Foto:Marcha por Ayotzinapa en la Ciudad de México. Septiembre 2019

Caso Ayotzinapa: Los 43 estudiantes desaparecidos

A través de los años se ha dicho que el ímpetu de la juventud es capaz de cambiar la historia, que son los jóvenes y los estudiantes quienes pueden corregir a una sociedad al ser los guías que la conduzcan hacia un mejor destino, y que en ellos, en sus manos, se alojan las esperanzas que en algún momento pudieron parecer utópicas, junto a una enseñanza que se encarga de transmitirnos día a día: la de no olvidar.

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El 26 de septiembre de 2014, el municipio de Iguala, en Guerrero, sería el escenario de una de las peores tragedias que se ha registrado en la última década de nuestro país: 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa “Raúl Isidro Burgos”, serían atacados por un grupo que presuntamente estaba formado por civiles y cuerpos de seguridad del Estado. Los jóvenes viajaban desde Ayotzinapa a Iguala y de allí a la Ciudad de México, para reunirse con el colectivo que marcharía con motivo de la conmemoración del 2 de octubre al Zócalo de la capital.

A este saldo, se sumaría la muerte de seis personas y más de 40 heridos. Al final 30 sobrevivieron las agresiones que serían tan solo el comienzo de una larga historia que hasta la actualidad se sigue escribiendo.

El origen y la noche de Iguala

La escuela Normal Rural de Ayotzinapa “Raúl Isidro Burgos” está ubicada en el estado de Guerrero, y en ella, año con año se inscriben jóvenes que desean convertirse en normalistas, para más tarde, dar clases a los alumnos de su comunidad y así, mejorarla. Entre ellos se encontraban los 43 estudiantes, que hasta el día de hoy siguen desaparecidos, y quienes participarían en la toma de una serie de camiones para viajar a la ciudad. Posteriormente éstos serían devueltos tras las movilizaciones.

Ayotzinapa: una historia incompleta

Sin embargo, aquella tarde ocurriría algo diferente que nadie esperaba: el colectivo subiría a dos camiones Estrella de Oro (el 151 y el 1568), dos Costaline (el 2012 y el 2510) y un Estrella Roja Ecotur (3278) con dirección a Periférico Norte y Sur, por las calles de Galeana y Altamirano sin saber que no regresarían.

Un percance había sucedido antes, en el que hubo un altercado entre los estudiantes y uno de los conductores de los vehículos. Los jóvenes habían quedado encerrados en el autobús para impedir que se llevaran el camión de pasajeros, pero gracias al apoyo de sus compañeros, pudieron seguir la marcha. Desde tempranas horas de la tarde, el ambiente era tenso.

Al poco tiempo de haber avanzado, los vehículos presuntamente serían detenidos por cuerpos policíacos, los cuales abrirían fuego simultáneamente en dos partes del camino contra los estudiantes y los civiles que se encontraban en la carretera. Un ataque habría ocurrido en la parte norte de la calle Juan N. Álvarez y otro frente al Palacio de Justicia del Estado de Guerrero. La razón que originó los disparos sigue siendo desconocida.

Foto:marcha 43 estudiantes ayotzinapa. Septiembre 2019
A 56 meses de la desaparición forzada de los 43 normalistas de Ayotzinapa, padres de familia, normalistas e integrantes de la sociedad civil marcharon pidiendo justicia. (Foto: Galo Cabañas/Cuartoscuro.com)

Dentro del caos, se registraron en total nueve sitios de violencia alrededor del estado. Los primeros en perder la vida fueron dos normalistas que recibieron una serie de disparos a quemarropa hechos a una distancia menor de 15 centímetros. Los otros atentados habrían sido alrededor de las 23:30 horas y las 00:30 horas. En este tiempo, la desaparición forzada tuvo lugar.

Más tarde, el 27 de septiembre, y extrajudicialmente, aparecería el cuerpo de Julio César Mondragón -un normalista de 22 años que durante el ataque viajaba en el primer autobús y que con su celular grabó varios videos que nunca verían la luz-. Su rostro había sido desollado y con su muerte dejaba a una niña huérfana.

Foto:marcha 43 estudiantes ayotzinapa. Septiembre 2019
Con motivo del cuarto aniversario de la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, miles de personas marcharon del Ángel de la Independencia al Zócalo capitalino. (Foto: Galo Cañas/Cuartoscuro.com)

marcha 43 estudiantes ayotzinapa

En un sitio web, donde se recrea su vida y se enaltece su memoria, se indica que alrededor de la media noche, Julio y sus compañeros establecían comunicación con un pequeño grupo de medios que llegó al lugar para cubrir los hechos. Se encontraban en la esquina de Juan N. Álvarez y Periférico cuando un segundo tiroteo comenzó.

Julio César Ramírez Nava y Daniel Gallardo Solis perdieron la vida, pero Julio y el resto trataron de correr para ocultarse entre los vehículos y las faldas de los cerros sin éxito. Los agresores tiraban a matar.

Algunos pobladores les ofrecieron sus casas como refugio, pero los jóvenes se negaron a dejar a sus compañeros a la deriva en medio de los tiroteos. A pocas horas de la madrugada, Julio y otros compañeros habían desaparecido del lugar sin dejar ningún rastro aparente.

El autobús donde viajaban Los Avispones, un grupo de fútbol local, también fue agredido por presuntos uniformados junto a dos taxis y otros vehículos, en los que murieron mujeres y niños. Aquella noche, los caminos de Iguala fueron testigos de una ráfaga de disparos que no tuvo ninguna explicación.

La noticia

Cuando todo terminó, en medio de un silencio sepulcral, los estudiantes fueron llevados a un lugar desconocido, la noticia circuló en medios de comunicación de todo el país.

La radio, televisión, prensa e internet divulgaron los atroces actos cometidos en la carretera de Iguala contra los normalistas, los pasajeros y los jugadores. 43 nombres de 43 desaparecidos comenzaron a repetirse sin cansancio con la esperanza de que alguno respondiera al llamado. Las universidades, preparatorias, colegios, bachilleratos y centros de estudio de la capital y la República se pronunciaron a favor de varios días de paro de actividades en solidaridad con las víctimas y los desaparecidos.

Se señaló al Estado y al presidente municipal de Iguala, José Luis Abarca y su esposa, María de los Ángeles Pineda, como los principales responsables de los atentados por tener una relación con los Guerreros Unidos, un grupo del crimen organizado que controlaba la plaza.

En un primer instante, incluso circuló un rumor en que se decía que los estudiantes habían sido confundidos con provocadores que buscaban interrumpir el segundo informe del DIF municipal, pero con el paso del tiempo esta teoría se desechó debido a lo reportado en los informes del Grupo Interdisciplinario de Expertas y Expertos Independientes (GIEI), quienes mediante un acuerdo con la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos (CIDH), llegaron a México el 18 de noviembre de aquel año para ayudar a los familiares de los desaparecidos a encontrarlos.

La verdadera aportación del GIEI en el caso Ayotzinapa

El paso del tiempo: los primeros años

Después de que se movilizara una sociedad entera en repudio a los atroces actos cometidos contra estudiantes de no más de 26 años, y se mostrara la unión con los integrantes de las familias incompletas, en las calles de la ciudad y del país marcharon miles de personas con un coraje no visto desde hace mucho tiempo.

Se criticó duramente que presuntos policías y civiles levantaran fuego contra jóvenes inocentes e indefensos, por esta razón, no hubo más alternativa para las autoridades que poner manos a la obra e iniciaron la búsqueda de los normalistas.

Durante los primeros años se abrieron carpetas de investigación, llegaron especialistas extranjeros y se divulgaron cientos de posibles teorías en redes sociales sobre el paradero de los jóvenes.

Como era de esperar, los últimos días de septiembre de 2014 transcurrieron en medio de una crisis; de sol a sol los mensajes de apoyo, los titulares con avances y retrocesos en las investigaciones, los presuntos culpables y hasta las fake news con imágenes de jóvenes torturados, divulgaron la noticia alrededor del mundo de lo que había pasado la noche de Iguala, haciendo posible que en cada rincón del país se escucharan los nombres perdidos.

El 30 de septiembre se confirmó que de los 56 desaparecidos, 13 habían regresado y sobrevivido al horror, pero 43 seguían lejos de casa.

El miedo invadió, por unos instantes, a los padres de familia de los miles de jóvenes y estudiantes mexicanos. “Pudieron ser mis amigos”, decían estos, “pudieron ser mis alumnos”, mencionaban los profesores que se sumaban a las marchas y suspendían sus clases en pro de la búsqueda y rescate. “Pudieron ser mis amigos y pudimos ser nosotros”, repetían las voces enojadas y atónitas a lo largo del país.

Las mamás de las y los desaparecidos en México

Tan solo pensar que el destino que estaban atravesando los normalistas podría ser el de cualquier adolescente, académico y estudiante, hacía que la lucha siguiera y los puños se levantaran para decir “basta”.

Los “datos oficiales” apuntaban hacia el crimen organizado, a quien se adjudicó un vínculo con el alcalde de Iguala. Sin embargo, al saber que éste estaba prófugo y no había ningún otro responsable, el descontento social clamó detalles y pruebas verídicas con una exigencia: “Vivos se los llevaron, vivos los queremos”.

Después se detuvo al alcalde de Cocula y el mundo entero volteó hacia México. Con un #EPNBringThemBack todas las latitudes exigieron el regreso de los estudiantes sanos y a salvo, pues no era posible que se detuvieran sus sueños a raíz de una horrible pesadilla.

Los medios de comunicación, masivos e independientes, se dieron a la tarea de informar, al minuto, acerca de las movilizaciones y megamarchas, mismas que para octubre, a un mes de las desapariciones, sucedían en todo el mundo. En ellas se contaba del 1 al 43 con respeto y empatía para clamar al final el grito de “¡justicia!”.

Los colectivos alcanzaron cifras históricas, se rebasaron fronteras y se desprestigió la imagen de una falsa política de seguridad y tolerancia, ya que no era posible creer que la tierra se hubiera tragado a 43 de sus hijos para alejarlos de sus hogares sin la más mínima muestra de piedad.

A las 8:00 pm reportan disparos contra estudiantes normalistas de Ayotzinapa, por parte de la Policía Preventiva Municipal de Iguala y además por miembros de Guerreros Unidos, un grupo del crimen organizado. Este tiroteo deja un saldo de 6 personas muertas, entre ellas 3 estudiantes, un joven futbolista, un chofer y un ama de casa”.

Relataban algunas crónicas para preservar el recuerdo de los hechos y evitar confusiones con posibles vacíos de información. Las autoridades ofrecieron hasta un millón de pesos a las investigaciones para dar con el paradero de los jóvenes, pero estos no regresaban.

Cuando en aquel 2014 llegó el 2 de octubre, 10 mil personas tomaron las calles, y en Chilpancingo, el dolor de la ausencia no perdonó nada. Osorio Chong, el entonces secretario de Gobernación, pidió a las autoridades estatales asumir las responsabilidades de los actos y exigió que se encontrara a los estudiantes, pero la sociedad no confiaba y estaba rota.

La ONU condenó la desaparición y el Gobierno Federal se dedicó a clausurar la Semana Nacional de Transparencia con su pueblo herido. La popularidad del entonces presidente, Enrique Peña Nieto, fue en declive, y medios internacionales, como Time, levantaron fuertes críticas ante las acciones con que se trataba el caso de Iguala, del que más tarde se tuvo una cifra más precisa de damnificados; los números alcanzaron las 700 personas.

¿Qué ha pasado con Ayotzinapa tres años después?

Varios movimientos surgieron entonces, en su mayoría integrados por jóvenes, quienes sin miedo a represalias comenzaron a divulgar lo que pocos decían casi siempre a escondidas.

El Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, y el #YoSoy132 hicieron una alianza con los padres de los normalistas y se dedicaron a acompañarlos en su largo peregrinar. Junto a ellos, estos colectivos hicieron posible que la información viera la luz y llegara a los ojos de las personas para que éstas supieran la verdad.

Se sumaron al movimiento un gran número de personas, que hacían del dolor su tejido y de él sacaban fuerzas para seguir adelante en la búsqueda que, en ocasiones, pareciera infinita.

En 2018, la generación de los normalistas desaparecidos egresó de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa “Raúl Isidro Burgos” y hoy conforma un grupo profesionistas que sigue recordando la noche de Iguala.

El día de la ceremonia, las primeras 43 sillas estaban vacías y reservadas con los rostros y nombres de quienes no habían regresado. La esperanza se entremezclaba con el silencio en el patio de la institución.

Esta generación, como lo dijo el maestro, el director de esta escuela, nunca ha de olvidarse, como tampoco toda la sociedad hemos de olvidar a los caídos, a los heridos, a las víctimas”.

En este sitio, su segunda casa, el tiempo se detuvo, se enraizó junto a emociones que hicieron que los sobrevivientes y los familiares no pudieran ser silenciados: una semilla solo sabe crecer.

Lo más alarmante del caso es que los cuerpos policiales y el ejército colaboraron en coordinación para impedir la salida de ese autobús”.

La PGR suspendió el trabajo del GIEI durante la administración de EPN. De su labor se obtuvieron dos informes con una posible explicación de lo ocurrido aquel 26 de septiembre.

De hecho en Iguala también se han tomado autobuses, pero nunca habíamos recibido este tipo de agresividad, que era… como si fuéramos los peores delincuentes que mereciéramos la muerte, creo que un narcotraficante o un sicario, lo tratan mejor. Nosotros era como si nada, nosotros íbamos por las unidades y nos regresábamos a nuestra Normal”.

Es la declaración de uno de los estudiantes, la cual abre el primer informe. En este se detalla que las investigaciones periciales tuvieron fallas, que se presentaron trabas y que en ocasiones parecía que el proceso se detenía a propósito mediante una acción coordinada y compleja de la que muchos fueron testigos.

Foto:marcha ayotzinapata 43 estudiantes. Septiembre 2019
Con motivo del cuarto aniversario de la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, miles de personas marcharon del Ángel de la Independencia al Zócalo capitalino para exigir justicia. (Foto: Galo Cabañas/Cuartoscuro.com)

marcha ayotzinapata 43 estudiantes

Caso Ayotzinapa: cinco años después

En la escuela incompleta, donde aún faltan 43 alumnos, un letrero en color rojo fue pintado para anunciar lo que desde entonces se vive a diario en la instalación, para el visitante y para quien llegue a sus puertas:

Bienvenidos a lo que no tiene inicio, bienvenidos a lo que no tiene fin, bienvenidos a la lucha eterna. Unos la llaman necedad, nosotros la llamamos ESPERANZA”.

Sobre Paseo de la Reforma, enc la capital, a la altura de una escultura de Sebastián y el metro Hidalgo, se erigió un antimonumento como recordatorio de que los normalistas no han vuelto. Sus rostros surcaron el cielo de Oaxaca en papalotes, las escuelas de todo el país reprodujeron estas imágenes y muchos se han sumado al recuerdo -y conmemoración de aquella noche- con la promesa de seguir en la lucha año con año sin dejar de llevarla a las calles.

Estos jóvenes, seguidores de Lucio Cabañas, comparten junto a él, Zapata, ‘Marcos’ y el ‘Che’ los muros mexicanos donde sus nombres e ideales no se olvidan. La búsqueda sigue, sus padres y familiares no se cansan, mucho menos la sociedad.

En septiembre, el clima se pone tenso y hasta el sol ilumina con un rojo violento los cielos de la Ciudad de México y Guerrero. El luto por quienes perdieron la vida pesa, y Ayotzi vuelve a ponerse de pie exigiendo que vuelvan sus 43 jóvenes perdidos que salieron a manifestarse y no regresaron a casa.

De los hechos del 26, un propósito que explica el inicio de los disparos fue la orden dada de que no salieran los autobuses de Iguala. Que se controlara la situación, y que se detuvieran los cinco vehículos. Sin embargo, para la Procuraduría uno de ellos se volvió invisible, el Estrella Roja. De este, el GIEI no obtuvo declaración, pues la PGR interrogó al chofer sin la presencia del Grupo Interdisciplinario.

Liberan a ‘El Gil’, uno de los principales acusados del caso Ayotzinapa

Se dice que el autobús habría salido por la calle de atrás de la estación de autobuses y pocas cuadras más adelante, en la misma calle y debido al nerviosismo, los estudiantes habrían pensado que el vehículo no funcionaba bien, se habrían bajado y dirigido a la estación de nuevo a tomar otro. Sin embargo, todos los testimonios de normalistas que iban en ese autobús señalan que este siguió su camino de salida más adelante y que el chofer pidió a los normalistas detenerse para que una mujer le trajera documentación y ropa que necesitaba. Tras quedarse detenido esperando y de que una mujer llegara en moto y hablara con el chofer, lo que retrasó la salida, llegaron finalmente a la salida de Iguala hacia Chilpancingo (…) Un testigo señala que en ese escenario, a unos 100 metros del autobús, antes de donde se encontraba el autobús Estrella de Oro, el autobús Estrella Roja fue detenido por una patrulla de la Policía Federal. Una declaración manuscrita en el expediente de otro testigo también lo señala. Estas circunstancias no se han investigado hasta ahora”.

Resumen Ejecutivo, Informe Ayotzinapa I

En 2019, La Fiscalía General de la República (FGR) comunicó su postura luego de que un Juez de Distrito otorgara libertad a policías que habían sido procesados por los acontecimientos de Iguala.

En mayo de este año, un Tribunal Colegiado emitió una sentencia de amparo para sustituir el procedimiento y aplicarlo de manera independiente de la entonces Procuraduría General de la República (PGR).

Uno de los objetivos, de acuerdo con lo dicho por Alejandro Encinas, es garantizar el derecho a la verdad y la justicia sobre Ayotzinapa. El primer paso, de muchos, será encaminado hacia la pacificación del país, generando un compromiso con la sociedad y familiares de los normalistas para dar resultados verídicos sobre su desaparición, así como reparar en la medida de lo posible los daños cometidos contra los derechos humanos de las víctimas.

A cinco años de la desaparición de 43 normalistas de Ayotzinapa

El nuevo equipo de trabajo, autónomo e interdisciplinario estará constituido por los padres, familiares y personal especializado, para que en colaboración se esclarezcan los hechos, sin dejar de lado el apoyo legal que se requiera. La información tomada será la recabada por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, la Organización de las Naciones Unidas y el Grupo Interdisciplinario de Expertas y Expertos Independientes que ya había trabajado con el caso.

A través de los años se han mostrado varias irregularidades en las investigaciones y en las declaraciones de distintos cuerpos involucrados en el caso de Ayotzinapa, por lo que el actual presidente, Andrés Manuel Lopez Obrador, promulgó que durante su sexenio el caso no quedaría impune.

Durante un diálogo con los padres de las víctimas de Iguala, AMLO logró tres acuerdos fundamentales donde la prioridad será una reunión bimensual en la que se esclarezcan los avances de las nuevas investigaciones.

Foto:familiares ai wei wei ayotzinapa 43 estudiantes desaparecidos. Septiembre 2019
Familiares de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, acudieron a la exposición, “Restablecer Memorias” del artista chino Ai Wei Wei, quien retrato los rostros de los alumnos desaparecidos. (Foto: Rogelio Morelos/Cuartoscuro.com)

familiares ai wei wei ayotzinapa 43 estudiantes desaparecidos

El paso de la tortuga

Desde aquel fatídico 26 de septiembre de 2014, en el país se realizan movilizaciones que buscan una solución justa, en la que los culpables sean encontrados. En el Museo Universitario de Arte Contemporáneo, una exposición que duró de septiembre de 2017 a enero de 2018, mostró un mural con las líneas narrativas que juntaban los testimonios de los involucrados en el atroz crimen de Iguala.

Ayotzinapa y el movimiento del 68

Allí, se narraban todas las perspectivas relacionadas con el caso Ayotzinapa en una sola. Se detalló paso a paso cómo fue la desaparición de los normalistas, y a su vez, se añadió información que había pasado desapercibida.

Foto: Mural rutas ayotzinapa. Septiembre 2019
Mural de la Exposición ‘Forensic Architecture: Hacia Una Estética Investigativa’ . (AYOTZINAPA. Una cartografía de la violencia)

Mural rutas ayotzinapa.

La desaparición de personas no es sólo un acto de violencia contra las personas, sino también contra la evidencia. Esta incluye la destrucción física de los cuerpos, así como la destrucción de evidencia y la fabricación de falsas narrativas.

Este mural traza las trayectorias narrativas de diferentes participantes —víctimas y perpetradores— de los hechos atroces ocurridos en Iguala. La narrativa simplista presentada por la Procuraduría General de la República, anunciada como ‘la verdad histórica’ (dibujada aquí como una gruesa línea negra), es contrastada con la compleja versión que se desprende de los testimonios dados por los sobrevivientes y aquéllos que recogió el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes, creado por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (GIEI).

Por su parte, el artista plástico, Ai Weiwei realizó en el mismo museo su primera exposición en nuestro país y en ella retrató los rostros de los estudiantes hechos con un millón de bloques Lego. La llamó “Restablecer Memorias”, y está acompañada con una serie de textos que narran de forma cronológica la desaparición de los jóvenes.

En China, Ai Weiwei está prácticamente censurado. Su nombre ha sido eliminado de toda referencia y desde hace algunos años vive en Berlín.

A cinco años de la la desaparición de los normalistas los días 26 y 27 de septiembre se pintan de rojo y de gris. En las calles el cántico “Ayotzi vive y vive, la lucha sigue y sigue” cimbra los corazones de la ciudad, Iguala, Chilpancingo y América Latina, así como en muchas partes del mundo que saben bien que este hecho no puede olvidarse.

A cinco años de la desaparición de normalistas de Ayotzinapa, en Iguala

Si se atenta contra un estudiante, se atenta contra el futuro y la esperanza de un mundo mejor. Ningún nombre se olvida, y desde cada trinchera, se sigue la huella de sus pasos.

Con información de Noticieros Televisa

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