Lo que no sabías de la vida de Benito Juárez

¿Benito Juárez, presidente de México, era masón?, ¿qué dicen los historiadores al respecto?
marzo 13, 2020

Conocido como “el Benemérito de las Américas”, Benito Juárez es uno de los presidentes más queridos en la historia de México. No solo por ser de origen indígena, sino también por su papel en la Guerra de Reforma y por dar los primeros pasos para separar a la Iglesia del Estado mexicano. Es precisamente esa importancia la que hace que Juárez sea una figura a la que historiadores y gente cercana a la política vuelven una y otra vez para profundizar, develar o discutir aspectos de su vida. Uno de los más controvertidos es su participación en la masonería mexicana. ¿Qué dicen al respecto los expertos?

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La respuesta corta: hay suficiente evidencia histórica que apunta a que Benito Pablo Juárez García, presidente de México en varias ocasiones entre el 21 de enero de 1858 y el 18 de julio de 1872, perteneció de una forma u otra a la masonería en México. La disputa entre investigadores del tema es sobre qué tanto estuvo involucrado con esta institución.

Actualmente cualquiera puede comprobar la evidencia más contundente y notoria: el hecho de que masones realizan una ceremonia en el Hemiciclo a Juárez en la Alameda Central de la Ciudad de México los días 15 de enero. Esto se debe a que, en esa fecha pero en 1847, Benito Juárez, entonces diputado del Congreso general por Oaxaca, se inició en la masonería del Rito Nacional Mexicano en el taller Independencia No. 2, cuyo gran maestro era el diputado José María del Río.

Juárez adoptó el nombre simbólico de Guillermo Tell, por ser una figura representativa de la lucha por la libertad. La iniciación se llevó a cabo en Palacio Nacional dentro de un salón del Senado de la República habilitado como templo masónico. A la ceremonia asistieron el vicepresidente Gómez Farías y Miguel Lerdo de Tejada, entre otros políticos, militares e intelectuales de gran relevancia en el siglo XIX.

La Gran Logia Nacional Mexicana Independencia No. 2 conmemoró la iniciación masónica de Bénito Juárez en el Hemiciclo que lleva su nombre en la Alameda Central. (FOTO: MOISÉS PABLO/CUARTOSCURO.COM)

La carrera de Juárez fue meteórica dentro de la masonería, pues apenas un mes después de su iniciación fue nombrado vicepresidente de la Gran Logia de la ciudad de México, denominada La Luz, según información de la revista Relatos e Historias de México.

Los masones le dan el último adiós a Juárez

Una de las evidencias históricas más destacadas de la filiación masónica de Benito Juárez se produjo cuando los masones del Rito Nacional Mexicano celebraron para su “hermano” unas honras fúnebres en el teatro Iturbide el 21 de agosto de ese año de 1872, de acuerdo con un artículo del Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM.

A la ceremonia asistieron miembros de la logia escocesa y un representante del Gran Oriente de España. Se observaban por doquier múltiples símbolos propios de la masonería, según la crónica retomada por María del Carmen Vázquez Mantecón para el instituto de la UNAM.

“En un escenario enlutado aparecía un busto de Juárez y a su lado un esqueleto humano de cuyos dedos pendía un nivel que apuntaba a la cabeza del héroe. Un enorme catafalco fue colocado al centro rodeado con lámparas y flores. El adorno de los palcos era con cortinajes negros salpicados de estrellas masónicas, mazos, niveles, compases, escuadras y plomadas”, se lee en el texto de Vázquez Mantecón.

De toda la iconografía destacaban una frase y un símbolo, elementos inequívocos de la masonería.

“En el foro se reprodujo el espacio de una logia donde se podía leer ‘A∴T∴D∴L∴V∴Y∴P∴D∴G∴H∴’ (al triunfo de la verdad y progreso del género humano) y había también una gran estrella masónica con la letra “G” y el ojo de Dios dentro de un triángulo, más dos columnas y varias bandejas”.

Asimismo, estuvieron presentes artículos que en vida pertenecieron a Juárez.

“Abajo del foro pusieron un sillón vacío y sobre sus brazos las insignias masónicas que pertenecieron a Juárez. Todos los hermanos se presentaron con sus delantales, collares y joyas alusivas”.

Se cuenta en la crónica de El Monitor Republicano, retomada por la UNAM, que sus hermanos masones “desfilaron en torno del catafalco arrojándole rosas, un guante, siemprevivas y perfumes, al son de un tambor, y después al ritmo solemne de algunas marchas fúnebres”, mientras que los maestros de ceremonias guardaban las insignias de Juárez en el catafalco.

De entre los oradores que participaron en la ceremonia para Juárez se destaca la participación del escritor Andrés Clemente Vázquez, quien pronunció los dogmas de orden y concordancia de la masonería, y señaló la necesidad de la observancia de las leyes plasmadas en la Constitución de 1857. A Juárez lo llamó “Hércules”, “Avax por combatir por la luz”, “Galileo por su perseverancia”, “Jerónimo de Praga por su fe” y “Sócrates por virtuoso”.

El discurso del también abogado concluyó con el currículum masónico del presidente Juárez, señaló Vázquez Mantecón en “Juárez, ¿masón practicante?”.

“En febrero de 1847 fue elegido vicepresidente de la gran logia La Luz; en 1854 alcanzó el séptimo grado del Rito Nacional Mexicano, que es el de Perfecto Artífice, y en 1862 el noveno y máximo grado de ese mismo rito, esto es, Gran Inspector General de la Orden. Además, en 1871 recibió el diploma de Gran Inspector General del Rito Escocés antiguo y aceptado al Oriente de España (grado 33), y agrego a la lista, sin muchos detalles, que fue declarado miembro del grado superior de la masonería francesa e individuo honorario de todos los grandes cuerpos y logias del mismo Rito Escocés reformado en México”, dice en el texto del Instituto de Investigaciones Históricas.

Lo anterior contrasta con lo dicho por otros masones respecto a la falta de apego por parte de Juárez a los ejercicios de la institución. Incluso Vázquez Mantecón escribe que “algunos masones han dudado de esos datos creados al parecer inmediatamente después de la muerte del Benemérito”. Esto podría ir de la mano del hecho de que Juárez tuvo opositores dentro de la misma masonería por sus decisiones políticas, según la historiadora María Eugenia Vázquez Semadeni.

Sin embargo, con su muerte toda la masonería cerro filas entorno a su figura, como señala Vázquez Mantecón. Con el fin de la vida de Juárez dio inicio su mito.

Ilustración principal: Pe Aguilar

Autor:
Marco Ortiz Editor de Especiales NT