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Barcelona 92: El Dream Team o cuando Michael Jordan y compañía nos hicieron soñar

Los Juegos Olímpicos de Barcelona de 1992 fueron definidos cuando el Dream Team y Michael Jordan nos hicieron soñar a todos con su magia

Los Juegos Olímpicos de Barcelona 92 siempre estarán guardados en mi memoria. No sólo por su original ceremonia de inauguración, o por la plata de Carlos Mercenario. Tampoco por la canción de Amigos Para Siempre o que la URSS ya no participó. Una de las razones por las que estos Juegos quedaran siempre en mis recuerdos se debe a que el Dream Team, encabezado por Michael Jordan, nos demostró que el basquetbol nos podía hacer soñar —y creer— que lo imposible era posible.

El fracaso que abrió la puerta a la NBA

Estados Unidos había sido el gran dominador del basquetbol en los Juegos Olímpicos. Salvó la plata de Múnich 1972, el oro era la común. Tal era su poderío, que no iban con profesionales, sino que enviaban a jugadores colegiales.

Sin embargo, el basquetbol europeo tuvo un crecimiento exponencial desde finales de los 70 y que se hizo palpable que su nivel podía competir con el de los representativos de Estados Unidos en competencias internacionales.

En Seúl 88, la URSS le propinó una dolorosa derrota en la semifinales de los Juegos  Olímpicos. Sin embargo, cuando también cayeron en semifinales contra Yugoslavia en la Copa del Mundo de 1990, las alarmas se encendieron. Dos batacazos, dos fracasos consecutivos e intolerables para Estados Unidos hicieron que decidieran tomar cartas en el asunto.

Un ensamble de ensueño

(Imagen: USA Basketball LOA)

La FIBA (Federación Internacional de Basquetbol) notó que las distancias se habían acortado, por lo que permitió de manera oficial que jugadores profesionales pudieran participar en los Juegos Olímpicos. Esto abría la puerta para que los jugadores de la NBA pudieran representar a su país en la máxima justa deportiva.

En aquellos años, había un jugador que se destacaba por sobre todos: Michael Jordan. El #23 de los Toros de Chicago había liderado a su equipo al bicampeonato, siendo el jugador más valioso en ambas ocasiones y demostrando que era, sin dudas, el mejor jugador del planeta (y construía su caso para ser considerado el mejor de todos los tiempos). Así que era evidente imaginar que que “Air Jordan” participaría en la selección de su país.

Sin embargo la NBA no estaba muy entusiasmada con que sus jugadores pudieran competir en los Juegos Olímpicos porque no tenían idea de cuál sería su impacto. Tal vez por eso, Jordan espero a ver que otros nombres integrarían la escuadra para aceptar o declinar la invitación. Y cuando vio la talla de jugadores que integrarían el equipo, se despejaron sus dudas.

(Imagen: Getty)

Scottie Pippen de los Toros de Chicago, John Stockton y Karl Malone del Jazz de Utah, Magic Johnson de los Lakers de Los Angeles, Larry Bird de los Celtics de Boston, Patrick Ewing de los Knicks de New York, Chris Mullen de los Guerreros de Golden State, David Robinson de los Spurs de San Antonio y Charles Barkley de los Soles de Phoenix conformaron un equipo de ensueño. Para completar la plantilla, el colegial Christian Laetner se unió a la constelación de estrellas.

El 18 de febrero de 1991, la portada de Sports Illustrated presentaba a cinco miembros del equipo: Michael Jordan, Magic Johnson, Karl Malone, Charles Barkley y Patrick Ewing con las palabras “Dream Team”. Así nació el mote que definiría a esta selección. Y, a la postre, sería una de las portadas más icónicas de la historia de la revista y generó una gran expectación para los Juegos Olímpicos de 1992 en Barcelona.

(Imagen: Twitter @PSAcard)

Barcelona 1992: Mejor que un sueño

En un mundo que no estaba aún tan globalizado y en el que el internet apenas estaba en pañales, el fenómeno del Dream Team adquiere otra dimensión. Llevaron al basquetbol y a la NBA a otro nivel de popularidad. Hicieron que personas desinteresadas en el deporte hicieran todo lo posible para no perderse un partido de este equipo.

Y es que lo que vimos en las canchas del Pavelló Olímpic de Badalona es algo que perdurará en la memoria de los que tuvimos el privilegio y el placer de ver al Dream Team jugar. El nivel de básquet que desplegaron no se ha vuelto a ver en otra selección de Estados Unidos ni de ningún otro país.

El Dream Team tenía al mejor jugador de todos los tiempos: Michael Jordan. Tenían el mejor base armador de todos los tiempos: Magic Johnson. Tenían dos de los 5 mejores ala-pivotes de todos los tiempos: Karl Malone y Charles Barkley, y tenían dos de los mejores pívots: Patrick Ewing y David Robinson.

Este equipo de ensueño dominó a fondo todos los partidos que jugaron, ganando los cinco juegos de su grupo por un promedio de 46 puntos. Anotaron más de 110 puntos en cada juego, aparte del juego por la medalla de oro en el que tuvieron 103. Fueron capaces de vencer a un buen equipo croata liderado por Tony Kukoc y Drazen Petrovic en el juego por la medalla de oro por 32 puntos, que fue lo más cerca que estuvo cualquier rival. Salieron a la cancha y dominaron todos los partidos y terminaron en Barcelona con un perfecto 8-0. El Dream Team nunca miró hacia atrás.

Y aunque no todo fue miel sobre hojuelas como recuerda TUDN, se puede decir que el secreto de la belleza de su juego estaba en la forma en que integraron todo su estrellato y personalidades para crear una exhibición impecable de trabajo en equipo. A pesar de que tenían a Jordan y Bird, dos de los anotadores más prolíficos en la historia de la NBA, fue Charles Barkley quien lideró al equipo puntos por partido. El entrenador Chuck Daily nunca tuvo que pedir un tiempo fuera. El equipo se unió a pesar de que estaban acostumbrados a competir entre sí. Nunca hubo conflicto, solo grandeza.

Era ver los pases de fantasía de Magic, el poder de Malone, la elegancia de Bird, la ferocidad de Barkley, la técnica de Robinson, la plasticidad de Jordan. Era algo nunca imaginado y que superaba cualquier sueño. Ahora, en la NBA las súper estrellas se unen para ganar anillos. El Dream Team se unió para demostrarle al mundo de lo que eran capaces. Por eso ese equipo es tan especial, porque nunca se vio algo igual.

No por nada los jugadores de los equipos rivales eran vistos tomando fotos al Dream Team en pleno partido. Sabían que estaban presenciando algo irrepetible y que ellos eran testigos privilegiados del mejor espectáculo basquetbolístico que se haya visto en una duela.

Si bien los Juegos Olímpicos de Barcelona tuvieron varias estrellas, muchos recuerdan esos juegos por la magia del Dream Team. Ese equipo se volvió sinónimo de un verano inolvidable en el que el Olimpo del basquetbol se unió para trascender su deporte y dejar una legado imborrable en la máxima justa deportiva.

Y yo siempre les estaré agradecida.

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