario del Papa

Durante las sesiones del Concilio de Trento, realizadas entre 1545 y 1563, se planteó la necesidad de terminar con el desfase que había entre el calendario juliano y la Pascua, una de las celebraciones católicas más importantes.

De acuerdo al Concilio de Nicea del año 325, se estableció que la Pascua debía conmemorarse el domingo siguiente al primer plenurio que ocurre tras el equinoccio de primavera del hemisferio norte, que ese año ocurrió el 21 de marzo.

No obstante, al paso del tiempo, la fecha destinada para este evento se fue adelantando y para 1582 tuvo lugar el 11 de marzo (la diferencia ya era de 10 días).

Si este error hubiera seguido, la Pascua se acabaría celebrando en otra estación, lo que iría contra lo escrito en la Biblia, donde se afirma que Jesús había muerto en el mes judío de Nisán (primavera).

Concilio de Nicea (Wikipedia/Dominio público).

Científicos de la Universidad de Salamanca ya habían advertido este problema y mandaron dos estudios al Vaticano, el primero, en 1515, fue rechazado, pero el segundo, en 1578, fue considerado por el Papa Gregorio XIII, quien promovió un ajuste al calendario donde se le diera prioridad a las efemérides litúrgicas y se buscara una mayor aproximación con el año trópico.

Para ello se constituyó una “Comisión del Calendario”, en la que tuvieron una destacada participación los astrónomos y miembros de la orden jesuita, Luis Lilio y Cristóbal Clavio. El pontífice decidió fijar nuevamente el equinoccio para el 21 de marzo, con el objetivo de que la Pascua siempre fuera en Primavera.

Papa Gregorio XIII (Dominio público).

Finalmente, el 24 de febrero de 1582 el papa Gregorio XIII hizo público un documento donde se hacía oficial que el llamado “Calendario Gregoriano” sería adoptado por el mundo católico.

Debido a que el calendario Juliano tenía 10 años de diferencia con el Gregoriano, el papa estableció que del 4 de octubre de 1582 (del calendario juliano) se pasaría directamente al 15 de octubre de 1582 (del calendario gregoriano), es decir, habría diez días que desaparecerían.

Los primeros países que adoptaron el calendario gregoriano fueron Italia, España y Portugal en 1582; Gran Bretaña y sus colonias lo hicieron hasta 1752. Fue cuestión de tiempo para que fuera tomado como base del año civil a nivel mundial.

Características del calendario gregoriano

El calendario gregoriano no es cien por ciento exacto, para atenuar esta diferencia nuevamente se implementaron los años bisiestos, aunque con nuevos lineamientos para que fueran más precisos.

  • La duración de un año es de 365 días, pero los años bisiestos (aquellos donde las últimas dos cifras sean divisibles entre cuatro) se componen de 366 días, al agregar el 29 de febrero.
  • Del punto anterior, se exceptúan de la regla los múltiplos de 100 (1700, 1800, 1900, etc), salvo aquellos que son divisibles entre 400 (1600, 2000, 2400).

Imagen de archivo (Joe Raedle/Getty Images)

Con estos ajustes, la duración exacta de un año en el calendario gregoriano es de 365.2425 días, teniendo un desfase anual de 0.000300926 días. Esto significa una diferencia anual aproximada de 26 segundos, por lo que cada 3,300 años este calendario necesita ser ajustado con un día.

Problemas ocasionados por el calendario gregoriano

El calendario gregoriano, a pesar de ser bastante exacto, no resulta del todo práctico en algunos aspectos, entre ellos está la duración dispar de los meses, con 28, 29, 30 y 31 días, haciendo que las jornadas laborables varíen de 24 a 27.

Otro punto es que, al fijar la celebración de la Pascua para el domingo siguiente a la primera Luna llena tras el equinoccio de primavera (fijado el 21 de marzo en el hemisferio norte) se alteran las actividades laborales, educativas y de turismo.

Además, se debe vigilar que la velocidad de rotación de la Tierra y el movimiento de traslación no sufra una desaceleración significativa, lo que generaría una nueva diferencia que para ser corregida requeriría nuevos ajustes.

Ilustración principal: Pe Aguilar

(Noticieros Televisa, archivo)

Autor:
Gabriel Revelo Me gano la vida contando historias, aunque mi verdadera función en la vida es hacer el ridículo. Dicen que era más chévere cuando era gordo. Runner que siempre se lesiona.